La Unión Europea y el Mercosur intercambiaron ayer finalmente sus ofertas de liberalización comercial y el bloque sudamericano amplió su propuesta que ahora supone la apertura de mercado para el 88% de los ítems arancelarios. El paso dado ayer supone la última instancia antes de la reunión ministerial clave a realizarse en México en la que deberían desatarse los nudos que todavía existen
El Mercosur incorporó más de 500 ítems nuevos y solamente excluyó algunos productos plásticos y de bienes de capital, explicó a El País el director de Integración y Mercosur de la cancillería, Gustavo Vanerio.
También se mejoró la oferta vinculada a los servicios y se ofreció un cierto grado de liberalización, por ejemplo, en materia de transporte marítimo, señaló que hasta ahora no se había formalizado.
El Mercosur no modificó en nada su propuesta vinculada a las compras gubernamentales a cuya apertura se opone tajantemente Brasil y que es reclamada con insistencia por la Unión Europea, informó el diplomático.
Los calendarios de desgravación en ambos casos rondan los 10 años y en este aspecto hay algunas diferencias porque el Mercosur ha propuesto la apertura de algunos productos claves sobre el final de ese período y la Unión Europea pretende adelantar en algo ese cronograma. El bloque europeo ofrece abrir el 90% de los ítems arancelarios.
"Ahora los ministros evaluarán como van las conversaciones y darán las instrucciones. Creo que van a reafirmar la intención de que se firme el acuerdo en octubre próximo porque ha habido pasos bien importantes", dijo Vanerio.
La UE ofreció cuotificar algunos productos de alto interés para el Mercosur, fundamentalmente agropecuarios, y la propuesta en este aspecto es "razonable", valoró.