Las expectativas económicas en los 16 países de la zona del euro empeoraron en febrero por primera vez en casi un año, dijo ayer la Comisión Europea, un indicio más de que ha perdido fuerza la recuperación económica.
Ante esta sensación y el aumento de los temores en la zona de la divisa común, especialmente en Grecia, la Comisión dijo que se atuvo a su pronóstico de noviembre de que la economía de la eurozona crecerá este año un 0,7%.
"Encaminar la economía europea por una senda sólida y sostenible debería ser un objetivo preponderante``, dijo el nuevo Comisionado de Asuntos monetarios de la UE, Olli Rehn.
"Para ello necesitamos debemos trabajar en dos frentes: la recuperación económica y la consolidación de nuestras finanzas públicas``, dijo Rehn.
La incapacidad de la eurozona para forjar el año pasado una salida de la recesión se evidenció en el indicador mensual de la Comisión sobre el estado de ánimo económico, que bajó 0,1 puntos a 95,9 puntos en febrero, en parte debido al deterioro de la confianza consumidora.
El retroceso, el primero tras 10 meses consecutivos de aumentos, no había sido anticipado por los mercados _ el consenso apuntaba a un modesto aumento a 96,6 _ y sigue a una raza de sondeos según los cuales la recuperación económica se ha atascado.
"Parece que el repunte ha perdido impulso``, dijo la Comisión. Empero, destacó que el indicador no está muy distanciado de su promedio a largo plazo.
Entre los miembros del euro, Francia sufrió la mayor caída, seguida por Italia, mientras que los avances más pronunciados ocurrieron en España, Alemania y Holanda.
La Comisión dijo que no existe una tendencia clara en los sectores, ya que la confianza avanzó en el de la industria y los servicios, pero retrocedió entre los consumidores. El indicador de la confianza consumidora bajó un punto a -17, en línea con los pronósticos.
"La percepción de los consumidores del panorama económico general y los temores por el creciente desempleo, especialmente en España e Italia, contribuyó al deterioro general``, dijo la Comisión.
Los analistas creen que el ritmo de la recuperación en la eurozona dependerá en gran manera del repunte del gasto consumidor. AP