Españoles entraban a Uruguay libremente

| Se les daba cédula de identidad con sólo tres meses de residencia aún siendo polizones de barcos españoles

EMILIO CAZALA

A propósito del polémico tema de nuestros días sobre los emigrantes uruguayos expulsados de España casi como indeseables luego de pasar por duras pruebas de destrucción moral casi en condiciones de prisioneros por simples presunciones, apenas llegados al aeropuerto, hemos recuperado de nuestros archivos una interesante nota sobre el movimiento migratorio de España hacia estas tierras de America ocurridos en otros tiempos del siglo XIX y también a mediados del siglo XX. Sin duda son datos que contrastan realidades diferentes, pero también y sobre todo actitudes desiguales en la que en todos los tiempos Uruguay se solidariza con aquellos desgraciados seres que venían de la Madre Patria a Uruguay en busca de amparo y salvación. Pero tenemos mucha más información histórica que se agrega a la que fuimos testigos de estos hechos desde 1945 que invariablemente Uruguay y la Argentina estuvieron abiertos absolutamente a los españoles aun sin papeles y aun recordamos los barcos trigueros argentinos cuando pasaban frente a Montevideo con trigo para España por decisión del presidente Perón por los años 1948/50.

Los testimonios que hemos recogido, los tomamos de un tomo completo de la publicación española (catalana)de 1889 La Ilustración que en la primera plana del número 443, un editorial trata el tema bajo el titulo La Fiebre Colonial y la Emigración Española. En esta nota se consideran las cuestiones sociales, demográficas, perjuicios y beneficios de este flujo humano hacia tierras lejanas y en algún momento lo considera beneficioso no solo para los parientes sino para la propia España por las remisiones de dinero que hacen los españoles a su familia y a su país que según ellos son montos cuantiosos de pesos oro que salieron de esta Sudamérica, especialmente de Argentina y Uruguay para beneficiar a España.

Más interesante es un segundo artículo del mismo autor que aparece en el número 447 donde ofrece estadísticas y cifras de este movimiento migratorio. La Ilustración Revista Hispano-Americana era por entonces una famosa y prestigiosa publicación española que distribuía en el Uruguay Don Andres Rius en la calle Soriano Nos. 155/57.

Menciona el editorialista que "ha disminuido la Emigración española hacia Cuba y Argel, aumentando cada vez mas la que se dirige hacia Sudamérica y en particular hacia Argentina y Uruguay". "Del puerto de Almería únicamente desde 1876 hasta 1880 se embarcaron para Argel 20.916 emigrantes. Desde 1835 al 42 llegaron a Montevideo 8.481 emigrantes españoles y en solo tres años, del 66 al 68 desembarcaron 7.875 españoles en el puerto de Montevideo. según un periódico de Buenos Aires (dice La Ilustración) la población española en 1880 era en Sudamérica la siguiente: 50.000 en la República Oriental del Uruguay, 60 mil en la República Argentina, 10 mil en el Brasil, 4 mil en el Paraguay, 3.000 en el Perú, 1.500 en Chile, 600 en Bolivia y 400 en el Ecuador y en Méjico 13.200.

Evidentemente y proporcionalmente el grueso de la Emigración española se había desplazado y afincado en el Uruguay y así nuestro país tenía por entonces el porcentaje más alto de españoles en nuestra población considerando que en 1880 Uruguay no pasaba los 700 mil habitantes mientras Argentina tenía 3 millones.

La nota dice más adelante —según estadísticas que ofreció la Cámara de Comercio Italiana de entonces— que en la Argentina se habían establecido en los últimos años (antes de 1879) 1,4 millones de inmigrantes de los cuáles las dos terceras partes eran italianos. Así que la población argentina estaba integrada por un millón y medio de argentinos, un millón de italianos y el millón restante de otras nacionalidades donde los españoles tenían un alto porcentaje y le seguían los franceses con el 9%. El 90% de la población argentina, era de raza latina, decía esta publicación.

LOS PENSADORES. La nota que esta firmada por un señor Federico Rahola, dice en otra parte: "Los hombres pensadores deben contemplar con simpatía esta Emigración española que se dirige al Río de la Plata para mantener allí el prestigio de nuestra raza, la pureza de nuestro idioma, el amor a los mismos hechos históricos y a las mismas creaciones artísticas.

Destacamos otros conceptos de Rahola cuando dice: "Aquí el armamento ruinoso permanente de todos los Estados, los exagerados impuestos, el pauperismo, la crisis industrial, las preocupaciones de una sociedad decrepita, el malestar social, el desaliento de los miserables; allá el crecimiento bullicioso de la juventud, la ausencia de prejuicios, la seguridad del trabajo, la posibilidad de una fortuna, el optimismo de los prósperos: de este lado un suelo exhausto, la tradición, la separación de clases; del otro lado terrenos virgenes, espléndidos suelos embellecidos por la distancia, Estados nacidos apenas y por lo mismo sin tradiciones donde las cargas personales son pocas, la libertad y la igualdad un hecho en los que el ciudadano con participación en la cosa pública puede convertirse fácilmente en propietario. Esto fue escrito en 1889.

Pero en esta estadística, obviamente, no están comprendidos los millares de inmigrantes españoles que vinieron al Uruguay después de la Primera Guerra Mundial, por los años 20 y los años 30 (previo a la revolución española) y luego de la Segunda Guerra Mundial. Los barcos de pasajeros " Highlands" había sido prácticamente construidos para el transporte de emigrantes españoles que embarcaban en el puerto de Vigo.

Por último deseamos agregar que de acuerdo con nuestras estadísticas el grueso de los emigrantes españoles fue transportado al Río de la Plata por barcos españoles en su mayoría, de manera que ahí se generaron gruesas sumas de dinero que pasaron a las arcas españolas de los armadores y cuyos pasajes en un gran porcentaje fueron pagados incluso por españoles residentes en el Río de la Plata y aun uruguayos descendientes. Un detalle que vale la pena rescatar de esta nota es que a pesar que el gobierno de Brasil pagaba el pasaje de quienes desearan establecerse en el país, lo cierto es que la Emigración española, italiana y francesa optó por Argentina y Uruguay.

Para cerrar esta gacetilla de apuntes históricos sobre emigración española, nos parece interesante recuperar una interesante frase de un escritor miembro del staff de La Ilustración cuando en 1889 en la edición 449 escribió: "nosotros entendemos que la famosa máxima del insigne diplomático Monroe de América para los Americanos, debe completarse con una lógica ampliación: "la America Española para los hispano-americanos". Seguramente ese era el espíritu de España hacia Uruguay y la Argentina por aquellos años.

HISTORIA. Nosotros recordamos bien las escalas de los barcos españoles de pasajeros Cabo de Hornos, Cabo de Buena Esperanza, Cabo San Vicente repletos de inmigrantes que venían a Montevideo durante y luego de la Segunda Guerra Mundial y también el Juan de Garay. No todos los inmigrantes traían los documentos en regla y aun había "imperfección de visados", pero había voluntad de la autoridad uruguaya para resolver y no crearle problemas a los inmigrantes. Sólo se rechazaba a quien estuviera afectado por el famoso "tracoma". Incluso por aquellos años supimos de inmigrantes que entraron con documentos a nombre de otras personas que después regularizaban los trámites o no. Eran cientos y cientos en cada barco incluso muchísimos que iban en tránsito para Bolivia y Paraguay que definitivamente se quedaban en el Uruguay. Y esto también se sabía. Por entonces si mal no recordamos se les daba hasta cédula de identidad. También recordamos las cargueros "Monte" (Urbasa, Udala, Amboto, etc.) que traían carga y pasajeros y fueron numerosos los casos donde parte de los tripulantes desertaban y se quedaban en Montevideo sin ningún problema. Nos viene a la memoria el carguero "Miraflores" de Naviera Vascongada que fue al puerto de Fray Bentos por el año 1953 a cargar harina o trigo y un día desertaron 20 tripulantes que era la mitad de la dotación y se quedaron en el Uruguay también sin problema alguno y sin papeles de inmigrante. No fueron pocos los casos, de polizones que se tiraban desde barcos españoles a las aguas de la bahía o del antepuerto y nadando se iban a tierra y Así entraban al Uruguay y no se crea que estos polizones eran ignorados por los capitanes u oficiales de los barcos porque era sabido que estos desgraciados habían pagado mil o dos mil dólares cada uno. Esto nos recuerda el reciente caso de un barco turco que dejo varios polizones en una embarcación en las proximidades de Punta del Este cuyos náufragos ahora están residiendo en el Uruguay, sin ningún problema. Siempre en Uruguay se ha respondido con una actitud solidaria hacia estos desvalidos pero sobre todo hacia los inmigrantes, tripulantes y polizones españoles y jamás hubo un solo inmigrante español rechazado. Y tenemos más historias.

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