España entró en recesión y está lejos de recuperarse

Economía se contrajo 0,3% en cuarto trimestre

El gobierno de España advirtió que en 2012 la economía irá peor. Así lo anunció el ministro de Economía, Luis de Guindos en el Parlamento tras conocer que la economía se contrajo en el cuarto trimestre del 2011 un 0,3%, en tanto en rueda prensa el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez, explicó que "técnicamente hemos entrado en recesión y la economía caerá aún más en el primer trimestre, aunque los indicadores adelantados que maneja la OCDE apuntan hacia una evolución más positiva en primavera, pero no se puede interpretar como un signo de inflexión.

El crecimiento durante ese año pasado fue débil (0,7%), según las cifras definitivas publicadas ayer.

De esta forma y según confirman los datos, la economía entra en el segundo bache de esta crisis, ya que la gran recesión que comenzó en julio de 2007 y tuvo su peor momento en 2009 cuando el PIB (Producto Bruto Interno) decreció un 3,6%, el peor dato desde que existe la Contabilidad Nacional, mostró una ligera mejoría que no se ha mantenido.

Lo cierto es que el único motor de la economía es la demanda externa que aportó un 3,2% del PIB, puesto que todos los demás indicadores son negativos.

El gasto en consumo final de los hogares se redujo un 1%; el consumo de las administraciones públicas decreció un -1,4%, una paralización de la demanda que ha llevado a las empresas a frenar las inversiones, las cuales caen un 4,3%, las inversiones en compra de maquinaria han descendido un 4% y la inversión en construcción sigue sin tocar fondo (-4,7%).

Esto se ha traducido en un dramático incremento del desempleo, que se aceleró hasta el -1,6%, por lo que se han perdido 600.000 empleos a tiempo completo durante el año pasado.

Sin embargo esta difícil situación tiene dos elementos positivos, el primero es que se ha reducido la necesidad de financiación del exterior hasta el 3,4%, dato que es importante porque la deuda total de la economía es del 291% del PIB y que de ésta, aproximadamente un 60% está financiada con ahorro externo.

El segundo elemento positivo es que la economía comienza a ganar parte de la competitividad que había perdido; los costes laborales unitarios se redujeron un 1,4% y la remuneración por asalariado pasó de crecer un 0,2% en el tercer trimestre a pesar de la fuerte destrucción de empleo y se ha colocado en tasas negativas (-0,1%).

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