Envejecimiento jaquea la economía

| Académicos pronostican que la edad de retiro jubilatorio se incrementará, y que se reducirán las pasividades

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IVAN KIRICHENKO

El acelerado proceso de envejecimiento de la población uruguaya, debido a las bajas tasas de natalidad y a una alta expectativa de vida, sumado a la fuerte ola migratoria de los últimos tiempos, provocará la quiebra de los sistemas de salud y de seguridad social si no son reformados en los próximos años, coincidieron académicos consultados por El País.

En unos 20 años, los uruguayos con 65 o más años de edad serán la misma cantidad que los que tengan 15 o menos años, según proyecciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que fueron divulgadas la semana pasada. Uruguay se afianzará entonces como el país con población más vieja de Sudamérica.

El proceso de envejecimiento no es nuevo en el país, pero se agudizó desde el 2000, en parte por la fuerte corriente migratoria. Y sus efectos comenzarán a presionar al sistema de seguridad social estatal antes de que el nuevo mecanismo de cuentas personales en las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP), se haya consolidado.

En la próxima década, el Estado deberá estirar la edad de retiro de los trabajadores y reducir las jubilaciones, afirmó a El País el ex presidente del Banco de Previsión Social (BPS), Rodolfo Saldain. Está previsto que el sistema de AFAP conviva con el BPS por varios años más, y "madurará" cerca de 2030. Mientras, habrá cada vez más pasivos por cada activo que aporta al BPS, lo que obligará al Estado a implementar ajustes, sin los cuales el sistema quebraría.

"Es evidente que el envejecimiento de la población presiona contra el sistema de seguridad social, porque hay más gente que recibe prestaciones y que además las recibe por más tiempo. Las soluciones deberían venir por aumentar la edad de retiro y la carga tributaria sobre los trabajadores activos, salvo que se ajusten las prestaciones", advirtió a El País el economista y demógrafo Juan José Calvo.

El académico alertó sobre el escaso "margen de maniobra" que tendrá el Estado para resolver la crisis del sistema de seguridad social, dado que la uruguaya es una sociedad "envejecida y no rica".

Precisamente, Saldain considera que los ajustes deberían hacerse rápido, "antes de que el agua llegue al cuello".

"Se deberán ajustar a la baja los parámetros del sistema público: mayor edad de retiro, y menor tasa de reemplazo", remarcó el ex titular del BPS. Tasa de reemplazo es la base que se utiliza para calcular las jubilaciones en relación al salario que percibía el beneficiario cuando era trabajador activo.

Sólo cuando el sistema de AFAP absorba la totalidad de las jubilaciones, ese problema estaría resuelto.

Mientras, el director del Instituto de Economía de la Universidad de la República, Jorge Notaro, opinó que la solución es reducir la edad de jubilación. Notaro dijo a El País que si se encuentran fórmulas de jubilación anticipada y se ajusta la ecuación para el pago de jubilaciones, una persona podría retirarse con 50 años de edad o 25 de trabajo y percibir dos tercios de su sueldo líquido, "sin que el sistema se desfinancie".

DESEQUILIBRIO. La salud es el otro sistema uruguayo que desde hace tiempo está en problemas, y cuya situación recrudecerá en los próximos años en virtud del envejecimiento de la población.

Su principal costo es la atención a los adultos mayores. El aumento de la incidencia que tienen estos últimos en los costos de las mutualistas implicará un fuerte desequilibrio que las tornará inviables, salvo que de forma rápida se apliquen correctivos, aseguró a El País el presidente de la Unión de la Mutualidad Uruguaya (UMU), Julio Pilón.

El directivo explicó que el precio de las nuevas drogas para combatir enfermedades se incrementó, y que hay un mayor desarrollo de técnicas de diagnóstico, de cirugías, de transplantes y de otras operaciones, que encarecen aún más los costos del sistema de salud, lo que al mismo tiempo prolonga la vida de las personas.

"Un caso puntual: hay un medicamento nuevo para varios tipos de leucemias, que las convierte de una enfermedad terminal, en una enfermedad crónica. Es un éxito tremendo, y un gran avance de la ciencia. Y una dosis mensual, que el paciente deberá tomar por el resto de sus días, cuesta $ 70 mil. ¿Entonces qué debe hacer usted? ¿Le dice al paciente que no tiene dinero y que entonces se va a morir, o le da ese medicamento? A mí el dinero me ingresa por cuotas, de unos $ 700 promedio. Entonces necesito 100 socios en los que no gaste un peso por mes, para poder costear esa dosis. La ecuación es insostenible. No es un asunto de maldad: es simplemente insostenible", remarcó Pilón.

En la misma línea, el economista Juan Carlos Protassi dijo a El País que en el futuro "todos vamos a tener que pagar servicios de salud más caros".

Si bien la prolongación de la expectativa de vida en Uruguay es una buena noticia, el desequilibrio presionará contra el sistema de salud. En un estudio que preparó para la Comisión Económica Para América Latina (Cepal), la demógrafa Ana María Damonte advirtió que "el escenario futuro del envejecimiento en relación a la salud estará pautado no sólo por la presencia de enfermedades, sino también por un conjunto de parámetros de valor predictivo (...) que sólo decisiones acertadas y oportunas podrán modificar".

El economista y demógrafo Calvo señaló que las complicaciones de las mutualistas por el desequilibrio generacional ya se notan. "Si uno tiene 15 años se inscribe fácil en una mutualista, pero con 65 años es complicado", dijo.

A juicio de Pilón, se debería crear un sistema similar al Fondo Nacional de Recursos (FNR), que esté destinado exclusivamente a financiar el costo de los medicamentos caros para adultos mayores. "Si aumentamos la cuota, corremos a los socios. ¿Y cuáles socios se van? Los jóvenes, porque los adultos mayores tienen que aferrarse a la institución. Entonces, la institución tiene que cerrar, porque no aguanta los costos. Esto debe resolverse rápidamente", enfatizó.

Un fenómeno contrario a las nuevas tecnologías

El ingreso y la optimización del uso de las nuevas tecnologías también se verá afectado por el envejecimiento de la población.

Según el director del Instituto de Economía de la Universidad de la República, Jorge Notaro, el envejecimiento poblacional, la reforma de la seguridad social, y la "exclusión y el deterioro del nivel educativo de un porcentaje alto y creciente de los jóvenes", complicarán "el tránsito hacia la sociedad de la información y la nueva economía, porque convergen volviendo más difícil la incorporación de las tecnologías de la información y las comunicaciones".

Para el ingeniero y experto en nuevas tecnologías Juan Grompone, la evolución de la población uruguaya irá en sentido contrario a la evolución de la informática.

En el futuro, las computadoras tendrán tipografías más chicas y espacios en la pantalla más reducidos que en la actualidad. Pero entre las personas que las usarán habrá más adultos mayores, que tendrán menor capacidad de visión, y menor "motricidad fina" para manejar el mouse de las computadoras.

"Presumiblemente, aumentará la edad de jubilación, y eso significa que la persona, en sus últimos años de trabajo, tendrá dificultades para el uso de los equipos. Si los problemas de visión comienzan en promedio a los 40 años, entonces en los últimos 20 o 30 años laborales de una persona, habrá problemas", afirmó Grompone a El País.

Emigraron 85 mil en sólo cuatro años

Entre los años 2000 y 2003 emigraron alrededor de 85 mil uruguayos, según datos que proporcionó a El País la Dirección Nacional de Migración, y que son considerados "válidos" por los demógrafos para determinar la población que se fue a vivir al exterior.

Los datos de Migración señalan que en el período de referencia, los egresos por el aeropuerto de Carrasco fueron 84.900 más que los ingresos.

La demógrafa y coordinadora del Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, Adela Pellegrino, considera que, si bien no son precisos, los datos sobre diferencia de ingresos y egresos por el aeropuerto son "válidos" para estimar el peso de la emigración (El País, 22/7/01).

El 2002 fue el año en el que hubo mayor diferencia entre egresos e ingresos: 27 mil.

La experta alertó sobre el doble daño de la emigración: "No sólo perdemos a los que se van, sino que también perdemos a sus hijos. Perdemos dos generaciones".

Pellegrino consideró que la emigración no es un problema en sí mismo, dado que sería bueno si consistiera en un intento de los jóvenes por aprender nuevas tecnologías, y conocer otras realidades.

Sin embargo, advirtió en una reciente entrevista con el semanario Crónicas que lo "malo" es que "la gente se va con un proyecto definitivo".

Un freno al desarrollo en el futuro

El envejecimiento poblacional también operará como un freno a la economía uruguaya, en virtud de que los trabajadores activos perderán incidencia en relación al resto de los habitantes.

Así lo afirmó a El País el economista Juan Carlos Protassi. "La fuerza de trabajo irá siendo cada vez de menor incidencia. La gente en edad de trabajar perderá incidencia, y eso limitará el crecimiento futuro de la economía. Habrá menos gente para trabajar y más gente para cuidar su salud", comentó.

Por otra parte, Protassi hizo hincapié en el peso de la última ola migratoria: "Estimo que por la fuerte emigración debemos haber perdido entre un 6% y un 7% del stock de población activa. En la medida que esa gente no regrese, el envejecimiento de la población agravaría la falta de fuerza activa".

Si, como vaticinan los técnicos consultados, la edad de retiro jubilatorio aumenta, entonces se prolongarán los años de estudio, y por lo tanto se retrasará cada vez más el ingreso al mercado laboral, vaticinó, por su parte, el economista y demógrafo Juan José Calvo.

Asimismo, "en la medida que se alarga la edad que viven los individuos, las personas pasarán distintas etapas en su vida, por ejemplo cambiar de profesión dos o tres veces", indicó el académico.

EVOLUCION Proyecciones nacionales y extranjeras coinciden en que el envejecimiento de la población uruguaya se acentuará durante la primera mitad del siglo XXI. La pirámide que conformaba la población uruguaya según su edad a comienzos del siglo XX, tiende a convertirse en un rectángulo en los próximos años. De acuerdo con el estudio de la demógrafa Ana María Damonte, en 2050 habrá más mayores de 65 años que menores de 15.

ALTERNATIVAS El retorno de los uruguayos que emigraron, o el ingreso de inmigrantes extranjeros, serían eventuales amortiguadores del proceso de envejecimiento, pero dependerán de la evolución de la economía.

ATENCION Según el demógrafo y economista Juan José Calvo, el envejecimiento de la población debería implicar un acondicionamiento de las infraestructuras urbanas, así como la generación de políticas tendientes a mejorar la situación de la tercera edad.

MARKETING Una de las oportunidades que podría generar el fenómeno es la creación de un marketing especializado en la tercera edad, con la mira puesta en el esparcimiento de los adultos mayores, principalmente en el sector turístico. Pero, según Calvo, sería difícil de practicar en Uruguay, en virtud de que los adultos mayores uruguayos tienen, en general, bajo poder adquisitivo.

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