El banco BBVA cree que Uruguay debe dar prioridad a la estabilidad para lo cual requiere de una política cambiaria flexible que otorgue margen para controlar distorsiones en distintas variables.
El "Informe de Situación Económica" elaborado por técnicos del BBVA entiende que no están dadas las condiciones para que el Banco Central modifique sus objetivos para el tipo de cambio.
"Para mantener el tipo de cambio real elevado, a través del tipo de cambio nominal, las opciones con las que cuenta el Banco Central del Uruguay en el contexto actual son: intervenir en el mercado cambiario para mantener el precio del peso uruguayo, perdiendo así el control sobre la base monetaria, política recientemente adoptada por el Central, intervenir en el mercado usando instrumentos de esterilización, controlando así los agregados monetarios, pero incrementando el déficit parafiscal, situación que el banco emisor quiere controlar o emitir internamente deuda pública en moneda extranjera, evitando recurrir al endeudamiento externo", dicen los técnicos.
"Esta opción depende de la avidez del mercado local por estos instrumentos y a la vez está limitada por el ahorro interno.
Por estos motivos, y por el impacto del tipo de cambio nominal sobre la inflación interna, entendemos que en el mediano plazo no sería viable que el Banco Central modifique su objetivo acerca del tipo de cambio real", agregan.
"La lección que nos deja el año 2004, apunta a la necesidad de mantener políticas monetarias que controlen los agregados monetarios, pero observando la evolución de los mercados internacionales, ya que estos juegan un papel determinante en la evolución de nuestra economía. La política cambiaria debe ser flexible para otorgar un mayor margen de maniobra a la hora de controlar las distorsiones coyunturales de las variables nominales", aconsejan.
NIVEL DE ACTIVIDAD. Los analistas del banco español creen que Uruguay va a crecer a una tasa del 5,5%, por encima de la media esperada para América Latina (3,6%) aunque por debajo de lo que se trazó como meta el gobierno (6%).
En cuanto a la inflación pronostican un crecimiento promedio de los precios del 5,6%. La meta oficial es que se ubique entre 5 y 7%.
"El nuevo gobierno parece que adoptará el control monetario junto con un austero orden fiscal como suyos. Es decir, asume un rumbo económico centrado en la ortodoxia, más cercano a la política implementada por Lula que a la de nuestros vecinos argentinos", comentan los autores del trabajo.