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El estadounidense David Becker estuvo desempleado casi un año hasta que halló un nuevo trabajo en tecnología informática, pero no sólo debió mudarse a Nevada sino que tuvo que aceptar un sueldo de US$ 25.000 anuales menos.
Se trata de una sombría realidad en el proceso de recuperación económica: mientras comienzan a surgir empleos nuevos, que por lo general son de menor paga.
En las cifras del gobierno, un empleo es uno más y eso es suficiente para indicar un repunte económico, pero para la gente que solía ganar US$ 60.000 anuales, un nuevo empleo de US$ 40.000 significa menos gasto y contribuye menos a la recuperación.
"En la mayoría de los casos, significa una expansión tenue, pero segura", destacó Marisa Di Natale, directora de Moody`s Economy.com.
Aún peor para los afectados, los recién contratados con salarios más bajos en un mercado escaso por lo general retroceden en su nivel de ingreso con respecto a sus colegas y les toma años recuperarse, algunas veces décadas.
Por ejemplo, los trabajadores despedidos durante la recesión de 1981-1982 perdieron un 20% de su ingreso en comparación con quienes se quedaron en sus empleos, inclusive 20 años después que volvieron a conseguir trabajo, según un estudio realizado por la Universidad de Columbia. El estudio examinó los sueldos de empleados y obreros, gerentes y trabajadores a destajo.
Eso significa que unos cuantos meses de desempleo podrían perjudicar durante años a trabajadores como Jessica Moore, de 34 años.
RENTABILIDAD. No resulta sorprendente que los empleadores quieran pagar menos por estos días. Sus propios negocios han sido afectados por la recesión. Muchos dependen del gasto del consumidor, que sigue siendo escaso.
Los primeros trabajos en emerger de una recesión por lo general no son los bien pagados, aseguró Till Marco von Wachter, un catedrático de Economía de la Universidad de Columbia. Las empresas tardan en hacer contrataciones de puestos con buenos sueldos hasta que tengan confianza en que la recuperación se mantendrá estable, agregó.
Por ello, mientras los desempleados compiten por unas cuantas vacantes disponibles, los empleadores no parecen tener apuro en aumentar los sueldos.
Más de seis personas pugnan por obtener una vacante según el Departamento del Trabajo, con respecto al 1,7 trabajadores por cada puesto que se ofrecían en diciembre de 2007.
John Irons, director de investigación y política del Instituto de Política Económica de Washington, dijo que mientras millones de desempleados aceptan sueldos más bajos para los nuevos empleos, las reducciones salariales colectivas impedirán el crecimiento de los ingresos durante los próximos años.
El ajuste inflacionario por hora de trabajo subió durante 2008, pero alcanzó un máximo promedio de US$ 8,65 en mayo para los empleados a destajo no administrativos, si se mide en dólares comparables de 1982, según datos ajustados a la inflación del Departamento del Trabajo (sin ajustar al efecto de la inflación, el promedio era de US$ 18,53).
Desde entonces, los salarios ajustados a la inflación han bajado en 1,3% a un cálculo de US$ 8,54.
Baja en puestos no cesa
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos dio a conocer el viernes que dicha economía en diciembre perdió 85.000 puestos de trabajo. Esto representa unos 8.000 adicionales a los que esperaba el mercado, que proyectaba la creación de 15.000 puestos nuevos.
La tasa de desempleo en Estados Unidos se encuentra estancada en 10% y no logra reducirse por la eliminación de puestos que se mantiene. Esto implica que unos 15 millones están desempleados.
Estados Unidos perdió 7,2 millones de empleos desde que comenzó la crisis económica en ese país, en diciembre del 2007.
Se espera que en los próximos días el gobierno de Barack Obama ponga en práctica un grupo de medidas laborales. Se estima que sólo para otorgar trabajo a aquellos que se han sumado a la fuerza laboral necesitaría crear unos 100.000 puestos de trabajo nuevos al mes. En noviembre se habían creado 4.000 empleos, la primer mejora en dos años.