De Villa Española a Nueva York: el uruguayo que pasó de vender US$ 300 a facturar US$ 18.000 por día

Andrés Montes de Oca lleva 24 años viviendo en Estados Unidos. Su sueño americano comenzó como delivery y terminó con su propio local de comidas en el corazón de Manhattan.

Andrés Montes de Oca junto a parte del equipo de Montagu's Gusto en Nueva York
Andrés Montes de Oca junto a parte del equipo de Montagu's Gusto en Nueva York
Foto: Andrés Montes de Oca

“El mejor sándwich, una joya oculta en la ciudad de Nueva York”, “los sándwiches más grandes de Nueva York” “comiendo los sándwiches más virales de Nueva York”... Así comienzan decenas de videos en TikTok, Instagram y YouTube y todos llevan al mismo lugar: Montagu’s Gusto, un pequeño local gastronómico en el corazón de Manhattan que tiene detrás a un uruguayo.

“Perdón que me cuesta hablar, me emociona pensar todo lo que pasó”, se escucha al otro lado del teléfono. La voz quebrada es la de Andrés Montes de Oca, un uruguayo que lleva 24 años viviendo en Nueva York. Oriundo de Villa Española, Montes de Oca emigró a Nueva York en 2002, ni bien terminó el liceo. Su padrino llevaba viviendo allí desde hacía más de 20 años, sus dos hermanos se habían ido en el 2000 y él vio la oportunidad de perseguir su propio “sueño americano”.

Cuando Andrés llegó a Nueva York, sus hermanos le hicieron saber que para ganarse un lugar en la ciudad que nunca duerme tenía que “trabajar súper fuerte”. “Nunca había agarrado ni un plato. Puse mucho esfuerzo”, cuenta a El País entre risas.

Su primer empleo fue en un deli –un tipo de establecimiento en Nueva York a caballo entre minimercado y rotisería– de origen coreano. “Ahí empecé de repartidor, luego limpiando platos, luego de ensaladero… Y en menos de dos semanas el dueño me agarró cariño y mandó a cocinar con su madre. Abrió como 10 tiendas más y me dejó como encargado de abrir todas las tiendas y asegurarme de que en todas se sirviera la misma comida”, recuerda.

El sueño americano y la caída

Una de las cajeras de su entonces trabajo era una joven de Ecuador. Se conocieron en el año 2005 y nació el amor. “Siempre tuvimos la idea de tener un restaurante bonito. Empezamos a ahorrar los dos”, cuenta Montes de Oca.

Fachada de Montagu's Gusto en Nueva York
Fachada de Montagu's Gusto en Nueva York
Foto: Montagu's Gusto

Luego de 11 años, sintieron que había llegado la oportunidad de dar el siguiente paso. De camino a mirar un local, vieron otro que estaba cerrado. Ubicado entre la 2.ª Avenida y la calle 35, el espacio llevaba seis años cerrado.

“El dueño del edificio nos empujó a abrir ahí y lo armamos desde cero. Pedí plata a mis hermanos, a mis amigos, a la iglesia. Abrimos con toda la esperanza y nos fue súper mal”, recuerda.

En el día de inauguración de Montagu's Gusto, el 2 de noviembre de 2016, trabajaron desde las 6:00 hasta las 23:00 y solo recaudaron US$ 300. Lo mismo pasó al segundo día, y al tercero. Y seguía pasando. “Con mi esposa nos sentábamos a llorar. Habíamos puesto todos nuestros ahorros en el local, teníamos tres hijos y debíamos más de US$ 40.000. A las tres semanas decidimos vender el negocio porque no lo podíamos mantener. Cuando vino el broker nos dijo que trabajáramos con las redes sociales. Pero creía que no iba a funcionar”, cuenta.

Las redes sociales: una luz al final del túnel

Al principio Andrés era reacio a publicitar su local en redes sociales. Pero sí abrió la posibilidad de vender a través de aplicaciones de delivery. “Cuando estábamos un poquito mejor vino la pandemia y todo el mundo cerró pero nosotros pudimos quedar con la tienda abierta y nos empezaron a visitar más. De repente había cola afuera para pedir comida”, narra.

Andrés Montes de Oca junto a parte del equipo de Montagu's Gusto en Nueva York
Andrés Montes de Oca junto a parte del equipo de Montagu's Gusto en Nueva York
Foto: Andrés Montes de Oca

Pasada la pandemia, muchos de los clientes que se fidelizaron mientras trabajaban desde sus casas volvieron a las oficinas y popularizaron el local entre sus compañeros: “Cuando volvieron a trabajar empezaron a meter órdenes de oficina. De repente una empresa nos hacía 150 órdenes para las 16:00 de la tarde. Como no dábamos abasto, de 6 empleados pasamos a 10”.

Y entonces llegó el boom. Jack, el influencer detrás de la cuenta Jack’s Dinning Room que acumula millones de seguidores por sus reseñas gastronómicas por el mundo, publicó un video del sándwich estrella de Montagu’s Gusto: el Charrúa bravo, relleno de vacío, lechuga, tomate y chimichurri. “El video superó las 15 millones de vistas. Ahí empecé a hacer videos y subí de 600 a 17.000 seguidores. Después de su publicación teníamos una cola de una cuadra y media. Estuvimos así casi un mes y subimos a 20 empleados”, cuenta Andrés y se vuelve a emocionar.

Andrés Montes de Oca y Jack's Dinner Room
Andrés Montes de Oca y Jack's Dinner Room
Foto: Montagu's Gusto

Hoy, los influencers son su principal canal de difusión, por lo que pasan a diario a filmar por el local y llegan desde todas partes del mundo.

Aunque siempre mira hacia adelante, y le cuesta pensar que pasó de facturar US$ 300 a más de US$ 18.000 por día, quiere mantener los pies en la tierra y cuidar lo que tanto le costó conseguir.

“Me tomó 22 años comprarme una casa acá. Ahora mismo estoy enfocado en la calidad y hacer bien la comida, no soy un jefe que está mirando lo que está pasando, yo estoy cocinando. Trabajo con los muchachos. Cuando te cuesta tanto conseguir algo no lo querés dejar escapar”.

Charrúa Bravo, uno de los sandwiches de Montagu's Gusto
Charrúa Bravo, uno de los sandwiches de Montagu's Gusto
Foto: Montagu's Gusto

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
Nueva York
Te puede interesar