¿Qué necesitamos para convivir mejor, incluso cuando tenemos creencias, culturas o formas de ver el mundo diferentes? El diálogo, el respeto y la posibilidad de encontrarnos con otros son algunas de las respuestas que propone el Símbolo de Paz de Uruguay, una obra construida en las sierras de Minas que busca transmitir un mensaje de unidad para toda la humanidad.
El proyecto tuvo un nuevo impulso este mes, cuando el Patriarca Ecuménico Bartolomé I recibió en una audiencia privada, en el Fanar —sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, en Estambul—, a una delegación de la familia responsable de la iniciativa. El encuentro permitió intercambiar ideas sobre la convivencia entre religiones y el papel que pueden desempeñar los espacios simbólicos en la construcción de una cultura de paz.
La delegación estuvo integrada por Noelia Franco, su hija María Sol Caballero Franco y su yerno, Oleksii Vronskyi. Durante la reunión, Bartolomé I agradeció que Uruguay impulse una propuesta dedicada al encuentro interreligioso y alentó a continuar desarrollándola.
En un mundo atravesado por diferencias culturales, religiosas y sociales, generar espacios de escucha y respeto puede contribuir a fortalecer los vínculos entre las personas. Bartolomé I señaló que el diálogo entre religiones y la misión interreligiosa constituyen pilares importantes de la Iglesia ortodoxa y forman parte de numerosas iniciativas que promueve en distintas partes del mundo.
Durante la conversación, también recordó su amistad con el papa Francisco, a quien describió como una persona muy buena, y resaltó la importancia de dar continuidad al acercamiento entre las Iglesias de Roma y Constantinopla. Esa relación representa un ejemplo de cómo el intercambio y el reconocimiento mutuo pueden abrir caminos de cooperación más allá de las diferencias.
Un jardín para encontrarse con la naturaleza
Uno de los pedidos especiales del patriarca estuvo dirigido al desarrollo del jardín interreligioso que forma parte del proyecto en Minas. Reconocido internacionalmente como el “Patriarca Verde” por su trabajo en favor de la protección ambiental, Bartolomé I alentó a la familia uruguaya a avanzar con la incorporación de más plantas y flores.
“Nos pidió que avancemos en la construcción del jardín interreligioso, con más plantas y más flores, porque la naturaleza es creación de Dios”, contó Noelia Franco.
La sugerencia conecta dos dimensiones de la iniciativa: el encuentro entre personas de distintas tradiciones espirituales y el vínculo con el entorno natural. Los jardines pueden ofrecer lugares para detenerse, caminar y contemplar el paisaje, actividades que favorecen momentos de pausa en medio de las exigencias cotidianas. En este caso, además, la naturaleza forma parte del mensaje espiritual y simbólico que busca transmitir el proyecto.
Un símbolo de paz nacido en las sierras de Minas
El Símbolo de Paz de Uruguay se encuentra en El Secreto en las Sierras, en Minas, departamento de Lavalleja. La obra ocupa una superficie de 20.162 metros cuadrados y fue creada por la familia Franco Caballero como expresión de agradecimiento al papa Francisco y a las tres religiones abrahámicas.
Concebido como una representación visible desde el cielo, el espacio busca transmitir un mensaje universal de unidad y convertirse en un punto de encuentro para personas de distintas procedencias y convicciones.
Más allá de su dimensión monumental, la iniciativa propone una idea sencilla: la paz también se construye a través de los gestos cotidianos, la disposición a escuchar, el respeto por las diferencias y el cuidado de aquello que compartimos. En ese sentido, el proyecto combina una expresión artística con una invitación a la reflexión personal y colectiva.
En tiempos en los que las diferencias pueden convertirse en motivos de enfrentamiento, el proyecto invita a recuperar el valor del encuentro. Promover el diálogo, cuidar la naturaleza y crear espacios donde las personas puedan reconocerse como parte de una comunidad son formas de cultivar no solo la convivencia, sino también una dimensión colectiva del bienestar.