DESAYUNO DE CERES

El contexto internacional ayuda, ¿qué le falta a Uruguay para despegar?

Uruguay está “ante un contexto favorable” que le permitirá “avanzar en determinados frentes internos que tiene por delante”, expresó Ignacio Munyo, director de Ceres.

Ignacio Munyo, director ejecutivo de Ceres. Foto: Ceres
Ignacio Munyo, director ejecutivo de Ceres. Foto: Ceres

Un contexto favorable internacional contrasta con los desafíos internos como los impactos generados por el COVID-19 en la economía uruguaya, el mercado laboral, el déficit fiscal, la educación, y los impactos económicos de la inmigración fueron desarrollados en el evento “Perspectivas pos pandemia para Uruguay. Desafíos internos en un contexto externo favorable”, realizado por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) ayer en el LATU.

“Estamos ante un contexto favorable y que permite a Uruguay avanzar en determinados frentes internos que tiene por delante, que se están haciendo, en muchos de ellos, avances relevantes”, expresó Ignacio Munyo, director ejecutivo de Ceres.

Según Munyo. este contexto internacional favorable, incluso con la crisis en Argentina y los problemas políticos en Brasil (a pesar de su buena condición económica), está impulsado por la suba de precios de commodities (como los de alimentos), como también las “bajísimas” tasas de interés internacionales.

Explicó que la variación anual de la economía uruguaya “va al unísono con lo que pasa con las condiciones externas”.

En el contexto interno, la economía uruguaya cayó un 6% el año pasado, mientras que para el cierre de 2021, el gobierno mantuvo una proyección de crecimiento del 3,5%.

“Los analistas privados que son consultados por el Banco Central del Uruguay (BCU), dan un crecimiento esperado de 2,6%, nosotros estamos entre medio, pensamos que va a estar cerca del 3%. Lo cierto es que en todos los escenarios se estaría recuperando los niveles pre COVID-19, con esta recuperación, pero todavía lejos de los niveles de junio de 2019, previo a la recesión que empezó la economía de Uruguay, antes de la emergencia sanitaria”, afirmó Munyo.

En esta línea, agregó que “cuando uno cierra la cortina y la abre, cuando empieza la movilidad, si estaba mal la situación antes, y si no se hizo nada, no hay fundamentos económicos para que la actividad crezca mucho. Ahí es donde la acción del gobierno es clave, porque hay que transformar una situación recesiva de fundamentos pre pandemia, en una situación expansiva de fundamentos”.

En cuanto a la recuperación económica, en el primer trimestre de 2021 el Producto Interno Bruto (PIB) registró una caída de 2,8% en términos interanuales, mientras que según lo registrado por el Índice Líder de Ceres en abril, mayo y junio, “hablan de una recuperación”, lo que llevaría a una expansión que cercana al 3%.

Dentro de esta recuperación, Munyo destacó al heterogeneidad sectorial de la misma, donde el agro y la construcción, el primero más que el segundo, “son los que están empujando”. Mientras tanto, sectores como comercio y servicios, energía, transporte y comunicaciones, se han visto muy golpeados, presentando caídas con respecto al año pasado.

“Afortunadamente los sectores que están creciendo, agro y construcción, son los que tienen mayor multiplicación de efectos indirectos (insumos de otros sectores que contratan para funcionar). Dentro del agro, la producción láctea, la industria frigorífica, la celulosa y la soja, tienen altos niveles de derrame a otros sectores y empujan, así como la construcción”, sostuvo el economista.

Sin embargo, afirmó que para que la economía uruguaya pueda remontar”, tiene que haber más inversión. En la actualidad, señaló que la inversión está en niveles crecientes, “porque tenemos una planta de celulosa en obras. Sacando eso, la inversión está en niveles muy bajos, tiene que ser mucho más grande y está esperado en el Presupuesto Nacional un crecimiento grande de la inversión”.

Trabajadores en una construcción en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto
Trabajadores en una construcción en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto

A largo del quinquenio, el gobierno espera que se genere inversión privada por entorno de los US$ 2.000 millones, “casi como una nueva planta de celulosa”, sostuvo Munyo.

En esta línea, expresó que, para que haya financiamiento, tiene que haber “algo que los conecte”, siendo el mercado de capitales central en este sentido, aunque destacó que está subdesarrollado en el país. A su vez, remarcó como buena señal del gobierno, el “relanzamiento” de la Comisión de Promoción del Mercado de Valores.

“Los fondos existen, hay fondos para invertir. En la Bolsa de Valores de Montevideo hay US$ 3.000 millones en manejo por parte de ahorros. Las AFAP manejan US$ 15.000 millones que son pasibles de invertirse en Uruguay. Los gestores de portafolio radicados en Uruguay, manejan US$ 10.000 millones. Son muchos recursos que están, obviamente muchos están invertidos en el exterior, porque hay veces que no hay alternativa local”, afirmó Munyo.

En tanto, señaló las necesidades de inversión para el quinquenio, en obras de infraestructura vial (US$ 1.500 millones) y para el conjunto de empresas públicas integrado por Antel, UTE, OSE y Ancap (entre US$ 500 millones y US$ 1.000 millones).

“La pregunta es: ¿cómo se va conseguir este dinero si la situación fiscal no lo permite? El mercado de capitales tiene un rol central, hay que buscar una forma de cómo instrumentarlo. Todas las nuevas inversiones de las empresas públicas, deberían pasar por el mercado de capitales, porque es la forma de dar la cara, de justificarlo, de convencer a los uruguayos de que esa inversión está bien pensada”, afirmó Munyo.

Por otro lado, sostuvo que otro punto crítico es la paridad cambiaria. “Uruguay está todavía caro”, afirmó, siendo “jamás vista” la disparidad con Argentina, a pesar de estar en crisis.

En esta línea, expresó que “a una situación cambiaría complicada, ayuda la situación internacional de precios para que el sector agro exportador tenga una ecuación que cierre”, aunque no sucede lo mismo con el resto de exportadores que no tienen esta suba, generándoles problemas de competitividad.

Inmigrantes y su impacto económico

Un factor que “no puede pasar desapercibido”, según Munyo, es que la cantidad de residencias concedidas a inmigrantes, se ha cuadruplicado al comparar los períodos 2010-2014 y 2015-2019. -Destacó que según la Universidad de Oxford el crecimiento económico en países desarrollados hubiese sido entre el 15% y 30% menor sin inmigrantes y que la contribución de los inmigrantes al PIB es cercana al 7% en países en desarrollo. “Uruguay está teniendo justo la inmigración que más contribuye”, afirmó.

Jubilaciones y su falta de recursos.

“No alcanzan los recursos. El gasto asociado a la seguridad social, que crece sin pausa, supera el 11% del PIB y los aportes cubren apenas la mitad”, afirmó Munyo.

Jubilados sentados en la plaza de los Treinta y Tres Orientales. Foto: Darwin Borrelli
Jubilados sentados en la plaza de los Treinta y Tres Orientales. Foto: Darwin Borrelli

En esta línea agregó que se debe fortalecer al sistema mixto, en donde se debe mejorar las condiciones de mercado en las que operan las AFAP y se deben mejorar las condiciones para el desarrollo del ahorro previsional voluntario. En tanto, afirmó que es necesario implementar cambios para que las aseguradoras privadas ingresen al mercado de renta vitalicia.

Educación

“El sistema educativo no prepara adecuadamente a nuevas generaciones para el mercado laboral, lo dice el 62% de los legisladores (86% oficialismo y 30% oposición)”, afirmó Munyo. En esta línea destacó el Plan de Política Educativo Nacional, donde se marcó el compromiso de mejorar la suficiencia en indicadores de aprendizaje.

Margen escaso de maniobra.

En cuanto al déficit fiscal, que actualmente se sitúa en 5,1% del PIB, Munyo expresó que la estabilización que plantea la Rendición de Cuentas y el Presupuesto, para reducirlo al objetivo de 2,6%, es lo que “hace posible no solo mantener el grado inversor, sino mantener la confianza“. Agregó que para estabilizar la deuda, los supuestos que hace el gobierno son que las tasas internacionales se mantendrán bajas hasta el 2024. En tanto, señaló como fundamental el crecimiento de la economía, para apuntalar la sostenibilidad.

Mercado laboral en “tensión permanente”
Oficina, empleados en oficina. Foto: Archivo El País

Con respecto a la situación del mercado laboral, Munyo explicó que hicieron una encuesta a las empresas socias de Ceres, en donde el 80% se ve “optimista” o “muy optimista” hacia el futuro, sin embargo, solo un 18% prevé aumentar la cantidad de trabajadores.

De acuerdo a las cifras expuestas por el director de Ceres, hay 41.000 empleos menos que los niveles prepandemia, a los que se le deben sumar los 60.000 empleos perdidos entre 2014 y 2019. En tanto, hay 80.400 trabajadores en seguro de paro.

Destacó también el programa de jornales solidarios, con un cupo de 15.000 puestos disponibles, a los que se presentaron 250.000 personas.

Del mismo modo, señaló que hay 142.000 subempleados, es decir personas en actividad que trabajan menos de 40 horas semanales y están disponibles para trabajar más.

En tanto, afirmó que el 52% de las personas ocupadas están en empleos de alto riesgo de que se automaticen.

“El mercado de trabajo es un foco de tensión permanente y lo va a seguir siendo para los próximos años”, afirmó Munyo.

Agregó que en Ceres les “gusta pensar” en un subsidio, fiscalmente neutro, para la reinvención laboral, que garantice un ingreso mínimo de subsistencia para ayudar a los que perdieron su trabajo, con experiencia acumulada en tareas automatizables y lejos de jubilarse.

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