Recuerdo hace unos años, un evento organizado por la CUTI (Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información), le puso dicho nombre (TEST Uruguay) a aquél, para narrar anécdotas y vivencias sobre la potencialidad que tenemos como país en el mundo.
Tuve la oportunidad de escuchar a un dilecto, fraternal amigo, el Ing Enrique Baliño, quien expuso en dicha ocasión.
Estaban en primera fila el Presidente y Vicepresidenta de la República de la época, sin perjuicio de políticos de todos los partidos. Muy buena señal.
Decía Baliño que hay que mirar el mundo como una oportunidad y no como una amenaza, y decir que, en Uruguay, las cosas… pasan!!!
Y contó brevemente Baliño tres anécdotas que él vivió de cerca, vinculando a nuestro país con el mundo.
Fines de los años 80, se logró exportar software a uno de los mejores centros tecnológicos del mundo, IBM en Minnesota, USA. Esto que puede lucir muy sencillo, se complejizaba por la sencilla razón de que mucha gente no nos conocía…y hay anécdotas al respecto.
Baliño decía en tono de chanza, cuando enviaba mails a dicho lugar que, aunque dijera Uruguay al inicio de la nota… siguieran leyendo porque les iba a interesar.
A principio del 2000, se realizó un mundial en Jerez de la Frontera, España, de Enduro hípico.
Estaba allí el jeque de Dubai, entre tantos. Uruguay se destacó y hoy compite nuestro enduro en esas latitudes, ganando además campeonatos. Trabajo para veterinarios, jinetes, veterinarias, exportación de caballos, etc…
Finalmente, última anécdota: también a principio del 2000, una gran empresa quería instalar un centro de atención al cliente para el mundo (vinculado a viajes) y necesitaba personal que hablara varios idiomas, solvente mano de obra y tecnología acorde. Baliño ofició de interlocutor para que dicha empresa se instalara aquí. Vinieron y quedaron gratamente sorprendidos: uno de los jerarcas le comentó al citado Baliño que ni siquiera sabía dónde quedaba nuestro país.
Pues se instalaron y dan trabajo a más de 1000 personas.
Inquirirán: qué tiene que ver esto con nuestro sector, con la vivienda? Pues, que también en nuestro rubro, sustancialmente inversión y construcción de vivienda somos ejemplo y es lo que yo transmito permanentemente a las decenas y decenas de argentinos y extranjeros en general, que preguntan y hurgan sobre nuestro país, evaluando la posibilidad de venir a instalarse. Claro que nos conocen y ya no sucede tanto lo que pasaba en lustros anteriores: hoy somos una suerte de referencia (y ayer también), de país serio, respetuoso de sus obligaciones, donde la alternancia en el gobierno de todos los partidos con una democracia sólida, no altera nuestra convivencia pacífica con todos los matices que pueda haber.
Ese sello de calidad y responsabilidad impregnado como impronta permanente, es lo que ofrecen nuestros promotores privados cuando invierten, diseñan, construyen vivienda o la obra privada que sea, sabedores que no se producirán incumplimientos y que el dinero que un pequeño o no pequeño inversor ponga en esta plaza, tendrá su retorno sin contratiempos en cuanto al resultado final.
Esta prosa tiene referencia a una anécdota que viví en Punta del Este, el pasado enero. Un promotor argentino, que se afilió a nuestra gremial, viene haciendo una gran inversión porque tiene absoluta confianza en la marca PAÍS... Como hemos escrito tantas veces, confianza es lo que venden también, los promotores privados.
Y ese también es el objetivo de la gremial: posicionar APPCU como sustento y organización de centenas de empresas, que hacen del profesionalismo en su metier un modo de ser y de allí las inversiones foráneas que se constatan cotidianamente.
Aquí, en la obra privada, también las cosas pasan…