Bernanke admite riesgo de recesión

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AFP

WASHINGTON - El presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Ben Bernanke, admitió hoy por primera vez el riesgo de una recesión en Estados Unidos y justificó el rescate del banco Bear Stearns por los "graves" efectos que una quiebra habría ejercido sobre la economía.

"Una recesión es posible", afirmó Bernanke al responder a pregundas tras un discurso en el Congreso.

"Por ahora no puedo decir si Estados Unidos tendrá que pasar por esa situación", dijo, pero "está claro que estamos en un período de crecimiento lento", añadió.

"El producto interno bruto (PIB) no va a crecer mucho, si es que crece, durante el primer semestre de 2008, y puede incluso contraerse ligeramente", había afirmado minutos antes en su discurso ante el Congreso.

Una de las definiciones de recesión es registrar dos trimestres consecutivos de baja del PIB.

Bernanke subrayó que las perspectivas de corto plazo se habían debilitado con relación a fines de enero. La Fed preveía también un crecimiento de 1,3% a 2,0% este año.

Bernanke pronosticó una nueva contracción de la construcción de viviendas y un "cierto aumento" del desempleo en los próximos meses.

La Bolsa de Nueva York se replegó levemente luego de que Bernanke evocara la posibilidad de una recesión: el Dow Jones bajó 0,36% y el Nasdaq perdió 0,06%.

La audiencia del presidente de la Fed "tuvo un impacto negativo sobre Wall Street", comentó Anthony Grech, analista de IG Index.

El presidente de la Fed dijo sentirse más optimista con relación al futuro.

"La actividad económica debe fortalecerse en el segundo semestre, debido principalmente a las políticas monetarias y presupuestarias", afirmó, aludiendo a un vasto plan de reactivación de 168.000 millones de dólares del gobierno y a bajas sucesivas de las tasas del banco central, que llevó su tasa rectora a 2,25% (contra 5,25% a mediados de 2007).

En 2009, "el crecimiento debe alcanzar su velocidad de crucero, o un poco más", sostenido por la estabilización del sector inmobiliario "aunque a un nivel bajo" y una mejora gradual de las condiciones financieras, expresó.

Bernanke subrayó de todos modos que, debido a la reciente turbulencia que sacudió a los mercados financieros, estas previsiones estaban teñidas de una incertidumbre "elevada" y admitió que existía el riesgo de que se revelaran demasiado optimistas.

El presidente del banco central se refirió largamente a la controvertida intervención de la Fed en favor del banco de inversiones Bear Stearns, con la que evitó la quiebra, al organizar su adquisición por el competidor JPMorgan a mediados de marzo.

"No hemos salvado a Bear Stearns", afirmó, y precisó que existe "una percepción errónea sobre este punto".

"Actuamos así porque teníamos el sentimiento de que era necesario para preservar la integridad del sistema financiero, que es fundamental para la salud de la economía", argumentó.

Normalmente, el mercado debería decidir qué empresas sobreviven, pero "los problemas que se presentaban en este caso iban mucho más allá que la mera suerte de una empresa", agregó.

Algunos profesionales del mercado vieron en la intervención de la Fed un fortalecimiento del sentimiento de "impunidad moral", por el cual los inversionistas pueden creer que siempre habrá alguien que los rescate de las consecuencias de sus decisiones equivocadas.

Sin embargo, en un contexto de condiciones financieras frágiles, una quiebra no habría pesado sólo sobre el sistema financiero "sino habría dejado la economía muy frágil", con consecuencias "imprevisibles pero sin duda graves" para el funcionamiento de los mercados y para la economía como un todo", afirmó Bernanke.

AFP

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