FABIÁN TISCORNIA
El Banco Central (BCU) sorprendió a los analistas y al mercado cambiario al subir un punto la tasa de referencia. Es que el equipo económico evalúa que en el balance de riesgos, la inflación es el "prioritario" y quiso enviar una señal "fuerte".
Tanto los analistas como el mercado esperaban una suba menor de la Tasa de Política Monetaria (TPM), que pasó a 7,50% tras la decisión del Comité de Política Monetaria (Copom) del BCU.
Economistas locales y del exterior consultados por El País coincidieron en que el efecto de la suba será sobre las expectativas de una menor inflación y a la baja en el valor del dólar (ver aparte) lo que ayudará a contener algo las presiones inflacionarias, aunque señalaron que son necesarias más medidas.
Una baja de 5% del dólar logra reducir un punto la inflación, que en los 12 meses a febrero está en 7,67% cuando la meta oficial es de 3%-7% (pasa a 4%-6% desde junio).
El presidente del BCU, Mario Bergara, dijo ayer a El País que "en el balance de riesgos que uno evalúa, hoy ubicamos a la inflación como un tema de atención prioritaria" y por eso con la suba de un punto en la TPM "la política monetaria está dando una señal fuerte, ya que nadie preveía una movida de esta naturaleza".
En la teoría, una suba de la TPM encarece el crédito en pesos y hace más atractivo el ahorro que el consumo. Empero, en una economía dolarizada como la uruguaya, el principal canal de transmisión es en las expectativas sobre la inflación y algo en el tipo de cambio.
Los exportadores evaluaron con preocupación el efecto de la medida del BCU en una baja del dólar. Por eso solicitarán una reunión con el Ministerio de Economía, ya que entienden que se incrementarán sus costos en dólares y por ende perderán competitividad.
Pero Bergara hizo otra lectura: "Hoy el principal riesgo para la competitividad es la inflación", afirmó y añadió que también es "el principal riesgo para la reducción de la pobreza, la mejora de la distribución del ingreso y para hacer sostenible el sendero del crecimiento" económico.
Previo al Copom, se reunió el lunes el Comité de Coordinación Macroeconómica -integrado por el directorio del BCU y los jerarcas de Economía- donde se evaluó con "preocupación" la evolución "de la inflación" en un marco de "elevadas tasas de crecimiento y alto grado de utilización de los recursos productivos". El Ministerio está "dispuesto" a aplicar medidas fiscales, dijeron a El País fuentes de esa cartera.
"Las presiones inflacionarias persisten. Los precios internacionales continúan en alza en un contexto global con mayor volatilidad y los factores domésticos (entre los que se destaca la firme demanda de bienes y servicios y las dificultades de oferta en rubros significativos del consumo) siguen alimentando un sesgo expansivo en la trayectoria de los precios internos", sostuvo el comunicado del Copom.
El BCU "observó con alerta" la suba de precios en los últimos meses y que las expectativas no convergen al rango. La mediana de los analistas que responden la encuesta del BCU prevén una inflación de 7,3% en el año.
ANALISTAS. "El mensaje en sí mismo es notoriamente anti-inflacionario; es un mensaje claro y contundente", dijo a El País el economista Ramón Pampín de Pwc.
Señaló que "afecta a la baja al tipo de cambio" al volverse "más atractivos los instrumentos en pesos", aunque no cree que el impacto sea muy grande.
Por su parte, el economista de Roubini Global Economics, Juan Lorenzo Maldonado dijo a El País que "es importante que el BCU dé una señal clara" aunque "es necesario que continúe aumentando" la TPM e incluso tome medidas de suba de encajes (porcentaje de los depósitos que los bancos deben inmovilizar en el Central) "para ayudar a contener la inflación".
En cambio, el economista Javier de Haedo evaluó como "equivocado" el anuncio del BCU, ya que "seguramente" habrá "más atraso cambiario" y un "efecto incierto sobre la inflación" porque si bien un "menor tipo de cambio `ayuda` a la menor suba del IPC, también incentiva más el consumo" de productos importados.
De Haedo sostuvo que esta medida "desde el punto de vista de la `ortodoxia monetaria` que se pretende seguir, es insuficiente y requiere de medidas para generar un mejor resultado fiscal".
Pampín coincidió en que es necesaria una ayuda del lado de la política fiscal, más que nada "porque quizás el tener más pesos permite morigerar el efecto sobre el tipo de cambio". A eso debería sumarse "la política salarial" mediante subas reales "atadas con aumentos de productividad".
Para Aldo Lema, economista de Vixion Consultores, la medida "podría moderar las expectativas de inflación al reforzar el compromiso del BCU con la estabilidad de precios y canaliza vía el tipo de cambio nominal la apreciación derivada del alto dinamismo de la demanda". Igual, señaló que debería haber "aumentos adicionales de la tasa, hasta llegar a 9% o más a fin de año, mayor tolerancia a nuevas caídas del tipo de cambio y medidas de ajuste del gasto público como las anunciadas por Brasil y Chile".
El analista del banco estadounidense JP Morgan, Franco Uccelli, dijo que la medida debería traducirse "en un aumento de las tasas nominales" en pesos "y una moneda más fuerte" frente al dólar, lo que "a su vez debería contribuir a mantener las expectativas de inflación bajo control". Agregó que con "el considerable aumento" de la TPM se relega "a una menor prioridad, la reducción en la presión continua a la apreciación de la moneda".
En tanto, el analista para Uruguay del banco Barclays Capital, Sebastián Vargas, espera que "la inflación se estabilice en los próximos meses, pero que los riesgos inflacionarios sigan inclinados al alza ya que los precios del petróleo y los alimentos siguen siendo elevados". Prevé otra suba de la TPM de 0,25 puntos porcentuales.
El tipo de cambio reaccionó a la baja
El dólar sufrió ayer el segundo mayor descenso del año, en un contexto de un incremento de la demanda de pesos, principalmente de bancos privados, como una consecuencia directa de la decisión que tomó el Banco Central (BCU) de aumentar la tasa de interés más de lo esperado.
El dólar interbancario fondo se operó a $ 19,366 en promedio, un 0,43% por debajo de la media del martes. Así la divisa cortó una racha de cuatro días de ascensos y acumula una depreciación de 0,69% en marzo y de 3,62% en 2011. El Banco República volvió a ampliar la diferencia entre puntas de la cotización al público a $ 0,55: la compra en $ 19,05 y la venta en $ 19,60. La variación diaria fue de un descenso de 10 centésimos.
Operadores cambiarios consultados por El País dijeron que el circuito se mostró mucho más vendedor ayer desde el inicio mismo de la sesión. Este cambio de tendencia respecto de los días previos se debió exclusivamente a la suba de la tasa dado que el mercado esperaba que fuese de 50 puntos. Aun así, los agentes ya daban por descontado un ascenso de la tasa, lo que llevó a que la presión vendedora se sintiera desde la mañana.
La divisa comenzó la jornada operándose en el mismo nivel del martes. Sin embargo, a medida que transcurrían la sesión, la divisa fue perdiendo fuerza hasta culminar operándose en $ 19,30. Los operadores esperan que la tendencia bajista se mantenga en los próximos días.