Los bancos dejarían de ganar entre US$ 13 millones y US$ 52 millones por año -dependiendo de cómo coloquen sus fondos- debido a la suba de los encajes marginales que decidió el Banco Central.
Según estimaciones primarias de la consultora CPA/Ferrere, "la ganancia que dejaría de percibir el sistema bancario estimada va de los US$ 13 millones a US$ 52 millones a un año", dijo a El País el socio de la misma, Bruno Gili.
El miércoles, el Banco Central (BCU) comunicó que a partir del 1° de abril elevará en cinco puntos porcentuales los encajes marginales, que es el porcentaje del incremento de depósitos que los bancos deben inmovilizar en el Central y por ende no pueden destinar a dar créditos o a invertir en deuda local y en el exterior.
Con eso el BCU espera que se modere el "crecimiento del crédito y contribuya" a que el consumo "muestre una dinámica alineada con la estabilidad de precios".
Empero, la Asociación de Bancos Privados del Uruguay (ABPU) prevé que no habrá efecto en el crédito, según dijo el miércoles a El País su director ejecutivo, Julio de Brun. Agregó que "lo que afecta es la rentabilidad de los bancos, porque obliga a deshacerse de instrumentos (de inversión) para cumplir con el encaje".
Según las estimaciones de CPA/Ferrere, "el cambio de normativa implicaría que el total de depósitos disponible para prestar se reduce en US$ 285 millones", indicó Gili.
Los cálculos sobre cuánto dejarían de ganar los bancos son primarios y dependen de la decisión que tomen en cuanto a dónde colocar el dinero.
Sí el aumento de encaje reciente se colocara en valores, los bancos tienen una ganancia estimada a un año de US$ 13 millones. Si se colocara en préstamos a empresas la ganancia que dejarían de percibir las instituciones es de US$ 19,1 millones y en cambio si se destinara a créditos a familias, la ganancia que dejan de percibir los bancos es de US$ 52 millones.
Gili aclaró que las estimaciones suponen que "el sistema se queda quieto un año, porque si crece el perjuicio aumentaría".
"Además tomamos todo el sistema como si fuera un único banco, y la situación por banco no es uniforme", afirmó y agregó que desconocemos la reacción de cada banco a la medida, es decir cómo manejan su portafolio de colocaciones e inversiones".
INSTITUCIONES. Los bancos no ven que la medida del Central tenga un efecto en el crédito pero sí en su rentabilidad.
El subgerente de Itaú, Carlos Ham dijo a El País que "dado el exceso de liquidez del sistema bancario uruguayo, el incremento de los encajes marginales no afecta en forma significativa la capacidad de otorgar créditos por parte del sistema".
Explicó que "la generación de crédito del sistema está limitada por un tema de demanda y no por disponibilidades de fondos por parte de los bancos".
Por eso cree que "el impacto se dará sobre la rentabilidad de los bancos dada la reducida capacidad de los mismos de trasladar a las tasas de los créditos los costos financieros derivados de la baja remuneración de los encajes marginales".
Por su parte, el gerente general de Banco Comercial, Horacio Correge dijo a El País que "el impacto de la medida sobre la oferta de crédito solo va a ser moderado, siendo el principal efecto afectar la rentabilidad de los bancos". Agregó que "las medidas para contener la inflación deber ir acompañadas de medidas de tipo fiscal que apunten a la reducción del gasto y moderar el ritmo de crecimiento de los ingresos".
De Brun había señalado que la medida tiene otro efecto que perjudica al propio BCU. En el caso del aumento de los encajes en pesos, "su repetición en el tiempo tiene un efecto negativo en el rol de los bancos como agentes primarios para colocación de papeles del BCU". A su vez, criticó que se llame marginal a los encajes, cuando son sobre el incremento de depósitos desde abril de 2011. "Ya es sobre un stock", afirmó.
Técnicos oficiales discrepan
Algunos técnicos en el gobierno son escépticos de los resultados que la suba de encajes marginales tendrá sobre las expectativas de los agentes respecto a la inflación, que es una manera para controlarla. Es más, creen que el camino es subir la Tasa de Política Monetaria (TPM, que está en 9,25% luego de un alza en diciembre) porque es baja en términos reales (ya que la expectativa de suba de precios es de 8,05% para este año). La tasa real es de 1,2%, insuficiente si se quiere hacer más atractivo el ahorro que el consumo para moderar la demanda que afecta al alza los precios.