Andrés Oyhenard
Polo Ralph Lauren, Cacharel, Dior y Lacoste ven de cerca la crisis que enfrenta la industria de la vestimenta local. Algunas marcas ya cortaron sus compras por encontrar poco competitivas las prendas. Empresarios advierten pérdida de empresas.
"Cada vez es más difícil encontrar una remera o una camisa Polo en Estados Unidos que diga `Made in Uruguay`", dice el presidente de la Cámara de la Vestimenta, Elbio Fuscaldo. Pero esta realidad no se limita a Polo Ralph Lauren. Marcas top a nivel internacional como Dior, Cacharel, Lacoste, Falabella, entre otras, cada vez importan menos prendas producidas por las pocas industrias uruguayas operativas que aún atienden a los segmentos de alto valor.
La pérdida de competitividad, sumada a la crisis internacional que ha tirado abajo los precios de exportación de países competidores como Italia y hasta la propia China, agravan más aún esta coyuntura. A esto hay que agregarle las trabas comerciales que han impuesto Brasil y Argentina, que hoy aparecen como los principales mercados.
Los empresarios están alertas y preocupados por el futuro de esta cadena industrial que desde 2002 a la fecha perdió el 50% de sus fábricas. Además, mercados como España, Canadá y Estados Unidos prácticamente se han cerrado y ahora hay una concentración en la región que supera el 60%.
"Hoy a los únicos que le podemos vender son a los nuevos ricos de Argentina y Brasil; la competitividad actual no da para venderle a nuevos ricos. En la cancha grande (por EE.UU. y Europa) hacemos un gol cada 15 partidos", afirmó Fuscaldo.
Actualmente el núcleo duro de empresas que colocan su producción a marcas internacionales reconocidas son unas 15 y concentran la mayor parte de las exportaciones.
Hay firmas locales que venden a Cacharel en Perú y Chile y Polo Ralpah Lauren a Estados Unidos. También a marcas top de México como Scappino, que es uno de los mercados más relevantes para la vestimenta uruguaya hoy en día.
"El problema es que Uruguay perdió competitividad contra el resto del mundo. Por eso, si tengo que subir un 15% a un cliente, se resiste y deja de comprar", explicó Fuscaldo.
El gerente general de Welcolan, Gabriel Schvartzberg, comentó a El País que si bien Argentina representa cerca del 40% del mercado de su firma "ahora se intenta apostar más a Brasil aunque hay dificultades porque el proceso de negociación es largo". Agregó que cambiar hoy el destino de las exportaciones es "muy difícil" por la crisis. "En algún momento logramos exportarle a Estados Unidos pero luego quedamos fuera por precio y no por calidad. Estamos afrontando un tema de competitividad serio", alertó el gerente de Welcolan.
"Ahora no nos molesta China, sino países europeos que están en crisis como Italia, España, Rumania y Portugal que han bajado sus precios", reveló. Por ese motivo, los empresarios locales siguen pensando que la salida de su producción a futuro estará en los socios grandes del Mercosur, pese a las barreras comerciales, porque estos tiene un déficit en la producción de prendas de alto valor.
"Hay una frase que resume la evolución de la vestimenta. Están los que se fundieron, lo que se hicieron importadores y quienes se especializaron. En Uruguay pasó esto, aunque muchos no lograron volcarse a la importación porque no hay mercado interno, entonces operan como traders", comentó Fuscaldo. La especialización en determinado producto fue la salida que encontraron las empresas de la vestimenta para sobrevivir sin competir con la producción china.
Paliativo. La semana pasada el Parlamento aprobó una ley que otorga un subsidio a la cadena de la vestimenta por US$ 27 millones. Sin embargo, el presidente de la Cámara de la Vestimenta considera que este paliativo "no ataca las dificultades" que enfrenta el sector hoy. "Esa ley es una solución para el largo plazo porque son US$ 27 millones para siete años que no atacan la coyuntura actual. Son necesarias medidas a corto plazo que el gobierno no está instrumentando".
A juicio de Fuscaldo, el principal obstáculo que tiene la industria para elevar su competitividad es una tasa de informalidad del 48%. "Es imposible que un sector así continúe existiendo", afirmó. En ese sentido, señaló que hace pocas semanas vio un aviso en la prensa de una importadora que ofrecía un pantalón a $ 50. "Cómo se hace para vender un producto a ese precio con IVA incluido. Ni en China cuesta ese valor". En ese contexto, el empresario se preguntó ¿cómo se hace para mantener la competitividad?
Welcolan podría dejar de producir
La firma local Welcolan está esperando que Argentina le libere las licencias de importación demoradas -que superan los 60 días- para poder ingresar con una partida de 5.000 trajes.
"Si bien somos optimistas de que en algún momento van a firmar las licencias. Estamos produciendo con una coyuntura de mucha incertidumbre", comentó a El País el gerente general de Welcolan, Gabriel Schvartzberg.
De hecho, se han recibido "amenazas" de industriales argentinos que se niegan a aceptar que sigan ingresando más trajes uruguayos a este mercado, incluso han planteado alguna idea para cuotificar la exportación de esta mercadería. Bajo este contexto, la empresa seguirá produciendo hasta fin de año, dará licencia a su personal, y, si no se levantan las trabas comerciales, Welcolan "no comenzará a producir la zafra de abrigos que comienza en enero y febrero, y deberá enviar su personal al seguro de paro", advirtió Schvartzberg.
"No podemos seguir fabricando si no sabemos si las licencias van a ser aprobadas", explicó el empresario. Esta firma emplea actualmente a 250 trabajadores y ya tuvo un antecedente similar con Argentina hace dos años.
El sector textil-vestimenta ha sido una de las ramas industriales más afectadas por las licencias de importación no automáticas que aplica la vecina orilla.
Quién adquirió y cuánto
Según datos de la Cámara Industrial de la Vestimenta, en el acumulado a octubre las exportaciones de la industria alcanzaban los US$ 42 millones. En tanto, que para el mismo período las importaciones suman US$ 177 millones, hecho que arrojó un déficit comercial de US$ 136 millones. En 2010, el déficit había sido por US$ 93 millones.
Las ventas al exterior de la vestimenta acentuaron su concentración dentro del Mercosur con el 70% de las exportaciones totales, dos puntos porcentuales por encima del período enero-octubre de 2010. En tanto, las ventas a México pasaron del 15% el año pasado al 18% este año.
El precio de exportación FOB de la vestimenta uruguaya registraba un crecimiento de 11,2% a octubre en comparación con el año pasado.
La cadena de la vestimenta emplea a 24.000 trabajadores, pero la informalidad alcanza a 14.000 obreros.