BUENOS AIRES | El secretario de Comercio Interior de Argentina, Guillermo Moreno, dejó trascender ante varios empresarios y funcionarios que dejará su cargo el 10 de diciembre, aunque la presidenta Cristina Fernández sea reelecta.
Fuentes oficiales y del sector privado coincidieron en reflejar en diálogo con La Nación que el polémico funcionario, encargado del control de precios y acusado en la Justicia Federal de manipular las estadísticas oficiales, dijo que su etapa "está concluida". Así lo expresó ante empresarios de diversos rubros con los que regularmente tiene contacto.
El secretario de Comercio Interior tiene buena relación con el ministro de Economía e integrante de la fórmula presidencial de Cristina, Amado Boudou, pero no con el de Planificación Federal, Julio De Vido. Éste, por su parte, estará "donde le pida la Presidenta", según las fuentes. Sus últimas gestas consistieron en proponer el asesoramiento del Fondo Monetario Internacional al gobierno para dejar atrás las acusaciones en torno de las estadísticas públicas y en apretar las clavijas sobre las importaciones.
Los empresarios señalaron a La Nación que son escépticos respecto del alejamiento efectivo de Moreno. "Ya había dicho algo parecido cuando Cristina ganó en 2007 y sigue ahí", dijo el ejecutivo de una multinacional. Agregó que "más allá de que siga o no Moreno, la clave es saber si el gobierno seguirá controlando los precios y las importaciones o cambiando los datos de inflación". Otro hombre de negocios vinculado con el kirchnerismo afirmó: "Dice que se va, pero se queda porque está cumpliendo un rol importante en términos de negocios entre el Estado y las empresas". Moreno mantuvo su aura de honestidad, pero algunas versiones hablan de una presunta compra de propiedades injustificada. LA NACIÓN