Amplio depósito sin pilares en el puerto, sigue siendo fascinante

| Concesionado y mantenido por la empresa Depósitos Montevideo en tareas logísticas

EMILIO CAZALA

Por estos días se cumplen 100 años del nacimiento del ingeniero Eladio Dieste, destacado profesional que ha sobresalido en el país y también en el exterior por sus avanzadas y creativas realizaciones en el campo de su especialidad que fueron las construcciones edilicias. Su genialidad constructiva está presente no sólo en Montevideo sino tambien en departamentos del interior y se manifiestan en diferentes obras y aristas artísticas. Pero tenemos una de sus obras, que ha pasado desapercibida quizás por me-nos esperada, dentro del recinto portuario y es un histórico depósito portuario que representa el gran cambio. Se trata del que hasta 1977 fue el depósito "Julio Herrera y Obes" que por los años 70 fue reconstruido por este hombre,y que en las cercanías del Día del Patrimonio los uruguayos le vamos a dedicar este reconocimiento y recuerdo por sus ideas y obras renovadoras. La construcción original del depósito viene de fines del siglo 20 y fue construido en terrenos recuperados al mar, si consideramos que en gran parte, las orillas del Plata llegaban hasta la actual calle 25 de Agosto.

El depósito "Julio H. y Obes", está ocupado hoy por concesión de la ANP, la empresa privada "Depósitos Montevideo", que desde su licitación a mediados de los años 90 dinamizó y digamos que comercialmente recuperó un depósito que carecía de prestaciones, un verdadero desperdicio.

Con motivo de esta celebración, "Depósitos Montevideo", una empresa exitosa que exporta servicios con alto valor agregado en las actividades de logística, con sensibilidad comunitaria, ha decidido contribuir a estas celebraciones, abriendo sus puertas al interés público, obviamente contemplando en su totalidad, la restricciones que exige el cumplimiento riguroso de los códigos de seguridad PBIC y el americano, norma ISPS (International Ships and Ports Facilities Security Code). Así que el público entre los días 7 y 8 de octubre y con la ayuda de estudiantes de arquitectura, podrá apreciar una obra edilicia sorprendente, atractiva, un depósito de enorme luz, que no tiene columnas de sostén, salvo las laterales; en el medio, como en este caso, un enorme techo abovedado de 50 metros de ancho, sin nada, sólo sostenido por las paredes laterales y tensores.

El PAIS, obviamente, no iba a dejar pasar la oportunidad pa- ra destacar este depósito como obra de relieve y a su ideólogo que fue el Ingeniero Eladio Dieste, un integrante de la comunidad uruguaya al que le debemos reconocimiento como a muchos otros.

Así que este viernes pasado, nos reunimos en el depósito con dos de sus hijos, Pedro y Esteban Dieste, este último directo colaborador en el proyecto de su padre.

"Nuestra empresa en aquellos años participó de la licitación (1975) convocada por la ANP que preveía la demolición de esos muros y la construcción de un depósito a levantar exactamente en el mismo predio donde estaba antes el depósito Julio H. y Obes pero con una clausulita que decía "sin columnas en el medio". Agrega Don Esteban Dieste que ya por aquellos años años se conocía este tipo de estructuras y seguramente la idea vino del arquitecto Bascou, funcionario técnico de la ANP qui-en presumimos incidió en esta claúsula, aunque también había otro tipo de soluciones. Pero lo cierto es que las técnicas de mi padre ya eran bien conocidas".

Nuestra empresa cumplió estrictamente con los requisitos exigidos pero se agregó un proyecto adicional o alternativo que resulto ser el actual. Ofrecimos a la ANP aprovechar cimientos y paredes levantadas en 1879 e instalar sobre ellas este tipo de techo. En definitiva la propuesta alternativa resultó más económica, y bueno, resultamos ganadores con esta última. Esta es la obra más grande que se ha hecho en el país con este tipo de bóveda y que tiene 50 metros de luz. El arquitecto Esteban Dieste revela un detalle desconocido que viene de fines del siglo 20 cuando se construyó este depósito. Pues bien, no es un rectángulo perfecto con ángulos de 90 grados, hay pequeñas diferencias entre los muros, o sea no hay paralelismo cosa que no se aprecia a simple vista, entonces a la hora de construir el techo, hubo que absorber o corregir esas diferencias y se hicieron perfectamente.

El depósito original, según Dieste, seguramente fue construido con la participación de inmigrantes albañiles españoles e italianos, ya que estamos hablando de fines del siglo 20 y algunos detalles se deben haber pasado pasado por alto.

Sobre aspectos técnicos, el arquitecto Dieste señala, remontándose a aquellos años que "luego de visitar el lugar y analizar la situación de los muros perimetrales, el ingeniero Eladio Dieste vio la posibilidad de mantenerlos y apoyar sobre ellos la cubierta, luna bóveda de doble curvatura, de cerámica armada. Se presentaron entonces dos opciones: una según establecían los pliegos, demoliendo los muros y una variante económica aprovechando los muros, que resultó la elegida ad- judicándose la obra a la firma Dieste y Montañez que la construyó en 1978. La cubierta se compone de 14 fajas de bóvedas, cada una de 6 metros de ancho por 50 metros de pared a pared. Las sucesivas fajas están separadas por lucernarios que permiten el ingreso de luz natural. En el sentido de los 50 metros, es un gran arco cuya tendencia a desplazarse hacia los costados, se sujeta con un tensor de cables de acero de alta resistencia y en el sentido transversal la ondulación le da capacidad de resistir los esfuerzos del mismo modo que la ondulación de una chapa de zinc.

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