El bajo nivel de bancarización de la población uruguaya junto a la continuidad del crecimiento económico puede llevar a que haya un desplazamiento del crédito a empresas financieras no bancarias, señala un adelanto del "Observatorio del sistema financiero. Agosto de 2011", elaborado por la Comisión Técnico Asesora de AEBU, cuyo informe final será divulgado en los próximos días.
"Tras años de crecimiento continuado de la economía nacional a grandes tasas, muchos sectores productivos han elevado en iguales proporciones su giro de negocios. No es este el caso del sistema financiero, dado que la tasa de crecimiento del crédito ha sido año a año menor que la del nivel de actividad económica", señala un resumen del informe.
El trabajo recuerda que en 1998 el sistema financiero uruguayo tenía 23 bancos y ahora "quedan apenas 13", incluyendo a los estatales República e Hipotecario, "en un proceso de concentración aún vigente y con una extranjerización que abarcó a todas las instituciones privadas".
De acuerdo al reporte el sistema bancario tiene un promedio de una sucursal cada 10.000 habitantes en todo el país, cifra que lo ubica `a mitad de tabla` en el concierto internacional". Pero el principal problema según AEBU es que la distribución de esas sucursales es "altamente despareja" por departamentos como al interior de los mismos.
Así concluye que "no toda nuestra población está bien atendida por los bancos y que el acceso a sus servicios es difícil para los vecinos de algunos barrios de Montevideo y de localidades del interior".
SALARIOS Y MUJERES. Según AEBU, "el total de retribuciones personales y cargas sociales del sistema bancario creció proporcionalmente apenas más que la actividad total de los bancos". En cuanto al empleo en el sector, comenzó a crecer en 2006 -tras haber caído 25% en 2003 y estancarse en 2004 y 2005- aunque "muy lejos de recuperar los empleos perdidos durante la crisis de 2002", dice.
Además, "de continuar el ritmo de crecimiento del empleo femenino" afirma AEBU, "pronto superará a los hombres en los establecimientos financieros, como ya lo ha hecho en el sector de los seguros.