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La primera infancia vista a través de los años en Snoopy

El jardín de infantes cuenta con más de medio siglo de trayectoria dedicándose a los pasos iniciales de los niños.

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El cuidado personalizado y cercano, y el constante diálogo con los padres de los alumnos son los criterios rectores de la institución dedicada a la primera infancia.
Foto: Gentileza.

Conversamos con su directora, la psicóloga Mariana Zorrilla, sobre los cambios más notorios en su larga trayectoria. “Hay nuevos desafíos, más apuro y pareciera que menos tiempo. Pero por otro lado hay más cercanía y compromiso. Antes, por ejemplo, los papás no iban más que a la fiestita anual. Hoy ambos progenitores están en la diaria y se ocupan de los hijos, comparten tareas, cuidados y el vínculo cercano y amoroso con los niños es igual. Antes era tarea solo de las mamás. ¡Esto es un gran cambio positivo!”.

Sobre la cantidad de información con la que se cuenta actualmente, Zorrilla dice que “Antes se tenían más certezas. Hoy hay distintas posturas y a veces antagónicas sobre lactancia, la hora de dormir, colecho sí o no, hasta cuándo… Esto no es mejor ni peor, pero genera mucha inseguridad en relación a qué hacer, a qué exigirles, cómo y cuándo. Por eso el acompañamiento cercano y diario desde el Jardín es muy importante. Exige de los centros de primera infancia estar muy cerca y escuchar a las familias dando información adecuada y pertinente”.

Para eso, Snoopy cuenta con un equipo multidisciplinario, con coordinadoras, psicólogas, maestras especializadas y psicomotricistas. Eso permite tener una mirada completa y personalizada, lo cual ayuda a las familias a tener la total tranquilidad que sus hijos son mirados de cerca y en caso de que fuera necesario alguna ayuda en algún área, se transmite. La prevención en estas edades puede cambiar la vida!

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Any Cuevas, Micaela Jauri, Mariana zorrilla, paz nicolich, maría Manfredi y Mati zorrilla, parte del equipo multidisciplinario al frente de la gestión del jardín Snoopy.
Foto: Difusión.

Otro cambio señalado es la comunicación. “Los niños tienen derecho a saber lo que sucede a su alrededor, a hablar de cómo se sienten, qué les pasa. Debemos darle mucha importancia al mundo emocional de los pequeños. Trabajar las emociones, los enojos con los amigos, si extrañan si alguien se fue de viaje o si están tristes porque mamá está muy ocupada con el nuevo hermanito. Hablar de los sentimientos es vital, porque les permite conocerse, ser más seguros de sí mismos y ordenarse. ¡Y es fascinante ver lo receptivos que son! Esto es algo de los últimos diez años.”

Pero los cambios plantean nuevos escenarios y desafíos. De acuerdo a Zorrilla, uno de estos es “lograr que los niños desarrollen tiempos de espera. Hoy todo es ¡ya! y se frustran ante la menor demora. Seguro serán más felices el día de mañana si aprenden a esperar pequeños ratitos. Es difícil para las familias, pero es algo a ponerse como objetivo. Las relaciones de amistad y de pareja, los vínculos en general, llevan tiempo, por eso esta noción de poder esperar es tan importante. A los padres hay que invitarlos a mirar menos apps y creer en su sentido común, no apurar los procesos. Confiar en ellos mismos, y en sus hijos. Y si se enojan porque la pantalla no puede estar prendida todo el tiempo, bienvenido ese enojo y los adultos a poder sostenerlo con tranquilidad”.

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"Los niños siguen llegando al mundo con las mismas necesidades de afecto, miradas, atención, proximidad y contención que siempre", dice la directora de Snoopy Mariana Zorrilla.

Por otra parte, Zorrilla señala que más allá de todos los cambios, hay cosas que permanecen inalterables, porque hacen a la condición humana: “Si bien ha habido infinitos cambios que eran inimaginables 25 años atrás, los niños siguen llegando al mundo con las mismas necesidades de afecto, mirada, atención, proximidad y contención que siempre. El ser humano necesita a otro que lo descubra y lo acompañe. Actualmente se percibe como un apuro, que no se sabe por qué ni hacia donde se corre, pero desde que el bebé llega a la panza, queremos que nazca. Cuando nace, que camine. Luego, que corra. Después queremos escolarizarlos. Sin darnos tiempo, se acorta la infancia. Pasan unos pocos años y decimos ‘¿Dónde está mi bebé? ¡Qué rápido creció!’. Ahora se habla mucho de la sexualización de niñas y niños a los nueve o diez años, producto de varios factores. Creemos que los apuros tempranos no ayudan ni son buenos. Como dice Francesco Tonucci —más conocido como Frato—, si los bebés pudieran hablar seguramente dirían ‘No me apures, no tengo prisa por ser grande’”.

Trayectoria

Zorrilla cuenta que empezó desde muy chica ya que el jardín funcionaba en la casa que nació. “Mi madre —Elisa Denis Real de Azúa— comenzó con ocho o nueve niños cuando ella tenía solo 17 y el jardín pasó de llamarse Mrs Elisa a Snoopy, nombre que cambié en la década de 1980”.

Ha sido laborioso mantenerse desde hace tantos años en la vanguardia de la etapa inicial, y la clave, según Zorrilla, es un equipo que vibra y se apasiona con la responsabilidad que generan estas edades jerarquizando la conexión afectiva con los niños así como con las familias cuidando tiempos e individualidades.

Siguiendo la tradición familiar su hija Paz Nicolich maestra en primera infancia trabaja hace más de 10 años mancomunadamente junto al equipo de coordinación, equipo que es pilar fundamental en Snoopy.

Nicolich explica que “la neuroeducación confirma que es en los primeros años de vida donde se establecen las bases fundamentales para futuros procesos de aprendizaje, ya que el cerebro es altamente maleable y receptivo al aprendizaje. Esto es una gran responsabilidad para todos los que acompañamos la primera infancia. Y hoy la vida cambia rápidamente, los conocimientos están al alcance: lo que quiero buscar lo encuentro sin esfuerzo, puedo pedirle a una computadora que me redacte un informe, un libro o artículo”. Por esa y otras razones, Nicolich afirma que “la forma de enseñar debe cambiar, evolucionar, se necesita diseñar enfoques educativos que sean más efectivos y centrados en el desarrollo integral de los niños, preparándolos para un aprendizaje continuo”.

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"Creemos que los apuros tempranos no ayudan ni son buenos", sostiene la directora Mariana Zorrilla.
Foto: Gentileza.

Nuevas maneras de enseñar

Para poder acompañar y estimular los cambios mencionados, la coordinadora Paz Nicolich sostiene que “Los niños aprenden a través de experiencias concretas y significativas en lugar de solo la memorización. Debemos buscar actividades, juegos que estimulen la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y que los conecten con su entorno".

Y agrega: "Por ejemplo el año de las elecciones hicimos un cuarto oscuro con los niños de 4 años ¡Y votaron! Las opciones eran si querían hacer un paseo a la playa o al Jardín Botánico. Tenían papeletas con dibujos con las opciones, y fue fascinante verlos participar, comprender el proceso de las elecciones, y el concepto de democracia, llevado a su edad. Ese fue un ejemplo paradigmático”.

Para la institución, es importante poner el foco en cómo se enseña, haciéndolo de esta forma más vivencial. “Con el disfrute como norte, aprenderán todo lo que es esperado para cada edad. ¡Y lo harán con gusto generando placer por aprender!”, finaliza Mariana Zorrilla.

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"Los niños aprenden a través de experiencias concretas y significativas", dice la coordinadora de Snoopy Paz Nicolich.
Foto: Gentileza.

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