Mientras que a fines de los años noventa el récord de ventas anuales apenas rozaba las 36.000 unidades, hoy el país casi ha duplicado ese volumen, y consolida una sofisticación en sus consumos que lo despega del resto de la región. En este contexto, Santa Rosa ha evolucionado de ser un importador tradicional a convertirse en una empresa regional multimarca con presencia en Uruguay, Argentina y Paraguay, gestionando un portfolio que hoy incluye 21 sellos.
Si el parque automotor uruguayo atraviesa una transformación histórica que ha redefinido las reglas del sector en menos de una década, Santa Rosa es un jugador indispensable para entender los motivos del fenómeno. Su experiencia y decisiones contribuyen a configurar una oferta cada vez más amplia, apta para todo presupuesto.
La propuesta de Santa Rosa para materializar esta transición incluye un abanico de modelos que cubren desde el uso urbano hasta el segmento premium y comercial. Marcas como Leapmotor, con su SUV C10 o la Deepal S5, conviven con opciones accesibles como el Ora 3 de GWM y el JMEV 3. La oferta se complementa con el despliegue de Omoda y Jaecoo, que presentan modelos como el C5 híbrido o los híbridos enchufables, como el Changan CS55 o el Jaecoo 7, además del arribo de firmas de alta gama como Zeekr y Xpeng, con sus SUV G6 y G9.
Se suman, entre otras, la Haval H6 (con versiones híbridas e híbridas enchufables) y la GWM Tank (híbrida). Por su parte, la Deepal complementa la opción de los todo terreno con su modelo G318. Se trata de un todo terreno eléctrico de rango extendido (REEV) y enchufable con tracción integral (4x4), bloqueo de diferencial, suspensión neumática ajustable y amortiguación continua (CDC).
Una de las grandes apuestas del grupo para liderar esta transición es la introducción de tecnologías innovadoras como los vehículos de autonomía extendida, representados por marcas como Nissan, Deepal, Changan, Leapmotor y, en un futuro cercano, Xpeng. Estos modelos ofrecen una experiencia de conducción íntegramente eléctrica, pero incorporan un pequeño motor de combustión que actúa exclusivamente como generador de energía para la batería, eliminando la dependencia crítica de la red de carga pública en viajes largos y permitiendo autonomías que superan los 1.000 kilómetros.
El liderazgo actual de los fabricantes chinos en este sector ha sido fundamental para la diversificación del grupo, que hoy representa a firmas de ese origen como GWM, Omoda-Jaecoo, Deepal, Leapmotor, Changan, JMEV, Zeekr y XPeng. Pablo Ramos, director regional de operaciones de Santa Rosa, destaca que estos fabricantes tomaron la delantera global al controlar la producción de litio y baterías, sumando además un nivel de equipamiento en seguridad e inteligencia artificial que antes no estaba disponible, ni siquiera en el segmento premium.
El camino eléctrico
Ramos explica que esta metamorfosis ha sido consecuencia de un plan estratégico que comenzó hace cuatro años al identificar que la electrificación sería el eje central del futuro. Según el ejecutivo, la empresa entendió tempranamente que debía abrir las puertas a las nuevas tecnologías para estar preparados para el Uruguay de la próxima década.
Esta visión permitió a Santa Rosa posicionarse con fuerza en un mercado donde el 75% del volumen de ventas se concentra en vehículos cuyo costo está por debajo de los 30.000 dólares.
El avance de las nuevas energías en el parque automotor local es calificado por Ramos como un fenómeno meteórico. Las cifras respaldan esta percepción: mientras que el año 2025 cerró con un 20% de penetración de vehículos eléctricos puros, el inicio de 2026 ha marcado un quiebre sustancial con un enero récord donde el 31% de las ventas correspondieron a esta categoría. Al sumar las diversas formas de hibridación, la cuota de mercado de las nuevas energías alcanza ya el 42%, lo que lleva a Ramos a proyectar que para el cierre de este año la mitad de los autos vendidos en el país dejarán atrás la combustión tradicional.
Esta aceleración ha cambiado la psicología del consumidor uruguayo. Ramos señala que la gran incertidumbre sobre el valor de reventa de los eléctricos ha desaparecido para dar lugar a una preocupación inversa. En la actualidad, es el comprador de vehículos a nafta quien se cuestiona cuál será el valor de su inversión en tres o cuatro años, dado que la tendencia hacia lo sostenible y lo tecnológico parece no tener vuelta atrás.
Para Ramos, el auto sigue siendo la inversión más importante de los uruguayos después de la casa, y el cliente actual prioriza la tecnología de punta y la eficiencia operativa.
Energía y eficiencia para decidir una compra
Una de las grandes apuestas del grupo para liderar esta transición es la introducción de tecnologías innovadoras como los vehículos de autonomía extendida, representados por marcas como Leapmotor. Estos modelos ofrecen una experiencia de conducción íntegramente eléctrica, pero incorporan un pequeño motor de combustión que actúa exclusivamente como generador de energía para la batería, eliminando la dependencia crítica de la red de carga pública en viajes largos y permitiendo autonomías que superan los 1.000 kilómetros.
Ramos subraya que "la experiencia de conducción es eléctrica y el auto siempre se mueve en eléctrico", lo que representa un puente ideal para el usuario que aún teme las limitaciones de infraestructura en el interior del país.
El liderazgo actual de los fabricantes chinos en este sector ha sido fundamental para la diversificación del grupo, que hoy representa a firmas de ese origen como Omoda-Jaecoo, Changan, JMC, Zeekr y XPeng. Ramos destaca que estos fabricantes tomaron la delantera global al controlar la producción de litio y baterías, sumando además un nivel de equipamiento en seguridad e inteligencia artificial que antes solo se encontraba en el segmento premium.
"Nunca hubo un cambio tan abrupto en la industria automotriz como el que vivimos los últimos cinco años", afirma el ejecutivo, destacando que Uruguay ofrece ventajas competitivas únicas, como una matriz energética limpia y un marco normativo que incentiva la adopción de estas unidades.
El compromiso de Santa Rosa trasciende la venta y se interna en la gestión responsable del ciclo de vida de los productos. Ante la creciente preocupación por el destino de las baterías, Ramos explica que se está trabajando activamente en protocolos para su disposición final y reutilización. El directivo enfatiza que una batería que ya no es apta para un vehículo todavía conserva una capacidad inmensa para usos domésticos o industriales, lo que abre la puerta a nuevos modelos de negocio circulares. Con un año récord de 11.500 unidades vendidas por el grupo en 2025, la empresa se consolida como el principal referente de una industria que ya no solo vende motores, sino tecnología y sostenibilidad.
Para conocer de cerca esta revolución tecnológica, Santa Rosa posee una gran cantidad de salones de venta y centros de servicios. Desde los clásicos del Centro y la Aguada hasta el de Car One, siempre hay asesores preparados para guiar a cada cliente en la elección del vehículo que mejor se adapte a sus necesidades y posibilidades.