Uruguay alcanzó un hito en la modernización de su sistema eléctrico al superar los 1,7 millones de hogares con medidores inteligentes instalados, lo que representa una cobertura cercana al 100 % a nivel nacional.
El proyecto se inició en 2016, con la primera licitación para la adquisición de 100.000 medidores inteligentes. A comienzos de 2017 se puso en marcha una etapa de trabajo intensivo entre UTE e Isbel, que resultó clave para el despliegue posterior.
Este proceso representa una transformación en la forma en que se gestiona la energía en el país. La incorporación de medición inteligente permite contar con una red eléctrica digitalizada, con acceso a la información en tiempo real o cuasi real y avanzar desde un modelo reactivo hacia uno predictivo, basado en datos.
A nivel país, la implementación de medidores inteligentes genera impactos estructurales en múltiples dimensiones. En términos de modernización, impulsa la digitalización de la red, la incorporación de tecnologías avanzadas y una mayor capacidad de gestión. En materia de eficiencia, permite optimizar recursos operativos, reducir pérdidas y mejorar la planificación del sistema.
Para los usuarios, esta transformación también se traduce en beneficios concretos. La disponibilidad de información sobre el consumo abre nuevas posibilidades de gestión energética y acceso a esquemas tarifarios más flexibles, permitiendo un uso más eficiente de la energía.
Desde el punto de vista operativo, el sistema contribuye a la reducción de costos, la agilización de trámites y a la optimización de recursos, fortaleciendo la sostenibilidad del servicio en el largo plazo.
La implementación masiva de medidores inteligentes refleja así un proceso sostenido de transformación del sistema eléctrico uruguayo, que no solo mejora el presente, sino que sienta las bases para un modelo energético más eficiente, flexible y preparado para los desafíos futuros.