INN CONTENT PARA MARGARA SHAW

Margara Shaw festeja 40 años con colecciones cápsulas, y una apuesta al diseño y a la producción nacional fiel a su identidad

La marca nacional que este año cumple cuatro décadas supo adaptarse, a lo largo de su historia, a las nuevas formas de consumo, pero continúa manteniendo su esencia basada en la cercanía, la autenticidad, la calidad y la originalidad de sus productos.

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Margara Shaw junto a su hija y actual directora de la marca, Inés Arrosa.

Lejos de hacer una única celebración puntual, Margara Shaw decidió convertir sus 40 años en una serie de colaboraciones y proyectos especiales que se extenderán durante todo el 2026. Desde enero de este año, la histórica marca uruguaya viene lanzando cápsulas mensuales junto a distintas firmas y emprendimientos nacionales, en una propuesta que busca reflejar no solo su trayectoria dentro de la moda, sino también una manera de entender el diseño, los vínculos y el trabajo colaborativo.

“Quisimos celebrarlo de una manera diferente”, contó Inés Arrosa, directora de la marca e hija de su fundadora. La idea comenzó a pensarse hace más de dos años y tomó forma en una serie de ediciones limitadas creadas junto a marcas uruguayas de distintos rubros. Cada colaboración incluye apenas 40 unidades y fue diseñada especialmente para este aniversario.

La celebración comenzó en enero con un juego de mesa pensado para compartir en familia y generar conversaciones diferentes a las de todos los días. En febrero llegó una cápsula de un conjunto de lencería con Srta. Peel, realizado con telas y detalles especiales, inspirada en el amor propio; en marzo una pieza tejida, con un toque de brillos, junto a Manos del Uruguay; en abril una experiencia de picnic y avistamiento de hongos en el Parque Lecocq junto a Alejandro Sequeira; y en mayo un set de individuales y servilletas realizado especialmente por la marca y pensado para acompañar pequeños rituales cotidianos. En junio, en tanto, la directora adelantó que habrá muchas sorpresas.

“Todo tiene un sentido y está alineado con lo que somos. Somos una marca que no solo vende ropa; nos gusta compartir valores, gustos, experiencias”, afirmó.

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Una de las cápsulas por el 40 aniversario fue un triángulo con maxi flecos junto a Manos del Uruguay.

La elección de trabajar con marcas uruguayas tampoco fue casual. Según explica la directora, Margara Shaw lleva muchos años apostando a las colaboraciones locales y al intercambio entre emprendimientos nacionales. “Creemos mucho en el valor de colaborar entre marcas nacionales y potenciar el talento local. Juntas somos más y mejor, no somos competencia”, sostuvo.

La forma en que eligieron celebrar los 40 años también funciona como una síntesis de lo que fue construyendo la marca a lo largo de estas cuatro décadas: una identidad propia, prendas originales y de calidad y una relación muy cercana con las clientas que acompañan desde hace años. Para Arrosa, 40 años en moda no son solamente trayectoria, “son resiliencia y adaptación”, aseguró.

Adaptación a los cambios

La empresa nació en un contexto completamente distinto al actual, cuando la moda todavía tenía un ritmo más lento, no existían las ventas online ni las redes sociales, y el vínculo con las clientas se construía cara a cara.

Sin embargo, pese a los cambios tecnológicos y culturales, la marca sigue funcionando desde una lógica muy humana y cercana. Su único local continúa estando en la histórica casa de Carrasco donde funciona la firma desde hace casi 30 años.

Para la directora, uno de los grandes desafíos de estas décadas fue acompañar los cambios culturales y de consumo sin perder autenticidad y esencia. “Hace algunos años era impensable que una clienta llegara con una foto en el celular mostrando exactamente lo que quería. Fue y sigue siendo todo un desafío evolucionar sin perder nuestra identidad”, expresó.

Trabajo en equipo

Actualmente, detrás de Margara Shaw trabaja un equipo integrado por 13 mujeres. Para la directora, esa construcción colectiva es parte fundamental del ADN de la empresa. “Sin equipo nada se podría hacer”, afirmó.

Otro de los pilares históricos de la marca ha sido la apuesta por la producción nacional. En un contexto donde buena parte de la industria textil trasladó sus procesos al exterior, Margara Shaw decidió mantenerse trabajando junto a talleres uruguayos.

“Apostamos siempre a Uruguay, incluso cuando producir afuera podía ser más fácil”, explicó.

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Las prendas reflejan una forma de entender la moda que apuesta por la durabilidad, la calidad y el cuidado de los detalles.

Todas las prendas continúan siendo diseñadas y confeccionadas en Uruguay junto a talleres tercerizados, algunos de los cuales trabajan con la empresa desde hace décadas. “Es parte de nuestra filosofía producir codo a codo con los talleres. Nos encanta diseñar junto a ellos, porque son quienes realmente confeccionan las prendas y saben qué se puede hacer y qué no. Además producir en el país le da un toque artesanal que nos encanta. Logramos prendas elegantes, exclusivas, pero con ese toque manual que le termina de dar su magia”, señaló.

Sostuvo, asimismo, que producir localmente permite mantener un control mucho más cercano sobre cada detalle y representa una forma más sustentable de trabajar.

En ese sentido, Inés también reflexionó sobre cómo la globalización fue homogeneizando la moda en distintos países y destacó que, justamente por eso, hoy las clientas valoran cada vez más las propuestas diferentes y con sello propio.

“Hoy ves las mismas prendas en el mundo entero. Nuestras clientas nos buscan porque saben que encuentran cosas que solo se hacen en Uruguay. Nos pasa que muchísima gente, sin ver la grifa, ya se da cuenta de que una prenda es de Margara”, indicó.

En esa línea, lejos de una lógica de consumo efímero, la marca ha apostado históricamente por materiales duraderos, confección cuidada y diseños que trascienden las temporadas. No es casualidad que su eslogan actual sea “No es tendencia, es herencia”, una frase que engloba una forma de entender la moda en la que las prendas están pensadas para acompañar a las clientas durante años e incluso convertirse en piezas que se transmiten entre generaciones.

En cuanto al proceso creativo, la directora explicó que parte siempre del contacto cotidiano con sus clientas. Las oficinas funcionan dentro de la misma casa donde está el local y eso genera un intercambio permanente que termina influyendo en las colecciones.

“Lo que nos inspira es nuestra propia clienta. La conocemos y la escuchamos y ese intercambio nos nutre un montón al momento de diseñar”, aseguró.

Crecer sin perder la esencia

En estas cuatro décadas, Margara Shaw atravesó momentos de expansión, cambios culturales y también períodos complejos para el sector textil. Sin embargo, la empresaria considera que lo más valioso fue haber podido reinventarse manteniendo su impronta original.

“Aprendimos que crecer no siempre significa abrir más locales. A veces crecer es entender qué sostener, qué cambiar y cómo seguir fieles a lo que somos”, señaló.

Contó que la empresa siempre buscó construir un modelo sostenible no solamente desde lo económico, sino también desde lo humano. “Elegimos construir una marca alineada con nuestros valores y con nuestra manera de vivir. Aprendimos a escuchar el negocio, pero también a escucharnos a nosotras mismas”, sostuvo.

El salto internacional

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Hoy la marca, fundada por Margara y liderada por su hija Inés, ya está presente en más de 15 tiendas de distintas ciudades estadounidenses.

Uno de los hitos más importantes de los últimos años fue el desembarco en Estados Unidos. El proceso comenzó hace tres años con apoyo de Uruguay XXI y hoy la marca ya está presente, de forma independiente, en más de 15 tiendas de distintas ciudades estadounidenses.

“Encontramos nuestro lugar en tiendas chicas, atendidas por sus propias dueñas, que trabajan de una manera muy parecida a la nuestra y conocen bien a sus clientas”, explicó Arrosa.

Actualmente, las prendas de Margara Shaw se encuentran en estados como California, Florida y North Carolina, entre otros. Según la directora, el éxito de la marca en ese mercado tiene que ver justamente con ofrecer una propuesta distinta y con personalidad propia.

“A estas tiendas les enamoró nuestra historia, nuestro diseño único y lleno de detalles. Vieron algo diferente, original”, afirmó.

Destacó además que el crecimiento internacional se viene dando sin resignar la
impronta que caracteriza a la marca desde sus inicios. “Sentimos que estamos creciendo en Estados Unidos sin convertirnos en algo ajeno a lo que somos”, sostuvo.

A lo largo de estos 40 años, Margara Shaw logró consolidar algo que va mucho más allá de una marca de ropa: una identidad reconocible, un vínculo emocional con sus clientas y una forma de entender la moda desde la cercanía, el diseño y la autenticidad.

"Probablemente, lo más valioso de toda nuestra historia es que logramos crecer sin perder nuestra esencia”, resume Inés Arrosa.

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