En un contexto donde los costos energéticos tienen cada vez más peso dentro de la estructura operativa de las empresas, Alternativas Sustentables S.A. impulsa en Uruguay un modelo que busca facilitar el acceso a energía solar sin necesidad de realizar grandes inversiones iniciales. La propuesta tiene como objetivo hacer rentables los techos de las empresas al transformar superficies ociosas en una herramienta de ahorro, eficiencia y sustentabilidad, mediante el arrendamiento de paneles solares.
La iniciativa está enfocada principalmente en empresas que cuentan con superficies disponibles y un consumo energético importante, pero que prefieren destinar su capital al desarrollo de su actividad principal en lugar de invertir directamente en infraestructura energética.
El director de Alternativas Sustentables S.A., Ricardo Wasersztein, explicó que la propuesta nació justamente a partir de esa necesidad detectada en el mercado.
“La idea surge de una necesidad muy concreta: muchas empresas quieren reducir costos energéticos e incorporar energía solar, pero sin inmovilizar capital ni desviar recursos de su actividad principal”, señaló.
A partir de ese escenario, la empresa desarrolló un sistema de arrendamiento mediante el cual el ahorro generado por los propios paneles solares ayuda a financiar el proyecto, “permitiendo acceder a energía más económica sin realizar una gran inversión inicial”, explicó Wasersztein.
Según detalló, se trata de una modalidad todavía novedosa en Uruguay, respaldada por una empresa con más de 20 años de experiencia en proyectos vinculados a energía e infraestructura para compañías nacionales e internacionales.
Cómo funciona el sistema
Según informó Wasersztein, el modelo funciona bajo una lógica “llave en mano”. Eso significa que la empresa interesada realiza una inversión inicial mínima y Alternativas Sustentables S.A. se encarga del proyecto completo que incluye ingeniería, suministro de equipos, instalación, monitoreo y puesta en marcha del sistema.
“Durante el contrato, la empresa comienza a ahorrar en su factura eléctrica desde el primer momento y, al finalizar el período —generalmente entre 5 y 10 años— el sistema pasa a ser de su propiedad”, explicó el director.
Los ahorros, según indicó, pueden ubicarse entre un 15% y un 20% desde el inicio del funcionamiento del sistema, dependiendo de las características de cada proyecto.
Explicó que la energía generada por los paneles se utiliza directamente en la operación diaria de la empresa. “Primero se consume la energía solar producida y, solamente cuando es necesario, se complementa con energía proveniente de la red de UTE. Eso permite reducir significativamente el consumo tradicional y comenzar a ahorrar desde el primer día de funcionamiento”, afirmó Wasersztein.
El director de la empresa contó que antes de instalar un sistema, Alternativas Sustentables S.A. realiza un relevamiento técnico y energético para determinar la viabilidad del proyecto y estimar el ahorro esperado.
“Analizamos el consumo eléctrico, las características del techo y el comportamiento energético de la empresa”, explicó el director. A partir de esa información, la compañía diseña el sistema utilizando software de simulación y herramientas técnicas que permiten estimar generación, ahorro y rentabilidad.
El análisis contempla además las variaciones de consumo que pueden existir según la época del año o el tipo de actividad de cada empresa. “Estudiamos el histórico de consumo de los últimos 12 meses y diseñamos el sistema en función del comportamiento anual de la empresa”, indicó.
Wasersztein explicó que la generación solar puede variar según la estación, pero remarcó que lo importante es el balance energético total del año y la previsibilidad que permite incorporar el sistema. “Al estar conectado a la red de UTE, la empresa siempre tiene respaldo energético garantizado”, sostuvo.
Menores costos y mayor previsibilidad
El director de Alternativas Sustentables S.A. señaló que uno de los principales beneficios del modelo es la posibilidad de reducir costos operativos sin afectar la liquidez de las empresas.
“La empresa no necesariamente consume menos energía, pero sí accede a energía más económica y previsible”, explicó Wasersztein. Según afirmó, esto permite mejorar la competitividad, reducir la exposición a aumentos tarifarios y proyectar costos energéticos a largo plazo con mayor estabilidad. Además del componente económico, el empresario aseguró que el sistema también aporta un valor adicional vinculado a la sustentabilidad y al posicionamiento corporativo.
“La empresa mejora su perfil sustentable y fortalece una imagen cada vez más valorada por clientes, inversores y mercados internacionales”, sostuvo.
En cuanto a la implementación de los proyectos, Wasersztein dijo que suele demorar entre uno y tres meses, incluyendo obra, ingeniería y habilitaciones ante UTE.
“Nuestro objetivo es que la empresa tenga un proceso simple, rápido y con acompañamiento técnico permanente”, afirmó el director.
Un activo estratégico
Wasersztein aseguró que muchas empresas cuentan con grandes superficies disponibles que hoy no generan ningún beneficio económico, pero que podrían transformarse en una oportunidad concreta para reducir costos energéticos y mejorar la rentabilidad.
“Probablemente tenga una oportunidad concreta de reducir costos y transformar un espacio ocioso en una fuente de ahorro”, afirmó.
Según explicó, si una empresa cuenta con superficie disponible, consumo energético y condiciones técnicas adecuadas, ese espacio puede transformarse en una herramienta de rentabilidad. “El techo puede convertirse en un activo estratégico para mejorar la rentabilidad operativa”, sostuvo.
El director también señaló que uno de los principales desafíos sigue siendo derribar algunos mitos, como el hecho de que la energía solar es cara. Según dijo, actualmente la tecnología “es mucho más accesible, eficiente y rentable que hace algunos años”.
En esa línea, indicó que en sistemas tradicionales los repagos pueden darse en aproximadamente cuatro o cinco años y, en modelos de arrendamiento, las empresas pueden acceder a los beneficios sin realizar grandes desembolsos iniciales.
“El desafío ya no es demostrar que funciona, sino mostrar que financieramente tiene sentido”, concluyó.