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Hospital Británico promueve vacuna que aumenta protección contra el cáncer de cuello uterino

El Hospital Británico promueve la nueva vacuna nonavalente contra el VPH, que amplía la protección frente a los tipos asociados a la mayoría de los cánceres de cuello uterino.

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El Hospital Británico promueve la aplicación de la nueva vacuna nonavalente contra el virus del papiloma humano (VPH) que tiene mayor impacto y aumenta la protección frente a los tipos VPH responsables de la mayoría de los cánceres de cuello uterino (CCU), uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial y en nuestro país.

La doctora Luciana Bertolino, presidenta de la Sociedad de Patología del Tracto Genital Inferior, Citología y Colposcopia del Uruguay y referente del Hospital Británico en la especialidad, destacó también la importancia de los controles periódicos, complementarios de la vacunación, que es universal y gratuita y recomendada para hombres y mujeres entre los 11 y 26 años.

“El cáncer de cuello uterino es prevenible. Vacunarse y realizar controles ginecológicos periódicos son decisiones simples que pueden cambiar la historia de vida de muchas mujeres en nuestro país.

—¿Cuál es la situación actual en Uruguay?
—Lamentablemente seguimos teniendo casos y muertes por cáncer de cuello uterino, pese a que contamos con herramientas muy eficaces para prevenirlo: la vacunación y los controles periódicos. Cada año se diagnostican más de 300 casos, de los que fallecen casi la mitad, muertes mayormente evitables.

—¿Cuál es la mejor forma de prevenirlo y qué resultados esperar?
—Uruguay dio pasos muy importantes en la vacunación contra el HPV, como su incorporación en el esquema de vacunación nacional. Este año se incorporó la vacuna nonavalente (9 tipos de HPV), que aumenta el impacto sobre la mayoría de los cánceres de cuello uterino y asociados. Se simplificó el esquema a una sola dosis para personas inmunocompetentes entre 11 y 26 años, lo que facilita el acceso y aumenta la cobertura. Y se mantuvo gratuita para poblaciones de mayor riesgo hasta los 45 años. Son avances de mucha relevancia, pero no alcanza con que las herramientas sean buenas y existan, necesitamos que sean utilizadas por todo/as los que la tienen indicada.

—¿Cómo lograrlo?
—El impacto real depende de que logremos mejorar la cobertura, especialmente en adolescentes, donde la vacuna tiene su mayor beneficio, intentando alcanzar el objetivo planteado por la OMS de acelerar la eliminación de cáncer de cuello uterino como problema de salud pública, basados en 3 pilares: vacunación, tamizaje y tratamiento oportuno. Proponiéndonos que para el año 2030 el 90% de las niñas sean vacunadas contra el virus del HPV antes de los 15 años. Vacunarse no sustituye los controles, son estrategias complementarias.
La vacuna previene la infección por los tipos de HPV que más frecuentemente generan lesiones. Los controles permiten detectarlas antes de que se transformen en cáncer. Las lesiones no dan síntomas, por eso el Papanicolaou o la prueba de HPV siguen siendo fundamentales para la detección y el tratamiento oportunos. En Uruguay estos estudios están disponibles, pero aún tenemos el desafío de lograr que todas las mujeres puedan acceder a ellos”.

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