Las empresas latinoamericanas anticipan un escenario de mayor presión competitiva y económica para los próximos tres años. Según el “Estudio Desafíos y Tendencias de las Empresas en Latam 2026” de EY, realizado a 1.988 ejecutivos y directores de firmas de 18 países de la región, los principales desafíos externos identificados son los riesgos propios del sector (28%), los cambios en la demanda, preferencias y comportamientos de los clientes (28%), la entrada de nuevos competidores y sustitutos (27%) y el escenario económico local y global (23%).
Otros desafíos relevantes son la incertidumbre política local (22%) y la incertidumbre y/o cambios geopolíticos (19%), evidenciando un entorno incierto en un contexto de elecciones presidenciales en desarrollo o próximas a suceder en la región; y un conflicto en Medio Oriente que ha afectado a todos los mercados en general.
A nivel de desafíos internos, las organizaciones priorizan tecnología y transformación digital (34%); mejoras operacionales, productividad y costos (28%); y crecimiento de participación de mercado (26%). Más atrás se ubican estrategia y transformación del negocio (25%); clientes: gestión, experiencia y calidad de servicio (17%); e innovación y automatización de procesos (16%).
Eduardo Valente, socio líder de Mercados de EY Latinoamérica, comentó que “la eficiencia operativa y el crecimiento siguen siendo prioritarios, pero ahora acompañados de una necesidad urgente de adaptación. Esto refleja un entorno más exigente, donde competir ya no depende solo del contexto, sino de la capacidad de ejecución. En síntesis, el desafío es operar mejor, pero también anticiparse mejor”.
Tendencias globales
En cuanto a tendencias globales, las compañías latinoamericanas están enfocadas en la transformación digital acelerada (84%), el foco en la innovación (82%) y la productividad impulsada por la tecnología (80%). En comparación con el año pasado, estos drivers siguen en los primeros lugares y coinciden con la percepción de los ejecutivos locales.
Luego aparecen en la medición ciberseguridad y protección de datos (79%) y datos como un activo transversal en la organización (77%), reflejando la creciente importancia de la gestión de información en la toma de decisiones.
A nivel tecnologías disruptivas, las más importantes para los encuestados son Inteligencia Artificial (84%), analytics y big data (80%), automatización inteligente y robótica (73%), infraestructura digital (nube) y edge computing (71%) y ciberseguridad avanzada (70%).
En Uruguay, los resultados no muestran una agenda distinta, sino una expresión local de la misma tendencia regional: el principal desafío interno identificado por las empresas es mejoras operacionales, productividad y costos (40%), seguido por crecimiento de participación de mercado (28%) y agilidad, flexibilidad y adaptación de la empresa (25%). En conjunto, los datos sugieren que competir mejor requiere combinar eficiencia, crecimiento, adaptación y tecnología aplicada al negocio.
Coyuntura global
En el contexto geopolítico actual, marcado por tensiones entre Estados Unidos y China, el impacto esperado en los negocios es mayoritariamente neutro. En Latinoamérica, un 45% de los ejecutivos prevé un efecto neutral, un 28% positivo y un 20% negativo.
En Uruguay, la percepción es similar: un 66% anticipa un impacto neutro, mientras que las visiones positivas y negativas se reparten de forma más equilibrada, 15% y 13%, respectivamente.
Adopción tecnológica
Respecto a la adopción de inteligencia artificial, las empresas aún se encuentran en fases tempranas. En Latinoamérica, un 31% ha implementado IA en algunos casos específicos y un 28% está en etapas iniciales de evaluación. Solo una minoría ha logrado una adopción plena con resultados significativos.
En nuestro país, la situación es similar: 21% ha implementado IA en áreas específicas, 30% está en evaluación y una proporción menor ha alcanzado niveles avanzados de adopción con resultados significativos (6%).
Ernesto Scayola, Socio de Consultoría en EY Uruguay, señaló “la Inteligencia Artificial continúa consolidándose como la principal palanca de transformación para las empresas, no solo por su impacto en eficiencia, sino por su capacidad de redefinir modelos de negocio. La verdadera transformación aún está en desarrollo, ya que la mayoría de las empresas sigue en etapas tempranas y solo una minoría ha logrado escalarla de forma estratégica en toda la organización”.