Durante años, la familia Deicas trabajó en encontrar una expresión de Cabernet Sauvignon que representara la identidad que buscaban para sus vinos. Hoy, esa búsqueda se convirtió en uno de los ejes de la bodega y en una nueva apuesta por reinterpretar la cepa desde un perfil atlántico, fresco y mineral.
En una masterclass realizada en Piso 40, Santiago Deicas habló sobre el presente y el futuro del Cabernet Sauvignon uruguayo. La experiencia organizada por Familia Deicas reunió distintas etiquetas de la bodega —desde Atlántico Sur hasta los Single Vineyard de El Carmen y Limited Edition Sierra de Mahoma, además del clásico Cru D’Exception—, aunque tuvo un protagonista claro: Sudestada de Marzo, uno de los vinos más personales y experimentales de Santiago Deicas, representante de la tercera generación familiar y actual winemaker de la casa.
Firmado dentro de la línea Extreme Vineyard, el vino nace en un viñedo ubicado a apenas siete kilómetros de la costa de Maldonado, una zona que históricamente no aparecía entre las tradicionales para esta variedad.
“Durante años mirábamos modelos más clásicos de Cabernet, hasta que entendimos que lo interesante era construir una identidad propia”, explicó durante la presentación.
Esa idea es precisamente la que hoy impulsa esta nueva etapa de la bodega: un Cabernet atlántico, costero, de perfil fresco, mineral y tenso, muy diferente al modelo más clásico de la región. Según explicó Deicas, el interés global empieza a correrse de los Cabernet más potentes y concentrados hacia perfiles con mayor frescura, tensión y mineralidad. Y ahí, sostiene, Uruguay encuentra una oportunidad diferencial.
“Las cartas de vinos en el mundo están llenas de Cabernet Sauvignon, y lo que empieza a llamar la atención es presentar algo distinto. Nosotros tenemos un Cabernet atlántico-costero-sudamericano, con una identidad propia”, señaló.
La degustación funcionó como una especie de recorrido por distintos paisajes del país y sus influencias sobre la cepa. Atlántico Sur —presentado incluso con una muestra de tanque de la cosecha 2026— mostró el perfil más representativo de la casa: vinos lineales, largos y vibrantes. El Single Vineyard El Carmen aportó una versión más clásica y estructurada, mientras que Sierra de Mahoma llevó la experiencia hacia un costado más mineral y salino, marcado por los suelos pedregosos de esa zona de San José.
Pero fue Sudestada de Marzo el vino que mejor sintetizó el espíritu de la jornada. Un Cabernet que, según se describió durante la cata, “huele a entrar a la playa”, con notas de hierbas costeras, piedra, salinidad y una frescura poco habitual para la variedad.
La etiqueta nació casi por accidente. En sus primeras cosechas, las uvas de ese viñedo eran destinadas a rosados porque la familia entendía que las condiciones de la zona podían favorecer perfiles más frescos y ligeros. El resultado terminó abriendo una nueva línea de trabajo para la bodega.
“Lo que históricamente parecía un problema terminó siendo nuestra identidad”, resumió Deicas.
La línea Extreme Vineyard representa justamente esa búsqueda. Más experimental, de partidas limitadas y firmada por Santiago Deicas, funciona como un laboratorio creativo donde la bodega explora nuevas expresiones del vino uruguayo.
En paralelo, la masterclass también dejó en evidencia otro cambio: el lugar que el Cabernet Sauvignon empieza a ganar dentro de la narrativa del vino nacional. Durante años eclipsado por el Tannat, hoy la familia entiende que Uruguay puede construir un espacio propio dentro de una de las variedades más consumidas del mundo.
Con Sudestada de Marzo y la línea Extreme Vineyard, Familia Deicas apuesta a consolidar una interpretación atlántica del Cabernet Sauvignon uruguayo, marcada por la influencia oceánica, la frescura y una identidad cada vez más definida dentro del mapa regional.