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El mercado laboral entra en fase de ajuste: IA, talento global y nuevo equilibrio, según EY Uruguay

Desde la firma analizan cómo el modelo híbrido se reconfigura y la inteligencia artificial redefine roles, productividad y gestión empresarial

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Foto: AFP

El mercado laboral parece haber entrado en una nueva etapa tras el impacto de la pandemia. Lejos de las definiciones categóricas de los últimos años, hoy predomina una lógica de ajuste en la que las empresas buscan reconfigurar sus modelos de trabajo. En ese contexto, Martín Villarmarzo, socio de Auditoría en EY Uruguay, describió así el proceso: “Como todo en la vida, la ‘ley del péndulo’ aplica acá también. Estábamos 100% presencial, nos quisimos ir a 100% remoto y ahora estamos buscando el equilibrio”.

El analista introduce además un matiz clave, ya que no todos los trabajadores forman parte de esta discusión. Sectores como salud, educación, comercio o construcción mantuvieron la presencialidad antes, durante y después de la pandemia.

“Estamos hablando de una parte del mercado. Quienes podemos trabajar con una notebook somos privilegiados y no siempre lo vemos así”, agregó.

Martín Villarmarzo, socio de Auditoría en EY Uruguay
Martín Villarmarzo, socio de Auditoría en EY Uruguay
Foto: Ignacio Sánchez / Archivo El País

Más global, más exigente

El cambio no se limita al formato de trabajo. En paralelo, el mercado laboral se volvió más abierto y competitivo a escala internacional. “Hoy una persona en Uruguay puede trabajar para el exterior desde su casa, pero también una empresa puede evaluar contratar talento en otros mercados”, explicó Villarmarzo, en referencia a una dinámica que amplía oportunidades, pero también eleva el nivel de exigencia.

A esto se suma una presión creciente sobre los resultados. Las empresas, sostuvo, revisan cada vez más sus indicadores de rentabilidad y margen, lo que acelera la toma de decisiones.

En ese escenario, la competitividad del país pasa a ser un factor determinante. “Si Uruguay se vuelve más caro comparativamente, alguien va a estar evaluando si mantiene sus operaciones o busca alternativas”, complementó el analista.

IA: entre expectativas y realidad

La inteligencia artificial (IA) aparece como el otro gran eje de transformación, aunque su impacto concreto aún está en desarrollo. “El tema está arriba de la mesa y genera cierta incertidumbre. Es una revolución porque no hay vuelta atrás, pero no necesariamente es algo negativo”, afirmó Villarmarzo.

Lejos de visiones disruptivas absolutas, vinculó este proceso con transformaciones tecnológicas anteriores. La incorporación de herramientas, desde las computadoras personales hasta el software de gestión, ya había modificado la forma de trabajar, potenciando capacidades más que reemplazándolas.

En ese sentido, planteó que el desafío actual pasa menos por anticipar escenarios definitivos y más por la capacidad de adaptación: “Ser proactivo, capacitarse y entender cómo incorporar estas herramientas en el día a día es clave”.

Martín Villarmarzo, socio de Auditoría en EY Uruguay
Martín Villarmarzo, socio de Auditoría en EY Uruguay
Foto: Ignacio Sánchez / Archivo El País

Nuevos perfiles, nuevas reglas

Pensar el impacto de estos cambios implica también mirar hacia adelante, especialmente en la formación de las nuevas generaciones. “Hoy es difícil pensar que una carrera se mantenga incambiada durante 30 o 40 años”, advirtió Villarmarzo.

Frente a ese escenario, la recomendación es ampliar el enfoque. “Lo importante es ser versátil, no enfocarse en una sola área y desarrollar habilidades blandas”.

Incluso profesiones tradicionales están atravesando procesos de transformación. Sin embargo, el componente humano sigue marcando una diferencia. “Hay cosas que las computadoras no van a poder reemplazar, como el ‘corazón’ de una persona”, sostuvo.

Eficiencia sin perder calidad

En las empresas, la IA comienza a tener aplicaciones concretas, especialmente en tareas repetitivas. “Eso permite redireccionar el trabajo hacia actividades de mayor valor”, explicó Villarmarzo. A la vez, destacó que su incorporación puede ampliar la capacidad productiva y abrir nuevas oportunidades de negocio.

Pero el foco no está únicamente en la eficiencia. Advirtió que una implementación mal enfocada puede generar efectos no deseados: “Reducir costos sin cuidar la calidad puede comprometer el éxito a largo plazo”.

En paralelo, el mercado laboral se vuelve más dinámico y transparente. La mayor visibilidad del talento, impulsada por plataformas digitales, acelera los procesos de búsqueda y decisión, tanto para empresas como para trabajadores.

En esa línea, introdujo una dimensión adicional vinculada a la sustentabilidad empresarial. “Muchas veces se asocia la sustentabilidad exclusivamente con lo ambiental, pero también tiene que ver con cómo gestionamos estos cambios en el mercado de trabajo”, señaló. En particular, advirtió que la incorporación de nuevas tecnologías plantea desafíos en términos de empleo y organización interna, que requieren un enfoque equilibrado para sostener resultados en el largo plazo.

Reunión de equipo en oficina
Reunión de equipo en oficina
Foto: Unsplash

El diferencial humano

Durante esta transformación las habilidades interpersonales ganan terreno. “El mundo de los negocios sigue precisando el factor humano”, afirmó Villarmarzo, y señaló que la experiencia de los usuarios frente a sistemas automatizados muchas veces evidencia sus límites.

Desde su perspectiva, las organizaciones que logren equilibrar tecnología con cercanía tendrán una ventaja competitiva. Ese desafío también se traslada a la gestión interna.

“Las personas seguimos necesitando vincularnos. Hay cosas que se pueden resolver por correo, otras por teléfono y muchas requieren el cara a cara”, concluyó.

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