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BASF propone anticiparse a las enfermedades del trigo y la cebada con Xantho en un año desafiante

En una etapa clave para definir el rendimiento, la estrategia apunta a intervenir temprano para aprovechar las ventanas de aplicación y proteger el potencial del cultivo.

Manuel Pérez Ois, ingeniero agrónomo de Desarrollo Técnico de Mercado de BASF
Manuel Pérez Ois, ingeniero agrónomo de Desarrollo Técnico de Mercado de BASF

El rendimiento del trigo y la cebada no se define en un único momento, porque a lo largo del ciclo, el cultivo atraviesa distintas etapas en las que se construyen componentes que terminarán determinando los kilos cosechados y, en el caso de la cebada cervecera, también la calidad del grano.

Frente a este escenario, BASF, compañía global especializada en soluciones para la agricultura y otros sectores, plantea una estrategia de protección que comienza desde las primeras etapas del cultivo y busca anticiparse al desarrollo de las enfermedades. La propuesta cobra especial relevancia en Uruguay, donde las precipitaciones frecuentes registradas desde mediados de julio están favoreciendo las condiciones para el desarrollo de enfermedades y, al mismo tiempo, reduciendo las oportunidades del productor para ingresar a las chacras.

“Hay que tener una visión integral de la sanidad del cultivo que empieza desde la semilla”, explicó Manuel Pérez Ois, ingeniero agrónomo de Desarrollo Técnico de Mercado de BASF. Para los cultivos que ya están implantados, agregó, el manejo debe continuar con fungicidas foliares y buenas prácticas a lo largo del ciclo.

Anticiparse a la enfermedad

El fundamento de la estrategia está en la propia dinámica de las enfermedades. Una vez instaladas, estas enfermedades pueden multiplicarse durante el ciclo y generar una curva de crecimiento que hace cada vez más difícil contener su impacto. “Una enfermedad es un parásito que vive gastando recursos de las plantas. Cuando están enfermas, las plantas están usando su energía para mantener un parásito”, señaló Pérez Ois.

Por eso, la propuesta de BASF es intervenir antes de que la enfermedad avance significativamente. En el caso de Xantho, el fungicida foliar está orientado al control de enfermedades relevantes del trigo y la cebada, entre ellas la mancha en red de la cebada, la mancha amarilla y las royas del trigo.

“Cuanto antes bajemos la pendiente de la tasa de infección, mejor para el cultivo. Por eso hay que intervenir temprano”, resumió el técnico.

La oportunidad de aplicación también está condicionada por factores que escapan al control del productor. Las lluvias frecuentes pueden favorecer el desarrollo de enfermedades y, al mismo tiempo, dejar menos días disponibles para ingresar con maquinaria a las chacras.

“Cuando está lluvioso o están los cultivos mojados, no se pueden proteger con fitosanitarios. Entonces, es clave el costo de oportunidad y para eso es entrar temprano en los cultivos, donde vamos a poder capitalizar mejor el uso de los fitosanitarios”, explicó Pérez Ois.

Antes: Estado del cultivo antes de la aplicación de Xantho
Antes: Estado del cultivo antes de la aplicación de Xantho

Rendimiento y calidad: dos variables en juego

El impacto de las enfermedades no se limita al rendimiento por hectárea. En la cebada, por ejemplo, el manejo sanitario también puede incidir directamente en la calidad y, por esa vía, en el valor comercial del producto. La mancha en red puede reducir el rendimiento y afectar el tamaño y la homogeneidad de los granos. Esto es particularmente relevante para la cebada destinada a la elaboración de cerveza, donde las características del grano determinan su aptitud y las posibilidades comerciales.

“En cebada, la mancha en red impacta en las dos variables más importantes que tiene el agricultor: los kilos por hectárea que puede cosechar y la calidad de la cebada”, explicó el especialista.

Según Pérez Ois, cuando las epidemias de mancha en red no son adecuadamente manejadas, el impacto combinado sobre rendimiento y calidad puede llegar a representar entre 40 y 50 % del margen que recibe el agricultor. En trigo, agregó, enfermedades como la mancha amarilla y las royas también pueden generar pérdidas significativas de rendimiento.

La empresa propone combinar el monitoreo y el conocimiento del cultivo con una estrategia de protección que permita actuar antes de que las enfermedades alcancen niveles difíciles de controlar.

Después: Estado del cultivo luego de la aplicación de Xantho
Después: Estado del cultivo luego de la aplicación de Xantho

Tres modos de acción para una protección más prolongada

Xantho es un fungicida foliar desarrollado por BASF que combina tres activos con modos de acción complementarios: un triazol, una estrobilurina y una carboxamida. De acuerdo con la empresa, esta combinación busca contribuir al control de enfermedades y, al mismo tiempo, a una estrategia de manejo orientada a retrasar la aparición de resistencias.

“Es un producto de innovación desarrollado con los estándares de sustentabilidad que caracterizan a la empresa, adaptado a los mercados más exigentes”, destacó Pérez Ois.

El producto lleva más de una década en el mercado y, según explicó Pérez Ois, ofrece acción curativa y una persistencia de protección de entre 20 y 25 días luego de la aplicación, dependiendo de las condiciones.

“El momento es clave. Estamos en etapas trascendentales del cultivo y las condiciones climáticas son desafiantes para el trabajo de los agricultores”, señaló el técnico.

Ante este escenario, BASF considera especialmente relevante anticipar las aplicaciones durante esta campaña. “Es probable, con los pronósticos, que tengamos pocas ventanas de aplicación y por eso Xantho usado temprano es nuestra recomendación’, concluyó Pérez Ois.

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