BASF impulsa un cambio de paradigma en el control proactivo de malezas para la siembra de este invierno

Mediante el herbicida Voraxor, la empresa promueve una nueva estrategia de manejo preventivo en el suelo. Aplicado con anticipación, apoya un crecimiento fuerte de lo plantado y, por tanto, mayor rendimiento por metro cuadrado.

Trigo, cebada, soja, maíz y colza son los cultivos que pueden beneficiarse al máximo del uso de Voraxor.
Trigo, cebada, soja, maíz y colza son los cultivos que pueden beneficiarse al máximo del uso de Voraxor.
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Ante el histórico problema de la maleza, con el que toda plantación debe convivir por naturaleza, BASF impulsa una modificación estructural en el control de estas adversidades mediante una estrategia proactiva. Se trata de aplicar, antes de la germinación de semillas perjudiciales, el herbicida Voraxor , producto que debutó a la vez en Uruguay, Australia y Estados Unidos luego de diez años de desarrollo y que hoy se aplica en muchos otros territorios.

Esta intervención garantiza que el periodo de los primeros 25 a 30 días de crecimiento de la planta no tengan competencia cruzada por los recursos naturales. Dicha ventana temporal resulta fundamental para alcanzar la etapa de macollaje con una planta de trigo o cebada fortalecida. Durante esa fase se define la cantidad de tallos y la posterior fertilidad de las espigas, variables requeridas para fijar el número definitivo de granos por metro cuadrado.

Naturaleza y rendimiento

Las malezas compiten de forma directa con los cultivos comerciales por la captura de luz solar, la absorción de agua y la asimilación de los nutrientes aportados durante la fertilización. Estas especies presentan un nivel de coevolución alto, ciclos de desarrollo veloces y un elevado consumo de los recursos de la chacra.
Manuel Pérez Ois, técnico de Desarrollo de Mercado de BASF, precisó que “la maleza, desde el punto de vista del agricultor, es un parásito en su cultivo que utiliza sus recursos”. Permitir el avance de estas plantas durante el arranque del ciclo biológico compromete los volúmenes de cosecha.

El especialista detalló que “para medir el impacto de Voraxor, la experiencia indica que en los caso en que no se emplea se percibe un 40 o 50 % de merma en el rendimiento de las superficies plantadas”.

La incorporación de esta tecnología aplicada a la agricultura, entonces, responde a las dinámicas de rotación agrícola instrumentadas en el litoral y el centro del territorio nacional. El esquema de doble cultivo exige formulaciones seguras que mantengan la viabilidad biológica de la siembra posterior. Las estimaciones del sector para el corriente año 2026 proyectan unas 240.000 hectáreas de trigo y 200.000 hectáreas de cebada.
La versatilidad de la molécula que compone este herbicida permite proyectar un uso extensivo en las campañas de verano. El área objetiva abarca las siembras de maíz, estimadas en 300.000 hectáreas para el mes de septiembre, y las extensiones de soja, que oscilan entre 1.100.000 y 1.300.000 hectáreas. La empresa calcula una adopción de la herramienta tecnológica cercana al 50 % del área sembrada con cereales de invierno en el mediano plazo.

Sustentabilidad y cambios

La agricultura sustentable en Uruguay consolida la siembra directa como una base técnica importante para el esquema agroexportador. Este sistema de trabajo reduce el laboreo mecánico sobre la tierra y elude la inversión del perfil del suelo. El cese del arado protege la superficie contra la erosión y frena la contaminación de los cursos de agua cercanos. De esta manera, descartar la remoción física de la tierra para eliminar plantas invasoras, los productores trasladan la gestión del enmalezamiento al uso de herramientas químicas mediante herbicidas.

La logística de aplicación requiere el uso de pulverizadores entre siete y diez días antes de depositar la semilla en el terreno. Los plazos convencionales entre la cosecha del cultivo antecesor y la nueva siembra brindan un margen de tiempo suficiente para organizar estas tareas en el campo en los casos en que hay rotación de los tipos de granos.

El lanzamiento de esta solución en Uruguay ocurrió de forma simultánea con las presentaciones en Estados Unidos y Australia. La dirección global priorizó la plaza local y habilitó la comercialización del producto un año y medio antes de su introducción en Argentina. La penetración inicial muestra solidez en la región del litoral sur, un área afectada por poblaciones de crucíferas resistentes que demandan intervenciones tempranas para asegurar la viabilidad comercial de la zafra.

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