Columna de APPCU: Una batalla tras otra

Priorizando la seguridad en la obra que juega un papel excluyente, el objetivo apunta a que no existan accidentes mortales o a minimizar los mismos o simplemente que no se produzcan accidentes.

Aníbal Durán.
Aníbal Durán.
Foto: Leonardo Mainé

Así se intitula la película que acaba de ganar el Oscar, protagonizada por Leonardo di Caprio. No vi la película, pero en buen romance el titulo refiere a pasar de un problema a otro (ignoro si es el contenido de aquella).

Extrapolando lo expuesto a la cotidianidad de la obra en construcción, podemos decir que cada día transcurrido, y si el mismo se desarrolla normalmente, es una batalla que se dio y que se ganó. Porque en esta industria de la construcción, y priorizando la seguridad en la obra que juega un papel excluyente, el objetivo apunta a que no existan accidentes mortales o a minimizar los mismos o simplemente, que no se produzcan accidentes.

La seguridad es para la industria de la construcción, la razón de ser esencial para el éxito de un proyecto inmobiliario. No estoy exagerando. Tiene que haber una conciencia generalizada, respecto a que es imprescindible el respeto a las normas que se imponen en lo que atañe al tema y por supuesto, el promotor en nuestro caso, deberá dar al operario todas las herramientas para la mentada seguridad, so pena de caer en infracción de acuerdo a la responsabilidad penal empresarial. (que prácticamente no ha tenido que actuar).

Somos animales de costumbre y la implantación de un hábito, hace a la incorporación del mismo un marco de trabajo que se impregna. Por eso dicho hábito, el de la seguridad en la obra, debe de venir de arriba hacia abajo, comenzando por el promotor-propietario de la obra y en escala descendente hasta el peón especializado, tratados todos con idéntica responsabilidad. Pruebas al canto, desde el año 1994 venimos trabajando con un multidisciplinario equipo y nuestra sede social es escenario, de actividades conexas con salud y seguridad, semanalmente.

Una batalla tras otra es cada sueño de un proyecto, desde que se piensa en la parte cognitiva, hasta que paulatinamente se va plasmando en acciones concretas que refiere a la gente a contratar, a si habrá una empresa constructora, búsqueda de terreno, proveedores de insumos, horizonte de un público destinatario, y consecuentemente va tomando forma hasta que pueda ir oteando la realidad.

Hay varios aspectos más, hasta que pasados tres a cinco años, depende el porte de la obra, podemos decir que la misma habrá terminado y seguramente vendida. Fíjense el tiempo que insume, más o menos, con los riesgos que eso conlleva.

La batalla también se libra diariamente, cuando producto de las inclemencias del tiempo deviene una tormenta y allí hay horas que hay que suspender, obreros que esperarán ante la expectativa de mejora temporal y el resarcimiento pertinente del promotor.

No olvidar que hay plazos de entrega de la obra, que se cumplen, pero siempre al socaire de imponderables externos que dificultan la tarea.

APPCU

Una batalla tras otra, se juega también en el ámbito burocrático de las oficinas y allí la suerte es dispar.
Son muchos frentes, tiene que ver con el monto de la inversión, la tipología de lo que se construirá y así devendrá la vivienda promovida, mega proyectos, Plan Entre Todos o incluso aquella inversión que no abarque ninguna de las nombradas. Nos referimos a la vivienda, pero la obra privada es mucho más abarcativa.

Normalmente esto sucede en el inicio de los acontecimientos, cuando se van cumpliendo las formalidades, y el hecho de obtener por ejemplo un permiso de construcción, también es una batalla ganada que permitirá comenzar a idealizar un futuro emprendimiento inmobiliario.

Otra batalla que deberá ganarse tiene que ver con que el emprendimiento del promotor tenga éxito y esa millonaria inversión realizada, comience a vislumbrarse como lo que se anhela, en definitiva, un buen negocio para las partes. Porque de eso se trata. El promotor o el grupo inversor arriesgan capital y salen a la palestra de la comercialización de las unidades, tal vez olfateando su éxito, pero de ninguna manera se puede ser contundente. Y es de orden velar por la conformidad del adquirente.

Día a día se enfrentan a un desafío que puede ser variopinto y que tiene una multiplicidad de ramificaciones, con muchos frentes abiertos y que es menester enfrentar desde el respeto y la firmeza en la toma de decisiones.

Los promotores privados siguen dispuestos a protagonizar una batalla tras otra...; para lograr “pelearlas” con mejores armas, es que se viene planteando a las autoridades distintas reivindicaciones e intercambio de ideas, para que sigamos con un significado monto de inversión y consecuentemente, la demanda de mano de obra directa e indirecta siga siendo sostenida.

Desde el promotor, la responsabilidad y seriedad para la tarea, constituyen un manto sagrado...

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