Con la presencia del presidente de la república, Yamandú Orsi, el actual intendente de Canelones, Francisco Legnani, empresarios, inversores y referentes del sector inmobiliario, Cala del Yacht presentó oficialmente su primera torre residencial en Carrasco Este. El emprendimiento, desarrollado por La Buonora Desarrollos junto al estudio Gómez Platero y con un strip center a cargo de Estudio Luis E. Lecueder, avanza sobre un predio de más de 120.000 m² a orillas del Lago Calcagno, donde combina vivienda, naturaleza, servicios y comercio en un plan de largo aliento.
Para Mauricio La Buonora, CEO de La Buonora Desarrollos, la jornada fue un punto de inflexión. “Para nosotros es un hito muy importante. Es un proyecto ambicioso, un desafío grande, y este lugar es mágico. La gente que viene, por trabajo o por curiosidad, se enamora de inmediato. Tenés el lago, el Parque Roosevelt del otro lado, una vista que llega hasta el Río de la Plata. A mí me fascinó desde que lo vi”, cuenta. Esa atracción inicial por el paisaje se convirtió en el eje de Cala del Yacht: crear un ecosistema urbano que integre arquitectura contemporánea, naturaleza y servicios en un entorno que, según los desarrolladores, es único en el área metropolitana.
A esa primera impresión se sumó otro elemento que, según él, definió el rumbo del proyecto: el potencial del suelo canario y el acompañamiento institucional. “Cuando empezamos a conversar con la Intendencia de Canelones, entendimos que había una mirada estratégica sobre esta zona, que no era solo permitir construir sino proyectar ciudad. Eso a nosotros nos dio confianza. Un proyecto de esta escala necesita visión de largo plazo, y la sentimos desde el inicio”, explica. La sinergia entre el sector privado y el público, agrega, no solo permitió avanzar, sino también diseñar un modelo urbano más coherente, integrado y sostenible.
El masterplan prevé seis torres residenciales, un edificio corporativo, senderos, áreas verdes, zonas recreativas y un paseo comercial y gastronómico. En total, más de 60.000 m² edificados diseñados para dialogar con el entorno. “Esto no es solo construir edificios en un terreno privilegiado: es crear un espacio urbano que respete y potencie el paisaje”, explicó Martín Gómez Platero durante la ceremonia. La Buonora coincide: “Nosotros hacemos proyectos en los que viviríamos. Le ponemos un cuidado especial a los detalles, porque la calidad de vida está en lo cotidiano: en las terminaciones, en los accesos, en cómo se vive el entorno”.
La Buonora asegura que ese foco en los detalles atraviesa todo el proceso, desde la concepción hasta la entrega. Recuerda que uno de los principales desafíos fue lograr que las torres tuvieran “presencia, pero no volumen invasivo”. La idea era que la arquitectura acompañara la escala natural del lugar. “Acá tenés un paisaje que ya es protagonista. No tenés que competir con eso, sino enmarcarlo. La arquitectura tiene que abrirse hacia afuera, dejar pasar la luz, capturar vistas. Y al mismo tiempo, tiene que sentirse acogedora, humana”, dice. Esa búsqueda se tradujo en balcones amplios, materiales cálidos, circulaciones iluminadas y una relación directa con el lago.
La inauguración también dejó en evidencia la transformación de Carrasco Este, una zona que en los últimos años se ha consolidado como área de expansión residencial y comercial. En ese contexto, el proyecto convive con otros desarrollos y, según La Buonora, se beneficia de esa sinergia. Menciona, por ejemplo, a Carlos Lecueder, responsable del centro comercial y director de Estudio Lecueder. “Somos competidores y socios a la vez. Todos compartimos el encanto natural del lugar y todos queremos que la zona crezca. Este rubro te permite hacer cosas que trascienden generaciones. Está bueno apoyarnos entre todos”.
Un proyecto integral con fuerte respuesta del mercado
La torre inaugurada es la primera de seis previstas y marca el inicio de una centralidad urbana en construcción. La Buonora adelantó que la segunda torre se entregará el año que viene y ya está vendida en un 90%, mientras que la primera está prácticamente agotada. “Superó nuestras expectativas. Terminamos la torre y enseguida tuvimos una avalancha de consultas de alquiler y compra. Nos tiene recontra felices porque confirma que el proyecto conecta con lo que la gente busca”, sostiene.
Esa demanda, afirma, no solo responde a la ubicación o al diseño, sino a una nueva forma de habitar. “La gente busca lugares donde todo esté a una distancia caminable. Donde tengas verde, servicios, seguridad, conectividad. Es una tendencia mundial y acá la vemos todos los días: familias jóvenes, parejas que vuelven al país, profesionales que quieren vivir cerca del aeropuerto o del Parque Roosevelt. Es un cambio de paradigma en cómo se piensa la vida urbana”, comenta.
En paralelo, se prepara el componente comercial, que será clave en el funcionamiento del conjunto. El strip center, de aproximadamente 8.000 m², incluirá 40 locales, un supermercado de 600 m² como local ancla, terrazas hacia el lago y un estacionamiento para 180 vehículos.
Según Estudio Lecueder, generará alrededor de 300 empleos directos e indirectos cuando esté operativo, además de los más de 200 asociados a la etapa de obra. Su construcción comenzará entre febrero y marzo de 2026, junto con la torre de oficinas.
La ubicación de la torre —estratégica, conectada y rodeada de naturaleza— es para La Buonora un diferencial determinante. “Dentro de todas las opciones, este es el punto con mejor acceso. Y eso, sumado al paisaje, hace difícil encontrar algo comparable. Además, que el proyecto incluya vivienda, oficinas y servicios desde el día uno lo vuelve único en el país”.
Una nueva forma de habitar el Este metropolitano
La inauguración de la primera torre simboliza la concreción de una idea que empezó varios años atrás, cuando el emprendimiento fue impulsado durante la gestión departamental de Orsi en Canelones. El presidente asistió al evento y remarcó la importancia de proyectos que integren planificación urbana, naturaleza y desarrollo económico. Para La Buonora, su presencia fue un reconocimiento a un proceso que siempre contó con respaldo institucional.
Mientras avanza la obra, La Buonora dedica buena parte de su tiempo a ajustar, revisar y proyectar la siguiente etapa. Insiste en que un proyecto de esta escala requiere una mirada clínica, casi obsesiva, sobre la ejecución. “Yo vengo todos los días. Camino la obra. Hablo con la gente. Un edificio es un organismo vivo: siempre hay algo para mejorar. Ese involucramiento directo hace la diferencia”, asegura. Y agrega que uno de los mayores orgullos del equipo es haber cumplido con los plazos en un contexto económico desafiante, manteniendo estándares altos tanto en construcción como en diseño.
Con las obras avanzando, el proyecto comienza a consolidarse como un espacio de vida contemporáneo pensado para habitar, trabajar y disfrutar en un mismo entorno. La combinación de lago, bosque, arquitectura y servicios propone una propuesta que atrae tanto a familias jóvenes como a profesionales y empresas, y que promete seguir creciendo. “Esto es recién el comienzo”, dice La Buonora. “Sentimos que estamos construyendo algo que va a durar y que va a transformar esta parte de la ciudad”.
Cala del Yacht abre así una nueva etapa en Carrasco Este: la de una urbanidad que nace desde la naturaleza, se organiza en torno a servicios de cercanía y se proyecta como una centralidad metropolitana en pleno desarrollo. Un proyecto que, más que inaugurar una torre, inaugura una nueva forma de imaginar el futuro urbano del Este de Montevideo.