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Por Gustavo Stok/Buenos Aires
Ante el agujero fiscal y la agudización de la escasez de dólares provocados por la peor sequía en los últimos 60 años, el ministro de Economía, Sergio Massa, viene apelando a medidas de emergencia que evidencian el grado de fragilidad de la economía argentina.
Sin muchas opciones disponibles para evitar una devaluación brusca del peso argentino y un mayor ajuste del gasto público en pleno año electoral, el gobierno emitió un decreto por el que obliga a los organismos estatales a que canjeen sus tenencias de bonos en dólares por nuevos títulos en pesos que emitirá el Tesoro.
Sin embargo, aún en medio de las urgencias, transcurrida ya más de una semana luego del anuncio, la medida todavía no logró ser implementada ante la debilidad política del gobierno y el rechazo de la oposición.
“El objetivo central de la medida lanzada por el gobierno es buscar financiamiento ante una dinámica fiscal que se verá muy afectada en los próximos meses por la caída de los ingresos de las retenciones a las exportaciones dado el efecto de la sequía. Por delante, el gobierno tiene abultados vencimientos y el mercado ya dio señales de reticencia a renovar la deuda que vence después de las elecciones”, dijo a El País Fernando Baer, economista asociado de Quantum Finanzas, en Buenos Aires.
Sin acceso a los mercados de deuda ni posibilidad de apelar a la emisión del Banco Central de la República Argentina (BCRA) para financiar al Tesoro por los condicionantes del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Massa procura salir de la encerrona con una jugada que alcanza a 113 dependencias públicas pero apunta principalmente al Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), un ente cuya función es garantizar el pago de jubilaciones y pensiones en casos de contingencia.
El decreto indica que con el 70% del producido que reciban por las ventas de sus títulos en dólares, los organismos públicos tendrán la obligación de suscribir un nuevo bono en pesos del Tesoro que se ajustará según la inflación o la tasa de devaluación del dólar oficial.
No obstante, incluso ese financiamiento al Tesoro obtenido bajo presión podría ser insuficiente para cubrir el déficit fiscal y cumplir a la vez con los vencimientos de la deuda en pesos de los próximos meses.
“La venta de los títulos podría ascender a entre 1,5 y 2 billones de pesos argentinos. Es un número importante, pero dadas las necesidades de financiamiento que tiene el Tesoro, si no hay renovación voluntaria de los vencimientos de deuda en el mercado, es una cifra que se puede derretir muy rápido. Hasta junio, los vencimientos mensuales rondan en promedio entre 500.000 y 800.000 millones de pesos argentinos, pero a partir de julio alcanzan un nivel de 2,2 y 2,5 billones de pesos argentinos por mes. Eso indica que la medida puede ayudar, pero no termina de compensar todas las necesidades de caja que tiene el Tesoro”, dijo Baer.
El otro objetivo de la disposición anunciada por Massa es aumentar la oferta de bonos en dólares para intentar contener la cotización de los tipos de cambio paralelos.
En medio de un cepo cambiario cada vez más estricto que impide el acceso al dólar oficial, en los últimos meses creció la relevancia del Contado con Liquidación (CCL) y el dólar MEP, tipos de cambio financieros cuya cotización implícita surge de la compra de un bono o acción en pesos y la venta de ese mismo papel en dólares.
Luego de una fuerte alza registrada en marzo, esos dólares ya cotizan en torno a los 400 pesos argentinos, un 90% por encima del tipo de cambio oficial.
Hasta ahora, el gobierno estaba impedido de intervenir en ese mercado con dólares de las reservas del BCRA por una expresa prohibición acordada en la última revisión del acuerdo con el FMI.
No obstante, con el canje anunciado, el gobierno prevé que dispondrá ahora de unos US$ 35.000 millones en títulos nominales bajo ley local que poseen las dependencias públicas para ampliar la oferta en el mercado de los dólares financieros y con eso reducir la volatilidad de las cotizaciones sin afectar las reservas.
“Uno de los propósitos de la medida es tratar de controlar la disparada de los dólares financieros. Al vender bonos en dólares hay un nuevo canal de oferta para el dólar MEP y el CCL con el objetivo de descomprimir la cotización en esos mercados”, dijo a El País Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, en Buenos Aires.
Si bien la medida fue presentada como una decisión audaz que podría ayudar a estabilizar las variables económicas y financieras en Argentina, su implementación pasó a ser una incógnita.
Con la campaña para las elecciones presidenciales de octubre ya lanzada, la oposición lanzó una dura ofensiva para frenar el canje forzoso. La embestida incluye desde la presentación de un recurso de amparo en la Justicia hasta la formulación de un proyecto de ley para derogar los dos decretos que instrumentan el canje (ver aparte).
Las críticas a la medida que quiere implementar Massa
El principal cuestionamiento a la medida que quiere implementar Massa es que el fondo de garantía de las jubilaciones se desfinanciará.
“El gobierno pretende que el Anses venda bonos en dólares y los reemplace por títulos en pesos indexados. Eso, por lo menos en lo inmediato, terminará desfinanciando al Fondo de Sustentabilidad de la Anses, más aún si se tiene en cuenta que los bonos debe venderlos en el mercado, donde cotizan a la cuarta parte de su valor nominal”, dijo Beker.
En respuesta a ese tipo de críticas, Massa decidió que la Universidad de Buenos Aires (UBA), a través de su Facultad de Ciencias Económicas, haga un dictamen para determinar si el canje será beneficioso –o no- para la Anses.
En cualquier caso, esas idas y vueltas, a lo que se suma el silencio del kirchnerismo duro, vienen demorando la implementación de la medida anunciada.
“Se combinó la mala aceptación del anuncio con la debilidad política del gobierno para avanzar con esto y las probables consecuencias penales de los funcionarios que firmen ante operaciones que pueden ser ruinosas, un conjunto que viene postergando la concreción de la medida”, dijo Baer.
A los fuertes desajustes que arrastraba la economía argentina se le sumará este año una sequía que amenaza con restar unos US$ 20.000 millones a las exportaciones con relación al año pasado. Esa cifra asciende a casi el triple del superávit comercial registrado en 2022.
Casi sin reservas netas en el Banco Central de la República Argentina y sin fuentes genuinas de financiamiento para cubrir el rojo del Tesoro, Massa decidió apelar a una jugada arriesgada cuyos resultados todavía son inciertos.
“Seguramente el dictamen de la UBA será negativo. En ese caso, ¿qué hará el ministro? Massa está recurriendo a rascar el fondo de la olla para tratar de llegar como sea a las eleccciones sin una devaluación abrupta del peso argentino, pero habrá que ver si finalmente alcanzará ese objetivo”, dijo Beker.