TEGUCIGALPA | AP Y AFP
El Consejo de Seguridad exigió ayer al gobierno de facto de Honduras que deje de hostigar a la embajada brasileña en Tegucigalpa. En tanto, el presidente derrocado Manuel Zelaya, que se refugia allí, denunció que lanzaron tóxicos contra la sede.
"El Consejo de Seguridad condena los actos de intimidación contra la embajada brasileña y pide al gobierno de facto de Honduras que deje de hostigar a la embajada y que ofrezca todos los servicios necesarios, como agua corriente, electricidad, comida y el restablecimiento de las comunicaciones``, dijo Susan Rice, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.
"El respeto y la protección de la inviolabilidad de suelo diplomático es un aceptado principio universal de la ley internacional", agregó. En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, pidió una reunión de urgencia en la cual denunció que la embajada es acechada. Rice dejó claro que en la reunión del Consejo se habló sólo de la seguridad de la embajada y no de la crisis política que vive Honduras.
En la tarde de ayer Zelaya denunció que las autoridades del gobierno de facto lanzaron gases tóxicos y dispositivos que aturden hacia la sede diplomática brasileña, donde está refugiado junto con un centenar de personas. "Mucha gente aquí y yo estamos con sangrado nasal, mareos, dolores de cabeza y de oído, malestares estomacales y pérdida del equilibrio", dijo el derrocado mandatario a un canal de televisión local.
La esposa de Zelaya, Ximena Castro, protegida con una mascarilla, se trepó en una escalera de la sede diplomática y le gritó a los policías que están frente a esta: "asesinos, asesinos".
El vocero policial, inspector Daniel Molina, dijo que la denuncia "es mentira. No hacemos nada de eso porque respetamos la vida humana y quien diga lo contrario, sea quien sea, miente". Dos médicos ingresaron ayer a la sede diplomática a atender a las personas que supuestamente fueron afectadas por el tóxico.
Carlos Aguilar, ministro de salud de Zelaya, y Marcos Rodas, médico de cabecera del mandatario, fueron autorizados a entrar por las fuerzas de seguridad que rodean la embajada. Ellos no hablaron con la prensa. A la sede diplomática también acudieron representantes de Naciones Unidas, pero no se les permitió ingresar.
Amorim denunció ayer en Nueva York que la embajada está "bajo acecho". El canciller habló durante los únicos momentos en que la reunión del Consejo de Seguridad fue a puertas abiertas y tuvieron acceso a ella los periodistas.
Señaló que la sede brasileña "es sometida a hostigamientos e intimidación por parte de las autoridades del gobierno de facto". Y agregó: "La electricidad, el acceso al agua y la conexión telefónica fueron cortados. Las comunicaciones por celular fueron bloqueadas o interferidas. El acceso a alimentos, gravemente restringido. La circulación de vehículos oficiales de la embajada, reducida".
Amorim denunció que estas duras medidas violan la Convención de Viena y que la situación de la embajada "constituye una amenaza para la paz y la seguridad de nuestra región".
"Brasil categóricamente rechaza todas las amenazas contra nuestra embajada y a la seguridad del presidente Zelaya y todos aquellos bajo su protección", dijo el canciller. "Cualquier acción contra la embajada de Brasil, su personal o la gente que protege, ha de considerarse una seria violación a las normas de seguridad``, agregó.
Honduras vivió una convulsión desde que el lunes Zelaya anunció que se encontraba refugiado en la embajada de Brasil. El líder de facto, Roberto Micheletti instaló un estricto toque de queda y luego relajó la medida permitiendo la reanudación de actividades laborales. Disturbios y saqueos se reportaron en los últimos días, aun bajo las fuertes medidas de seguridad del gobierno.
Insulza confirma misión de la OEA
El secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, confirmó el propósito de instalar una misión negociadora para buscar una solución a la crisis política en Honduras, aunque expresó que hay dificultades para ello.
"Vamos a ir seguramente en los próximos días" a Tegucigalpa, dijo Insulza. "Esa delegación de cancilleres ya fue a Tegucigalpa, así que no vamos a ir a hacer lo mismo. Lo que queremos es ir a instalar una mesa de negociación", agregó. Insulza dijo que aún no hay una fecha precisa para el viaje. "Las comunicaciones están muy malas, los vuelos se suspenden y las carreteras están cerradas", recordó. AFP