MADRID | DANIEL BELTRAN ROHR, CORRESPONSAL
El "lehendakari" vasco, Juan José Ibarretxe, cumplió con su promesa electoral y telefoneó ayer a primera hora al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con el fin de analizar la nueva situación política emanada de las urnas el domingo.
En la rueda de prensa, el secretario del gobernate PSOE, José Blanco, informó que Zapatero aceptó la propuesta de Ibarretxe de mantener un encuentro personal, pero no precisó ninguna fecha.
Blanco calificó los resultados electorales de "muy positivos" para Euskadi y para España, porque los vascos han expresado un mandato de cambio político que acabe en un "obligado entendimiento" entre todos partidos vascos. En los comicios del domingo, se impusieron los nacionalistas moderados de Ibarretxe, aunque no obtuvieron mayoría absoluta lo que los obliga al diálogo.
El dirigente socialista insistió además en que "lo más importante no es cómo se configure el Gobierno del País Vasco, sino la política que debe hacer el futuro ejecutivo para lograr la convivencia". Recomendó entonces a Ibarretxe que analice sus resultados y entienda que las reformas no se pueden imponer. Seguramente, el jerarca hacía relación al proyecto soberanista de Ibarretxe, quien pretende que el País Vasco obtenga mayor autonomía y se transforme en un estado asociado.
DIALOGO. A raíz de los resultados de los comicios, Ibarretxe anunció que está dispuesto a iniciar una ronda de contacto con los demás partidos regionales para conformar un gobierno de unidad. En las conversaciones estará también el EHAK, considerado el sucesor de Batasuna, organización que fue declarada ilegal por su vínculo con la organización terrorista ETA. EHAK consiguió tres escaños sobre un total de 75.
Además, el diálogo incluirá al Partido Socialista de Euskadi (PSE), que obtuvo 18 escaños y se convirtió en la segunda fuerza política de esa región; y al conservador Partido Popular (PP), que logró 15 diputados.
La coalición gobernante integrada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Eusko Alkartasuna (EA) obtuvo 29 de los 75 escaños en el Parlamento regional, lo que le supone la pérdida de cuatro diputados.
Patxi López, secretario general del PSE, afirmó que la posibilidad de que su partido gobierne con los nacionalistas está "tremendamente verde", al tiempo que consideró que Ibarretxe se ha convertido en un "problema" y no descartó la posibilidad de que éste gobierne con EHAK.