"Yo no dejaría el destino de las noticias en manos de Google"

Bill Keller. Dirige The New York Times y habla sobre la nueva forma de manejar la información

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EL PAÍS DE MADRID

Bill Keller dirige el diario más influyente del mundo desde 2003. Periodista de raza, ganó el Premio Pulitzer en su etapa de corresponsal en Moscú y en enero su periódico se lanzará a la gran apuesta: el acceso a su web pasará a ser pago. No cree que los usuarios de Google sean "piratas y depredadores", pero no le gustaría que el destino de todas las noticias quedara en sus manos.

Hay un hombre de pelo canoso y mirada azul, de lince, en medio de la redacción. Está sentado frente a una computadora más, tecleando como uno más, con su camisa a cuadros azules y sus pantalones vaqueros desgastados. La redacción de The New York Times se antoja como un oasis de calma a las dos de la tarde. En el exterior de este majestuoso edificio diseñado por el arquitecto Renzo Piano, el corazón de Nueva York bulle de ruido y bulle de calor.

El hombre de la mirada azul se levanta y se acerca a saludar. Sí, es él, es Bill Keller, el director del diario más influyente del mundo. Y ahí está, como uno más, en medio de la gente.

No hay pompa ni símbolos de estatus en su despacho, sencillo, pequeño, funcional: una mesa de trabajo, otra de mármol, un sofá y dos butacas verde claro. Keller se sienta en una de ellas y apoya el pie sobre la mesa.

En la pared cuelgan alineadas en serie cinco máscaras de cuatro ex presidentes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y un ex jefe de la KGB: Stalin, Lenin, Breznev, Gorbachov y Laventri Beria. Pertenecen a los días en que Keller obtuvo el Premio Pulitzer como corresponsal en Moscú por su cobertura del desmembramiento de un imperio. "Fueron sin duda los días más felices de mi vida", dice. "No hay mejor oficio que ser corresponsal en un periódico al que le interesan las noticias internacionales".

-¿Y usted por qué decidió ser periodista?

-Hay muchos motivos por los que la gente que conozco es periodista. Hay quien lo hace por contar una gran historia, por cambiar el mundo, por viajar a sitios exóticos o por el aparente glamour de estar bajo los focos, y supongo que yo sentí todo eso en alguna medida. Pero para mí el gran atractivo del periodismo es el factor puzle: abordar un problema complicado y escribir para explicárselo a alguien. Me encanta que me digan: `Oh, no lo sabía`; pero prefiero aún más que me digan: `Nunca pensé en eso de ese modo`. Cuestionar los prejuicios y repensar la sabiduría convencional es un gran logro y por eso es tan importante lo que hacemos para una democracia; no sólo exponer las cosas horribles que ocurren detrás de las puertas cerradas, sino también hacer que la gente use su maldito cerebro.

The New York Times está cocinando su gran jugada. A partir de enero de 2011, su web será de pago, aunque para la mayor parte de los usuarios seguirá siendo gratis, dice Keller. Implantarán un sistema con contador, parecido al del Financial Times. "Cobraremos a los usuarios más adictos". Sólo a partir de un consumo determinado de páginas se empieza a cobrar. "Lo bueno de utilizar un sistema con contador es que puedes ajustar el contador. El plan contempla que en los primeros años no vamos a conseguir grandes ingresos; no queremos cortar el tráfico y ganamos mucho dinero con la publicidad de la web, queremos preservarlo. Si nos damos cuenta de que el contador está cortando el tráfico, ajustamos el contador".

-¿Pero cree usted que a estas alturas de la película, con lo reticente que es Internet al pago y la facilidad que tiene para saltarse los muros, la gente va a pagar?

-La gente está dispuesta a pagar por contenido. El Financial Times y The Wall Street Journal lo han demostrado. Ya paga por descargas de libros, de música. No pagará por algo que pueden conseguir gratis en otro sitio. Confiamos en que esto funcione, porque no hacemos lo mismo que hace la CNN, o la BBC, o USA Today, que son sitios donde podrán conseguir la información gratis. Estamos bastante seguros de que nuestros lectores lo perciben.

Hace cinco años, el periódico líder de la prensa norteamericana abordó el proceso de integración de sus redacciones de papel y web. Una de las mejores decisiones que han tomado hasta ahora, dice Keller. A muchos periodistas tradicionales les costó pasar a hacer blogs sin sentir que comprometían su integridad. "La resistencia no ha desaparecido, pero se ha reducido enormemente. La barrera real era psicológica y cultural. La integración nos dio licencia para experimentar y nos llevó a la innovación".

-¿Y cómo van a competir con un medio como The Huffington Post, que está pisándole los talones en las cifras de tráfico web con apenas 55 periodistas?

-Se podría hacer esa pregunta desde el otro ángulo: ¿Cómo puede The Huffington Post competir con The New York Times cuando tienen muy pocos reporteros, ni siquiera pagados, o poco pagados? Atraen el tráfico con noticias de celebridades y videos de YouTube; no lo digo como una crítica a The Huffington Post; simplemente, nosotros no hacemos eso. Tengo una gran admiración por lo que Arianna ha conseguido pero, esencialmente, no es un sitio de noticias. Cuelga mucha opinión: la opinión es barata, no tienes que mandar a nadie en un avión... El área en que critico a The Huffington Post, Político, y otros agregadores es que a veces son muy descuidados tomando prestado material nuestro y de otros sitios. The Huffington Post trae mucho tráfico a The New York Times: cuando ponen un titular y un enlace a nuestras páginas está bien; pero a veces reproducen tanto de nuestro artículo que ya nadie necesita hacer clic en el enlace a nuestra página. Esto va a ser un campo de batalla continuo entre los agregadores `low cost` y los medios de noticias de calidad.

Keller cree que, si no se ordena la situación, los medios acabarán litigando en los tribunales. "Hay una diferencia entre linkear y robar. Creo que es preferible para todos llegar a un acuerdo y negociar una solución que les deje resumir nuestro material sin robarlo. Esto es el salvaje Oeste. ¿Quién va a ser el policía de la ciudad sin ley?".

La relación con Google es complicada, asegura. Les proporciona mucho tráfico, sí, y obtienen algunas ventajas negociando con ellos. "Pero al mismo tiempo hay una relación de adversarios. No me gustaría que el destino de las noticias quedara enteramente en manos de la gente de Google. Eso sí, no respaldo la frase de Rupert Murdoch de que son esencialmente piratas y depredadores".

Bill Keller tose un par de veces. Habla reposadamente, se toma su tiempo para buscar las palabras precisas. Su tono de voz es grave: su acento conserva el deje de su California natal, donde llegó al mundo hace 61 años. Parece mucho más joven. Lo describen como un hombre cerebral y cuidadoso.

Estudió en un instituto católico sólo para chicos en California. Hizo sus primeras andanzas en el periódico del instituto: "Te daba la oportunidad de meterle el dedo en el ojo a las autoridades", recuerda. Luego, en la Universidad siguió adelante con su vocación. Tras el Premio Pulitzer por su cobertura como corresponsal en Moscú, fue corresponsal en Sudáfrica, columnista y ha pasado por todas las instancias del periódico que dirige.

-El gurú Jeff Jarvis dice que los contadores de historias están acabados.

-Me encanta Jeff, pero suele darse a grandes pronunciamientos. ¿Los contadores de historias acabados? ¿De verdad? Mira la lista de las noticias más enviadas de nuestro sitio web: las historias que la gente comparte son historias narrativas; y creo que cuanto mejores sean los dispositivos, más historias se podrán contar, el iPad no es el final, habrá mejores dispositivos para leer, más fáciles para el ojo, ilustraciones en colores maravillosos; creo que el periodismo narrativo tiene un futuro robusto, de verdad lo creo.

"El iPad cambia el juego a favor de los diarios"

EL PAÍS DE MADRID

-¿Cómo cree que será el paisaje mediático de aquí a cinco años? ¿El periódico impreso será una parte secundaria de una gran plataforma digital?

-No estamos en el negocio de predecir el futuro, sino en el negocio de lo que pasa hoy, o ayer. Supongo que el futuro será una combinación de supervivientes y nuevas empresas: habrá medios tradicionales que se habrán adaptado bien. De aquí a cinco años, creo que aún habrá una significativa demanda de periódicos impresos, no de todos. La edad media de suscriptores de The New York Times está por debajo de los 50, la gente no cambia sus hábitos tan rápido. Y todavía se venden discos en vinilo; igual, al final los periódicos se convierten en un ítem boutique, como en objetos de culto. En cinco años, cada vez más gente se moverá hacia la web como primera elección. Y habrá nuevas empresas con distintos modelos de negocio: iniciativas sin ánimo de lucro, algunas sostenidas por filántropos; otras, como The Huffington Post, sustentadas por la publicidad.

-La cuestión aquí es cuál es el futuro del periodismo de calidad. ¿El periodismo online será rentable como para pagar a periodistas que investiguen?

-No lo sé. Esta es una preocupación real. Yo tiendo a ser optimista por naturaleza y creo que hay una demanda real de periodismo de investigación, del periodismo que pide cuentas a las instituciones poderosas, creo que siempre habrá un mercado para esto. Pero la realidad es que una gran parte de ese periodismo ha muerto en los últimos cinco o diez años porque es caro. Los periódicos que más sufrieron los trastornos de nuestro negocio fueron diarios metropolitanos que dependían de los anuncios clasificados. Entre las nuevas empresas hay organizaciones que están dispuestas a hacer buen periodismo, periodismo duro. Y hay que decir que la web ayuda en muchas cosas: permite comprobar mejor los datos; el estudio de bases de datos dará buenos frutos; y nacerán nuevas formas de periodismo de control.

-Entonces, ¿la revolución digital ayudará a robustecer las democracias?

-Es una cuestión importante. Espero que sí; digamos que tengo esa esperanza.

The New York Times ya tiene una aplicación para el iPad que permite acceder a ocho o diez contenidos, el llamado Editor`s choice (La elección del director). "El iPad cambia el juego", dice, "pero nadie sabe en qué medida. Cambia el juego a favor de los periódicos, porque es una experiencia de lectura muy placentera. Hay un mito de que la gente no lee piezas largas en una pantalla. Pues, de hecho, lo hacen. Y mucho".

La plantilla del New York Times es de 1.150 periodistas y el primer trimestre de 2010 la compañía cerró con un beneficio neto de 11,8 millones de dólares, cifras que han dado un respiro a la dama gris del quiosco americano, que el año pasado registró unas pérdidas de 97 millones de dólares. "La mayor parte de los ingresos proviene del periódico impreso", confirma Keller. Los ingresos publicitarios en papel han descendido vertiginosamente, y ya sólo representan la mitad de todo lo que genera el papel (la otra mitad proviene de la venta de ejemplares).

-Hoy, en general, los directores de periódicos suelen capitular con más facilidad que las generaciones anteriores ante las demandas de la empresa. ¿Está usted de acuerdo?

-Generalizando en torno al negocio, creo que hay bastante verdad en ello; en parte, el desesperado estado de la economía ha hecho que todo el mundo se sienta más vulnerable, así que hay más compromisos de los que solía haber y estamos en esa frenética búsqueda de una solución mágica de negocio que respalde el periodismo.

-¿Y en su caso es así?

-Está claro que ha habido una búsqueda de nuevos negocios, pero una de las cosas que más me gustan de este sitio es que puedo ir a mi editor y decirle: "No podemos hacer esto, esto compromete nuestra integridad, o nuestro periodismo". Y siempre gano ese debate. Y si la cuestión es dejar que los anunciantes tengan más influencia en lo que escribimos o echarnos para atrás en un reportaje de investigación, soy un tipo afortunado: estoy protegido de una manera en que no lo están muchos directores.

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