WASHINGTON | LA NACION/GDA
Algo anda mal en el Departamento de Estado y Condoleezza Rice, su jefa máxima, lo sabe. Su equipo para América latina cometió media docena de errores en apenas ocho semanas y complicó la ya tortuosa relación de la Casa Blanca con todo el continente. El doble traspié del subsecretario para la región, Roger Noriega, en la asamblea general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), reanimó otra vez las acusaciones sobre la falta de una estrategia general clara para comprender y abordar América Latina.
Para peor, las crisis se suceden en Bolivia, Haití, Ecuador y Perú, mientras que debatir Cuba es tabú en Washington y Venezuela es una incógnita: ¿cómo tratar con un líder que ama las peleas públicas con Estados Unidos, pero al cual se le compra petróleo? Y otra pregunta surge ahora: ¿será Evo Morales el Chávez boliviano, populista y agresivo, en el corazón de los Andes? El vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, fue muy prudente ayer. "No tengo ningún comentario en particular sobre ningún individuo de la escena política boliviana", dijo el funcionario, para luego callar sobre Chávez y las sospechas de la administración republicana sobre su papel desestabilizador en esta crisis.
Por su parte, Miguel Díaz, ex analista senior para América latina del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, expresó que "es muy difícil de vislumbrar si Morales puede ser comparado con Chávez".
Las reservas del especialista para con la comparación mencionada surgen de que no se puede decir que el líder cocalero tenga el mismo nivel de respaldo, y sobre todo de recursos, que el presidente venezolano.
"[Morales] tiene carisma, pero no creo que consiga el apoyo del ejército ni de intereses económicos importantes como Chávez, que además tiene una reserva petrolera enorme", recordó el experto, que ahora reside en El Salvador, otro punto sensible de la región.
Por las dudas, Noriega propuso crear un "mecanismo" para evitarlo. En teoría, para evaluar las democracias en la región e intervenir en aquellas que estén en peligro, con la venia de su gobierno o sin ella.
RePLICA. Sólo tomó horas para que se opusieran la Argentina, Brasil y México en la 35 Asamblea General de la OEA en Fort Lauderdale, mientras que la delegación de Venezuela denunciaba una ofensiva contra Chávez.
Rice usó la palabra "intervenir" en su discurso ante la OEA, aunque dijo que la Casa Blanca no pretende "castigar" a los gobiernos más cuestionados, sino "prestar asistencia" a aquellas democracias que estén en dificultades.
Si fue así, fallaron las explicaciones y las estrategias para presentarlo mejor, estimó Arturo Valenzuela, ex director de Asuntos Interamericanos del Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno demócrata de Bill Clinton.
"Plantear esa iniciativa, que tiene mucho mérito, como una propuesta de Estados Unidos, en vez de hacerla surgir como una idea de consenso, es hasta cierto punto perjudicar a la misma iniciativa", afirmó Valenzuela, quien ahora dirige el centro de estudios latinoamericanos de Georgetown University, en Washington.
En la madrugada del miércoles, tras el cierre de la asamblea de la OEA, Noriega se negó a hablar de un fracaso para la Casa Blanca. A su lado, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, apenas prometía impulsar "iniciativas de cooperación", en lugar de los polémicos "mecanismos de monitoreo" promocionados por Rice.
Los pasillos políticos de Washington más relacionados con América latina deslizan desde hace meses que Noriega está en la cuerda floja. El actual embajador ante la OEA, John Maisto, y el consejero adjunto del Consejo de Seguridad Nacional, Tom Shannon, suenan como candidatos, según especularon tres conocedores de lo que ocurre alrededor de la Casa Blanca.
APOYO. Pero Noriega goza del respaldo de algunos líderes de Florida, donde gobierna Jeb Bush, hermano del presidente George W. Bush. Allí, otros dos hermanos, los legisladores nacionales Lincoln y Mario Díaz Balart, hijos de un político cercano a Fulgencio Batista, concentran hoy la línea dura de los cubanos anticastristas.
"Noriega está bien donde está. Representa cabalmente las prioridades que Bush pretende para América latina: Cuba, algo de Venezuela y muy poco más", comentó un asesor republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Las políticas para América Latina se trazan con el aporte de Noriega. Pero Rice también escucha a Shannon y a su segundo en el Departamento de Estado, Robert Zoellick, un gran conocedor de la región como ex representante comercial de Estados Unidos durante el primer mandato de Bush.
Díaz, por su parte, defendió a Noriega: "Tiene una buena idea de hacia dónde debe ir frente a América Latina, aun cuando Estados Unidos ha fallado de una manera muy contundente en la crisis de Bolivia, comentó el especialista. Pudimos haber hecho más para apoyar las instituciones y lidiar con los grupos marginalizados.
COMPARTIMIENTOS. De todos modos, sólo una parte de la relación de la administración con el continente pasa por el Departamento de Estado.
La Casa Blanca marca líneas muy claras en ciertos casos, como la lucha en Colombia, a través de este organismo.
A su vez, el Departamento del Tesoro es decisivo a la hora de negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, como ha ocurrido reiteradas veces con la Argentina. Aun así, algunos diplomáticos ven una tendencia.
"La Casa Blanca se siente en deuda con la región. No debe ser entendido esto como que están compungidos, sino que sienten que no han hecho todo lo que pueden hacer. Entonces, ahora se pasan de la raya y avanzan mucho más de lo que deberían", comentó un muy alto funcionario de la Cancillería argentina.
Ese desequilibrio llevó a Rice a ser tan asertiva como para espetarles a las delegaciones ante la OEA que era hora de "menos palabras y más acción. El canciller brasileño, Celso Amorim, le replicó: "La democracia no se impone. Nace del diálogo.
La OEA, un lugar bastante conflictivo
El 11 de abril último sonó una alarma en el Departamento de Estado. Por primera vez en la historia de la OEA, un candidato apoyado por Estados Unidos —el canciller mexicano Luis Derbez— no ganaba la secretaría general. Esto, cuando antes la Casa Blanca había optado por el ex presidente salvadoreño Francisco Flores, quien ni siquiera se coló en la final con Insulza y Derbez.
Once días después, el subsecretario para el Hemisferio Occidental, Roger Noriega, tampoco logró que el Consejo Permanente de la OEA aplicara la Carta Democrática Interamericana ante la caída del presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez.
Mientras, la disputa entre Insulza y Derbez sólo terminó cuando Condoleezza Rice se reunió con ellos en Chile. Noriega también protagonizaría un cruce que pudo llevar a la ruptura de relaciones entre la Casa Blanca y Venezuela. "El perfil de Chávez en los acontecimientos en Bolivia es obvio desde el principio", acusó. Chávez, agregó, "expresó su interés de trabajar con varios sectores [desestabilizadores]. Eso es realmente preocupante. La réplica llegó en minutos. "Venezuela es escrupulosamente respetuosa de la soberanía de cada país y no tiene ninguna razón para intervenir en asuntos de otro país", dijo el canciller venezolano, Alí Rodríguez, que cargó contra Noriega.
El fuego, al parecer, alcanzó al Departamento de Estado. Y esa misma noche, Noriega comentó ante el plenario de la OEA que había tenido un cruce con Rice u otro superior. "Como ustedes saben, mi gobierno prefiere que me maneje por el guión preparado y no me salga de allí", reconoció.
Aun así, el analista para América latina Miguel Díaz es "cautamente optimista" para el segundo mandato de George W. Bush.
Polémicos dichos en Uruguay
MONTEVIDEO
La semana pasada el embajador estadounidense en Uruguay, Martin Silverstein, causó un importante revuelo tras declaraciones que fueron consideradas "improcedentes" desde el sistema político. El tema aún no se agota. (ver página 5)
Silverstein levantó una densa polvareda después de que en una conferencia de prensa el viernes insistiera en que el Parlamento uruguayo debía refrendar con rapidez el tratado de inversiones bilateral. "Es tiempo de subirse al ómnibus o seguir caminando", aseguró el diplomático, quien además sostuvo que el actual gobierno aprovecha logros economicos de la administración de Jorge Batlle.
Desde la izquierda las reacciones críticas fueron unánimes. Si bien el tono del canciller, Reinaldo Gargano, tendió a bajar decibeles en la polémica, calificando únicamente las declaraciones de "improcedentes", varios sectores del partido de gobierno jugaron más fuerte. El dirigente del Partido Comunista Carlos Tutzo declaró que "nos importa un pito ese hombre, integrante del imperio", y el diputado de la Vertiente Artiguista, Edgardo Ortuño, adjetivó de "grave error" las declaraciones.
Los dichos de Silverstein tuvieron además otro efecto secundario. Las leves objeciones que despertaba el tratado se han convertido ahora en un asunto mayor: genera ahora rechazo en la mayoría de los grupos políticos que integran el gobierno.
También el Partido Nacional, que tiene una postura favorable al tratado, se sumó a los cuestionamientos a la actitud de Silverstein, calificándo sus declaraciones de "inoportunas".
Asimismo Juan Castillo, dirigente del Pit-Cnt, calificó de "atrevido" al diplomático.
Golpesdiplomaticos
DERROTA EN LA OEA. El candidato de EE.UU. para presidir la OEA, el salvadoreño Francisco Flores, quedó fuera de la carrera. Y, en abril último, el hombre que Washington decidió apoyar en cambio, el mexicano Luis Derbez, también fue rechazado.
LA CARTA DEMOCRaTICA. El subsecretario para América latina norteamericano, Roger Noriega, no logró que el Consejo Permanente de la OEA aplicara la Carta Democrática Interamericana ante la caída del presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez.
ACUSACIONES A CHaVEZ. Noriega protagonizó un cruce que pudo llevar a la ruptura de relaciones entre Washington y Caracas. Acusó al presidente venezolano, Hugo Chávez, de intervenir en la crisis boliviana en favor de los sectores desestabilizadores.
MONITOREO DE DEMOCRACIAS. Noriega propuso a la OEA crear un "mecanismo" para evaluar las democracias en la región e intervenir en aquellas que estén en peligro. La propuesta fue rechazada por la Argentina, Brasil y México. Venezuela denunció una ofensiva.