Bagdad- Al menos 42 personas murieron hoy en una sangrienta explosión de violencia por todo Irak, relegando a segundo plano la una nueva vista del juicio del depuesto presidente Saddam Hussein que se celebra en Bagdad.
La capital fue escenario de varios atentados con coche bomba. Entre los más sangrientos figura un ataque contra un autobús de trabajadores, a 80 km al norte de la capital, que costó la vida a catorce personas e hirió a otras tantas, según fuentes de la seguridad.
Asimismo, "ocho civiles perdieron la vida y 17 fueron heridos en la explosión de un coche bomba contra una patrulla de la policía en Adhamiya", barrio sunita de Bagdad, declaró una fuente de la seguridad.
Un segundo atentado fue perpetrado no lejos de allí poco después, hacia las 07:00 hora uruguaya, pero el ejército estadounidense acordonó el sector y no había un balance disponible.
Siete personas murieron y otras nueve fueron heridas poco antes en la explosión de otra bomba colocada bajo un minibús en el barrio chiita de Kazimiyá, cerca de Adhamiya, según otra fuente de la seguridad.
Otras trece personas murieron en diferentes ataques en Bagad y en zonas chiitas del sur de la capital, normalmente menos afectadas por la violencia.
En la capital meridional de Irak, en Basora, dos soldados británicos perdieron la vida y otros dos resultaron heridos por la explosión de un artefacto explosivo al paso de su vehículo ayer, informó el ministerio británico de Defensa en Londres.
En total, 113 soldados británicos han muerto en Irak desde la invasión de marzo del 2003, donde cerca de 8.000 siguen desplegados en el sur del país.
Varios diputados se han alarmado por el recrudecimiento de la violencia en una reunión del Parlamento que sigue esperando un nombramiento de los ministros del Interior y de Defensa que no acaba de llegar.
El diputado chiita del sur Okail Abdel Hussein acusó a la Fuerza Multinacional del deterioro de la seguridad en Basora.
Otro diputado chiita, el jeque Jalaledine Saghir, también la acusó de la situación que reina en la provincia de Diyala, cuya capital es Baaquba, en el norte de Bagdad.
También acusó al Consejo de la provincia de "no hacer nada para proteger a los civiles", a menudo blanco de ataques sangrientos como el del lunes en un autobús de trabajadores.
En Bagdad, en la vista del juicio a Saddam Hussein y a siete acusados por la masacre de 148 chiitas en la década de los 80 en la localidad de Dujail, han desfilado, por el Alto Tribunal Penal, testigos de la defensa.
Cuatro de estos testigos depusieron a favor de Awad al Bandar, presidente del ex tribunal revolucionario que juzgó y condenó a la mayoría de los habitantes de Dujail, a raíz de un atentado contra la comitiva de Saddam Hussein.
El más conocido de estos testigos, Mohamed Zimam Abdel Razzak Saadoun, de 62 años, desempeñó durante seis años el cargo de ministro del Interior bajo el antiguo régimen y fue miembro de la dirección del disuelto partido Baas y gobernador de la provincia.
Este dijo que el atentado de Dujail, atribuido al partido chiita Dawa, actualmente miembro del gobierno, hay que considerarlo en el contexto de la época, es decir, la guerra con Irán.
Este ex responsable aseguró que todos los propietarios de tierras de Dujail cuyos cultivos fueron destruidos, fueron compensados y aseguró que Saddam Hussein había ordenado "desarrollar esta región para no frustrar a sus habitantes", pese al atentado.
AFP