El misterio de los huesos encontrados

Vaticano abre sus archivos a la policía por hallazgo de huesos

Refuerzan la tesis de que se trata de una mujer de estatura mediana.

La sede de la embajada del Vaticano en Roma, donde encontraron los restos. Foto: EFE
La sede de la embajada del Vaticano en Roma, donde encontraron los restos. Foto: EFE

El Vaticano autorizó la apertura de sus archivos a los detectives italianos que indagan el esqueleto y los huesos descubiertos en su embajada en Roma.

Los restos humanos, probablemente de dos personas, entre ellos los de una mujer por sus proporciones, fueron descubiertos el lunes por obreros bajo el pavimento de la casa del cuidador, anexa a la embajada.

Las sospechas van desde que podrían ser de la esposa de uno de los cuidadores que desapareció en los años 60, o de la joven Emanuela Orlandi, hija de un funcionario de la Santa Sede, desaparecida en 1983, uno de los grandes misterios irresueltos de Italia. La desaparición de Orlandi había sido relacionada con jerarcas de la Iglesia, con la mafia y también con el turco Ali Agca, autor del atentado contra Juan Pablo II en 1981.

Los investigadores se han concentrado en la documentación sobre las obras de remodelación realizadas y el personal que ha vivido en la sede de la nunciatura.

El hermano de Emanuela en el programa Porta a Porta de la televisión italiana. Foto: EFE
El hermano de Emanuela en el programa Porta a Porta de la televisión italiana. Foto: EFE

Mientras se establece científicamente la identidad de los huesos con los resultados del test de ADN, que podrían estar listos la próxima semana, la prensa italiana ha barajado varias hipótesis, incluso de que se trata de Mirella Gregori, otra chica desaparecida pocas semanas antes de Orlandi, quien residía no muy lejos de la nunciatura. El fiscal jefe de Roma, Giuseppe Pignatone, ha decidido mantener un perfil bajo en este caso y se limitó a abrir una investigación por "homicidio contra desconocidos".

Villa Giorgina, el edificio de la embajada del Vaticano está en el corazón de Roma. Fue donada en 1949 por un industrial judío, como reconocimiento por los judíos salvados por la Iglesia durante la Segunda Guerra Mundial.

Por los primeros estudios, los huesos son de una mujer de estatura media. Según reconstrucciones del diario La Repubblica, un miembro importante de la poderosa banda de la Magliana, con conexiones con la mafia siciliana, también residía a pocos pasos de la nunciatura. La famosa banda ha sido vinculada desde hace años con el caso de Orlandi, después de que la amante del criminal Enrico De Pedis denunciara que fue el autor del asesinato de la joven. La amante aseguró que se trataba de un encargo hecho por monseñor Paul Marcinkus, el prelado estadounidense encargado de las finanzas del Vaticano, fallecido en 2006, e involucrado en numerosos escándalos, entre ellos la quiebra del otrora mayor banco del país, el banco Ambrosiano, de Roberto Calvi ("el banquero de Dios", asesinado en Londres en 1982).

En 2012, la fiscalía de Roma y el Vaticano dieron la autorización para la apertura de la tumba de Enrico De Pedis, asesinado en 1990, en una basílica de Roma, con el fin de buscar los restos de Orlandi.

El hecho de que De Pedis, un delincuente despiadado, fuera enterrado con todos los honores dentro de una céntrica basílica generó indignación nacional.

Se descubrió luego que fue posible gracias a un sacerdote que conoció en la cárcel y que había trabajado en el pasado curiosamente en la sede de la nunciatura, donde fueron hallados esta semana los restos. Todos elementos que conforman un enorme rompecabezas y que alimentan la esperanza de varias familias de conocer la verdad aún 35 años después.

Investigan otro caso de abuso en Nueva York

La Archidiócesis de Nueva York recibió información de un nuevo caso de abuso sexual de un menor por parte de uno de sus miembros, el obispo John Jenik, que considera "creíble". En un comunicado indica que se han "examinado cuidadosamente las alegaciones, que conciernen incidentes de hace décadas", y añade que se ha concluido que la "evidencia es suficiente" para llegar a la conclusión de que la denuncia "es creíble y justificada". "Aunque el obispo Jenik sigue negando las acusaciones, se ha apartado del cargo público y ha dejado su parroquia", detalla la misiva, firmada por el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan.

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