Uno de los barrios más humildes de Copiapó recibe a Carlos Mamani

 20101015 800x548

Es probablemente uno de los poblados más pobres y violentos de Copiapó. Sin embargo ayer a la noche el barrio era una fiesta: el minero bolivianio Carlos Mamani regresaba a su hogar tras vivir más dos meses encerrado en un espacio reducido a más de 600 metros bajo tierra.

150985.jpg

"Bienvenido a nuestro humilde hogar", rezaba un cartel en una precaria vivienda de barro, adobe y tejas en la ladera más alta del barrio Juan Pablo II, donde hasta los niños aconsejan no acercarse por la noche. "Hay violadores", dicen.

Mamani, de 23 años, es uno de los 33 héroes de Chile, donde había llegado como tantos inmigrantes en búsqueda de trabajo y un futuro mejor. Es tarde en la noche y acaba de egresar del hospital de Copiapó, en el norte de Chile, tras haber sido rescatado de la mina, donde hacía sólo cinco días que estaba trabajando y quedó atrapado durante más de dos meses.

150984.jpg

"Vinimos para celebrar ese milagro de Dios. Es una emoción grande", dice una vecina Viviana Piña.

Unas 30 personas lo esperaban, en su mayoría bolivianos.

"Son gente humilde, tranquila. No tenemos nada que decir de ellos", añade Piña. Y una vecina apunta: "Son muy diferentes en su forma de ser, muy callados, más para adentro".

Poco a poco se eleva el volumen de los gritos, las pocas cámaras que hay se preparan para disparar los flashes. A lo lejos, en una calle por la que apenas pasan vehículos, se vislumbra la camioneta que lo regresa a su vivienda.

El coche se detiene. Mamani sale y queda paralizado. Aún porta los lentes negros que le indicaron los médicos para protegerse de la luz.

"Estoy bien, estoy bien", repite. Los periodistas y cámaras insisten. "Mamani, Mamani: ¿Cómo se siente? ¿Está contento? ¿Cómo va a celebrar?". Mamani no contesta y con fuerza se abre paso hasta llegar a su hogar donde le espera su esposa y su hijita de un año, familiares venidos de Bolivia y algunos vecinos, a los que con cierta solemnidad se les permite el paso para saludar durante breves minutos a la persona convertida en celebridad mundial en el barrio.

"Tu entra, tu no", selecciona una mujer en la entrada.

Un familiar boliviano entra y sonríe. Se prepara para la fiesta.

150986.jpg

"Serán unas 30 personas", comenta una vecina. "Haremos una comida boliviana", dice otra.

Dentro de la camioneta, su compañero de hazaña y vecino Juan Illanes, 53 años, mira asombrado. Quizá anticipando lo que le espera cuando llegue a su casa. Estoy "muy bien. Y con esto mejor", agrega a la AFP.

Ya adentro están celebrando. Los periodistas empiezan a entender que Mamani necesita un descanso e intimidad y abandonan la vivienda. Con una vista privilegiada, se ve la ciudad de Copiapó y una parte del desierto que lo mantuvo atrapado. Aunque Mamani no necesitará recordatorios de su extraordinaria odisea.

AFP

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar