El primer ministro británico, Keir Starmer, mantiene conversaciones con aliados europeos sobre un posible despliegue militar en Groenlandia, en el marco de una eventual misión de la OTAN destinada a reforzar la seguridad en el Ártico, según publicó ayer domingo ‘The Telegraph’.
La iniciativa, que comenzó a debatirse el pasado jueves en Bruselas, busca responder a las preocupaciones expresadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posible acción de Rusia o China en la región. Trump ha sugerido que Estados Unidos podría comprar la estratégica isla, territorio autónomo de Dinamarca, y no ha descartado el uso de la fuerza para anexionarla, recuerda el periódico.
De acuerdo con ‘The Telegraph’, jefes militares están elaborando planes preliminares para una posible misión aliada, que podría incluir tropas, buques y aeronaves, con participación de varios países europeos, entre ellos el Reino Unido. Las opciones que se estudian incluyen desde un despliegue permanente hasta ejercicios militares temporales, cooperación en inteligencia y desarrollo de capacidades, en operaciones que previsiblemente se realizarían bajo el paraguas de la OTAN, indica el rotativo.
Fuentes gubernamentales citadas por el periódico aseguran que Starmer se toma “extremadamente en serio” la amenaza en la zona del Ártico y coincide en que “la creciente agresión rusa debe ser disuadida y reforzada la seguridad euroatlántica”.
Un portavoz del Ministerio británico de Exteriores dijo a ‘The Telegraph’ que el Reino Unido “seguirá trabajando con sus aliados para reforzar la disuasión y la defensa en el Ártico”. Por otra parte, según el periódico, la Unión Europea prepara también planes de sanciones contra empresas estadounidenses en caso de que Trump rechace la propuesta de un despliegue bajo la OTAN.
Asimismo, los países de la UE están considerando el lanzamiento de una fuerza militar conjunta para eventualmente reemplazar a las tropas estadounidenses en Europa, dijo el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius.
Congreso de EE.UU.
Los demócratas forzarán un voto en el Senado, junto a algunos republicanos, para evitar que el presidente Trump lance ataques militares en Groenlandia tras intervenir en Venezuela, anunció ayer domingo el senador Tim Kaine, demócrata de Virginia.
“Forzaremos un voto en el Senado para que no haya acción militar de EE.UU. en Groenlandia o Dinamarca si necesitamos hacerlo. Vamos a obtener un abrumador apoyo bipartidista de que este presidente es un ridículo por siquiera sugerir esto”, indicó Kaine en el programa ‘Face The Nation’ de CBS.
El legislador, miembro de los comités de Relaciones Exteriores y de Fuerzas Armadas, pidió tomar en “serio” y literalmente” las declaraciones de Trump, que el viernes anunció que ha decidido “hacer algo” con el territorio autónomo danés “ya sea por las buenas o por las malas”.
“No vamos a hacerlo de la forma difícil, y tampoco vamos a hacerlo de la forma fácil. Vamos a continuar trabajando con Dinamarca como una nación soberana, con la que estamos aliados, y no vamos a tratarlos como un adversario o un enemigo”, comentó el senador.
Kaine fue uno de los impulsores, junto al republicano Rand Paul, de la iniciativa que el Senado aprobó el jueves que busca bloquear nuevas e hipotéticas incursiones militares del Gobierno de Trump en Venezuela, lo que contó con el apoyo de cinco republicanos.
El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, se reunirá este lunes con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en Washington, donde abordará una estrategia de seguridad común de la OTAN en el Ártico ante las pretensiones de Trump de hacerse con el control de Groenlandia.
Primera ministra
Dinamarca se encuentra ante un “momento decisivo”, dijo ayer la primera ministra, Mette Frederiksen, a raíz de la presiones estadounidenses para apoderarse de Groenlandia. “Hay un conflicto en torno a Groenlandia (...), es un momento decisivo; lo que está en juego va más allá de lo que es visible a simple vista”, dijo Frederiksen durante un debate con otros líderes de partidos daneses.
Dinamarca y Groenlandia son, al igual que Estados Unidos, miembros de la OTAN. A comienzos de la semana, Frederiksen había advertido que un ataque estadounidense contra uno de los miembros de la Alianza significaría “el fin de todo”. Esto sería pulverizar a la propia OTAN y al sistema de seguridad establecido al término de la II Guerra Mundial.
De acuerdo con Frederiksen, “Dinamarca es un aliado leal y sólido. Estamos inmersos en un importante rearme y estamos preparados para defender nuestros valores -en cualquier lugar donde sea necesario-, incluido en el Ártico”.
El presidente Trump insiste en que Washington debe tener control de Groenlandia por razones de la seguridad nacional estadounidense. En una entrevista al New York Times el jueves, Trump admitió que tal vez tenga que elegir entre la preservación de la integridad de la OTAN o el control del territorio danés.
Con información de EFE y AFP