Una caja de Pandora imposible de cerrar

| Hace tres años se iniciaba la ocupación de Irak con una promesa de estabilidad y paz; hoy se está al borde de la guerra civil

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BAGDAD | AFP, AP y THE ECONOMIST

Golpeados por las quejas de que los medios sólo dan malas noticias desde Irak, la oficina de Bagdad de ABC News salió a buscar algo auspicioso. Los periodistas encontrar una nueva comedia romántica de televisión "protagonizada por el Danny DeVito iraquí". Tristemente, mientras estaban grabando tan optimista historia, debieron parar todo porque el productor del programa había sido asesinado.

Hay dos lecciones en el episodio. Una es que Irak es el enorme desorden que muestran las noticias. La otra es que los terroristas han aprendido a elegir blancos que les aportarán la mayor cobertura informativa.

Y no hay ninguna duda que los tres años de guerra han estado repletos de malas noticias. El actual estado de inminente guerra civil que se generó el 22 de febrero con el ataque a un santuario chiita es la última de una larga serie de malos momentos que se han vivido en Irak desde que, el 20 de marzo de 2003, Estados Unidos puso un pie en el país.

Y las palabras o frases sentenciosas como "victoria" o "misión cumplida" que se lanzaban temerariamente entonces, ya no se escuchan con frecuencia.

Los lemas son ahora "proceso político" y "espacio de combate" para el nuevo ejército de Irak, a fin de que los propios iraquíes puedan combatir a los insurgentes y construir su prometida democracia. Aunque supervisados por Estados Unidos, los iraquíes están enfrascados por primera vez en un proceso electoral. Y eso sí es una victoria.

Pero igual, la guerra es decididamente impopular. No sólo en Estados Unidos, donde los índices de popularidad de su principal promotor, George W. Bush, están en franca caída libre, sino en el resto del mundo, lo que presiona a muchos gobiernos a distanciarse de antiguos apoyos. Ayer, en recuerdo de los tres años de la guerra, manifestaciones en varias capitales del mundo reclamaron la retirada de las tropas extranjeras como camino hacia la paz. En Europa se reunieron decenas de miles de opositores.

Eso por ahora no parece posible. Si con la presencia de unos 150.000 efectivos extranjeros (la mayoría estadounidenses), el país se encamina indefectiblemente hacia una guerra civil, ¿qué podría ocurrir si la seguridad dependiera de unas fuerzas iraquíes poco preparadas?

De lo que suceda en los próximos meses podrá determinarse la duración de la presencia de soldados estadounidenses en Irak, y en qué cantidad. Todas las señales indican que el compromiso estadounidense en Irak será prolongado, inclusive si Washington evacua numerosos contingentes este año, tal como se espera.

Ayer, el presidente Bush —quien mañana realizará la segunda de tres apariciones públicas intentando explicar qué sucede en Irak— aseguró que la victoria llegará cuando los terroristas y activistas leales a Saddam no amenacen más la democracia del país, cuando las fuerzas iraquíes puedan garantizar la seguridad a los ciudadanos, y los terroristas no lleguen a Irak, su casa.

"Se necesitará más enfrentamientos y sacrificios para alcanzar esta victoria", manifestó el jefe de la Casa Blanca, quien volvió a exhibir su convencimiento de que "la decisión tomada por Estados Unidos y nuestros socios en la coalición para sacar del poder a Saddam Hussein fue una decisión difícil", pero también "fue la decisión correcta".

Oficialmente, el Pentágono dice que la guerra de Irak va dejando 2.300 soldados estadounidenses muertos. Y el costo es de centenares de miles de millones de dólares. No hay conteo oficial de los daños colaterales, pero hay quienes hablan de decenas de miles de civiles iraquíes muertos.

Bush sabe que su imagen histórica se juega probablemente en este momento en Irak.

Si el país termina de caer en la guerra civil, el lugar de Bush en la galería de presidentes estadounidenses no será junto a Franklin Roosevelt —venerado como el vencedor de la Alemania nazi y el Japón imperial— sino con Lyndon Johnson, asociado al desastre de Vietnam.

Para los críticos de Bush, la invasión destruyó la imagen de Estados Unidos en Medio Oriente, puso en contra y radicalizó a buena parte de los musulmanes y reforzó a Irán.

Y además tres cuartos de los estadounidenses piensa que Irak va hacia la guerra civil. Probablemente se hagan eco de lo que el embajador estadounidense en Bagdad, Zalmay Khalilzad, dijo la semana pasada: "Hemos abierto la caja de Pandora".

Tres años después, esa caja es cada vez más difícil de cerrar. Y por ahora abundan las malas noticias.

Manifestaciones en Europa

Miles de personas manifestaron el sábado contra la guerra en todo el mundo, marcando el tercer aniversario de la invasión estadounidense en Irak con demandas de que los extranjeros se retiren de ese país. Pero las manifestaciones atrajeron a menos personas de las que esperaban los organizadores. En Londres la policía dijo que unas 15.000 personas marcharon hasta la la Plaza Trafalgar, bastante menos que las 100.000 que esperaban los organizadores. En Estocolmo unos 1.000 manifestantes marcharon hacia la embajada de Estados Unidos. La misma escena se repitió en casi todas las capitales europeas.

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