Un discurso con más de lo mismo

DANIEL HERRERA LUSSICH (*)

El pueblo americano recibió un nuevo balde de agua helada durante los veinte y algo de minutos que siguió con decepción el discurso de George W. Bush por cadena de radio y televisión.

La conclusión para la masiva audiencia de la alocución presidencial, a una hora inusual para este país, las 9 de la noche, cuando generalmente está en la cama pronto para dormir, fue casi unánime: "la Casa Blanca prometió más de lo mismo".

Bush, sin exhibir sus gestos habituales de sonrisas, que irrita a muchos y da ánimos a los menos, hizo el anunció que se esperaba.

El americano, en una encuesta, de hace pocas horas, ratificó su rechazo a la conducción del conflicto por George W. Bush, 61% está en desacuerdo y solo un 17% lo apoya.Y es el americano que no sale de su asombro e irritación; exactamente dos meses atrás votó ostensiblemente contra la guerra y continúa recibiendo las mismas respuestas. El estadounidense de la calle, el que tiene un hijo en Irak o que espera lo llamen en horas para tomar el fusil o aquél que hijo o pariente murió o lo hirieron en el frente, exige el cambio, un viraje de la política exterior americana.

¿Lo logrará?, la esperanza la deposita en la mayoría de los demócratas en el Congreso, que hasta ahora se suma al reclamo general por el retorno de las tropas, sin exhibir planes de fondo.

Un cuadro político oscuro y un discurso presidencial que no da para el optimismo.

Y nadie duda que es la última oportunidad de Bush en Irak.

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