Últimos sondeos muestran mayor apoyo para el ingreso de Suecia y Finlandia a la OTAN

Guerra entre Rusia y Ucrania. Foto: AFP.
Firefighters work on a fire on a building after bombings on the eastern Ukraine town of Chuguiv on February 24, 2022, as Russian armed forces are trying to invade Ukraine from several directions, using rocket systems and helicopters to attack Ukrainian position in the south, the border guard service said. - Russia's ground forces on Thursday crossed into Ukraine from several directions, Ukraine's border guard service said, hours after President Vladimir Putin announced the launch of a major offensive. Russian tanks and other heavy equipment crossed the frontier in several northern regions, as well as from the Kremlin-annexed peninsula of Crimea in the south, the agency said. (Photo by Aris Messinis / AFP)
ARIS MESSINIS/AFP fotos

TRAS LA INVASIÓN RUSA A UCRANIA

Ambos países recibieron amenazas del presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el marco de la guerra en Ucrania.

La guerra en Ucrania ha provocado la ruptura de la tradición de no enviar armas a países en conflicto de Suecia y Finlandia, aliados pero no miembros de la OTAN. Los últimos sondeos reflejan mayor respaldo a entrar en la OTAN, sobre todo en Finlandia.

Los dos países son oficialmente no alineados aunque socios de la OTAN desde mediados de los años 1990, tras pasar la página de su neutralidad al final de la Guerra Fría.

Los gobiernos socialdemócratas que rigen en ambos países mantienen por ahora la línea actual, mientras Moscú avisa de las posibles consecuencias de un ingreso a la OTAN.

Desde la invasión soviética de Finlandia en 1939 Suecia no autorizaba mandar armas a un país en conflicto, hasta que el pasado lunes el Parlamento aprobó enviar a Ucrania 5.000 lanzacohetes y equipamiento por casi 38 millones de euros.

El Gobierno de Finlandia, por su parte, anunció también el lunes el envío a Ucrania de 2.500 rifles de asalto, 150.000 piezas de munición y 1.500 armas antitanque para apoyar a las autoridades ucranianas.

Esta decisión fue calificada de “histórica” por la primera ministra, la socialdemócrata Sanna Marin, al ser la primera vez que Finlandia hace una excepción en su política de neutralidad y suministra armas letales a un país en guerra.

Suecia.

Un sondeo reciente del periódico conservador Svenska Dagbladet revela que el 39% de los suecos apoya entrar en la OTAN -por un 29% en contra-, cifra varios puntos superior a un estudio de enero.

El líder opositor, el conservador Ulf Kristersson, ha redoblado las consignas a favor del ingreso y resaltado que Suecia no tiene garantizada la protección de la OTAN en caso de ataque, aunque las autoridades no creen que el conflicto en Ucrania suponga un aumento de la amenaza directa.

Suecia envió cientos de soldados a la isla báltica de Gotland en enero por el aumento de buques rusos en la zona, gesto simbólico encuadrado en varias medidas impulsadas desde 2014, tras la adhesión de Crimea por Rusia y la detección de un submarino extranjero en Estocolmo, episodio nunca aclarado.

Así se ha reimplantado el servicio militar, aumentado el presupuesto de Defensa, realizado las mayores maniobras militares en 24 años y establecido de nuevo un destacamento permanente en Gotland.

Aunque los contrarios al ingreso son mayoría en el Parlamento, un hipotético triunfo electoral de la oposición en las legislativas de septiembre podría cambiar el equilibrio.

Finlandia.

La guerra en Ucrania ha provocado un cambio radical en la actitud de los finlandeses respecto a un eventual ingreso del país en la OTAN, pese a las constantes amenazas de Rusia.

En poco más de un mes el porcentaje de finlandeses que se oponen a entrar en la OTAN ha caído del 43 al 28%, mientras que los partidarios han aumentado desde el 30 al 53%, según un sondeo publicado el lunes.

La escalada de las tensiones en Ucrania llevó a un grupo de partidarios del ingreso en la OTAN a lanzar una iniciativa ciudadana para pedir que el Eduskunta (Parlamento) convoque este mismo año un referéndum consultivo. Esta iniciativa popular recogió en menos de una semana las 50.000 firmas necesarias para su tramitación en el Eduskunta, por lo que el Gobierno decidió reabrir desde ayer martes el debate parlamentario en torno a una posible adhesión a la Alianza.

No obstante, la primera ministra, Sanna Marin, puntualizó a través de Twitter que el objetivo no será “debatir en profundidad” la relación de Finlandia con la OTAN, sino más bien tantear la opinión de todos los partidos políticos.

Finlandia es el segundo país europeo -después de Ucrania-que más kilómetros de frontera comparte con Rusia y ya sufrió una invasión similar por parte la URSS durante la Segunda Guerra Mundial.

“Todo es posible en este momento, y la señal de la OTAN es que la adhesión podría ser tratada muy rápidamente, por lo tanto pienso que es solo una decisión política de Estocolmo y Helsinki”, resumió Zebulon Carlander, analista de la organización Société et Défense.

En Suiza la derecha propone aumentar las fuerzas armadas

Luego de que Suiza se plegara el lunes a las sanciones de la UE contra Rusia, en medio de críticas por su tardanza que habría permitido que mucho dinero se fuese a Moscú el viernes pasado cuando la guerra ya había empezado, empiezan a oírse voces para que se refuercen las Fuerzas Armadas helvéticas.

La Unión Democrática de Centro (derecha populista) y el Partido Liberal Radical (centro-derecha) que tienen 4 de los 7 integrantes en el Consejo Federal, quieren llevar las Fuerzas Armadas de 100.000 a 120.000 efectivos, incrementar su presupuesto hasta llevarlo al 1% del PIB, unos 7.600 millones de dólares. Tambien concretar la postergada compra de aviones F-35. El Partido Socialista y los Verdes prefieren concentrar esfuerzos en mejorar la ciberseguridad, consideran “oportunista” a la derecha y entienden que la situación de Suiza, al estar rodeada de países que integran la OTAN, no es comparable a la de Ucrania. Aunque no participó de ninguna de las dos guerras mundiales, Suiza tiene servicio militar obligatorio y rechazó hace años en referéndum eliminar sus fuerzas armadas. El gobierno suizo prohibió la exportación a Rusia de cualquier tipo de material que pudiera ser utilizado por las fuerzas armadas rusas. (Juan Pablo Correa, desde Ginebra)

Alemana debate el servicio militar

¿Qué pasaría si Alemania reinstalase el servicio militar obligatorio? Impensable hasta hace muy poco, el debate resurgió tras la invasión de Rusia a Ucrania, que hizo tomar conciencia sobre lo endeble de sus fuerzas armadas.

“Debemos plantear de manera urgente el debate sobre un servicio obligatorio de interés general, porque necesitamos un consenso de toda la sociedad respecto a este tema”, señaló ayer martes Wolfgang Hellmich (socialdemócrata como el canciller Olaf Scholz) en el Rheinische Post.

“Dicho servicio reforzaría la resistencia de nuestra sociedad, al brindar las competencias sociales que un país necesita en tiempos de crisis”, indicó por su parte Carsten Linneman, vicepresidente de la Unión Demócrata-Cristiana (CDU), en el diario Bild.

La supresión del servicio militar obligatorio en 2011, se apoyó entonces en consideraciones financieras y geopolíticas. La amenaza tras el desmembramiento de la Unión Soviética y del Pacto de Varsovia parecía haberse vuelto obsoleto.

“La OTAN está desplegando una estrategia de disuasión, y Alemania tendría que participar puesto que es el país más importante en términos de fuerzas terrestres y tenemos grandes déficits”, subrayó el sábado Joachim Krause, director del Instituto de política de seguridad de Kiel al canal Sat 1.

Sin embargo, la reinstauración del servicio militar, que requeriría el voto de dos tercios del Bundestag, está lejos de ser unánime.

Para la socialdemócrata Eva Högl, comisaria de Defensa en el Bundestag, se trata apenas de “una discusión teórica que no ayuda nada en la situación actual”.

No obstante, la invasión rusa a Ucrania actuó como un detonante en el país.

El canciller Olaf Scholz anunció el domingo un monto “excepcional” de (100.000 millones de euros) 112.000 millones de dólares para invertir en equipamientos que la Bundeswehr necesita en forma urgente.

Alemania redujo significativamente la dimensión de sus fuerzas desde el final de la Guerra Fría, pasando de unos 500.000 efectivos cuando se concretó la Reunificación, a solamente 200.000 en la actualidad.

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