CAMBIO DE RUMBO
Despide a varios jerarcas, rompe acuerdo con Irán y busca diálogo con Kim.

La cautela relativa que limitó al presidente Donald Trump durante la mayor parte de su primer año en el gobierno ha quedado de lado y un envalentonado comandanre en jefe finalmente da nueva forma a la política exterior para reflejar la filosofía de Estados Unidos Primero que prometió durante la campaña electoral.
Después de despedir o marginar a algunos de sus asesores principales, que le frenaron en el pasado, Trump da la impresión de ser un líder liberado al fin, para seguir su instinto de golpear en el comercio a China, y que ha impulsado su enfoque del mundo, pese a que preocupa a diplomáticos y veteranos de la seguridad nacional de los partidos Demócrata y Republicano.
La decisión del presidente de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, el martes pasado, puede ser solo el comienzo de un periodo de varias semanas, en el que establezca una nueva posición para Estados Unidos en el mundo, que puede durar durante años. Después de discrepar con los aliados europeos sobre el acuerdo con Irán, Trump romperá con sus aliados árabes mañana lunes con la apertura formal de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén.
Tiene hasta fin de mes para decidir si impone aranceles sancionatorios al acero producido por socios comerciales de Estados Unidos. Ha señalado que espera forjar un nuevo tratado comercial con México y Canadá en las próximas semana o hará estallar el Nafta, el tratado de libre comercio de Norteamérica. A continuación pondrá a prueba su teoría de que puede obligar a Corea del Norte a entregar su arsenal nuclear a través de "máxima presión" complementada con amenazas de acción militar seguidas de la diplomacia bilateral de alto riesgo.
Trump también cambió la apertura que hizo su antecesor, Barack Obama, que restableció relaciones con Cuba después de medio siglo. Trump aplica nuevas restricciones a los estadounidenses que viajan a la isla, así como la prohibición de hacer negocios con instituciones y entidades vinculadas con las Fuerzas Armadas cubanas.
La rápida sucesión de fechas límite y pruebas surgen a medida que Trump sale más que nunca a la escena internacional.
Desplazados.
Además de la reunión con el líder norcoreano Kim Jong-un, acordada para el 12 de junio en Singapur, Trump se reunirá con los líderes de las potencias del Grupo de los 7, en Quebec y con los aliados de la OTAN, en Bruselas, antes de realizar su primera visita a Gran Bretaña como presidente. Asimismo, se ha referido a la organización de un encuentro en la Casa Blanca con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
"Creo que ahora entramos en el periodo pleno de Trump en la política exterior, con altos decibeles, ritmo y riesgos", señala Amy Zegart, directora del Centro de Seguridad y Cooperación Internacional de la Universidad de Stanford.
Hasta hace poco, Trump habló a viva voz de algunos de esos objetivos mientras daba espacio para que lo convencieran de que se abstuviera de cumplirlos. En esta tarea estuvieron los secretarios de Estado Rex Tillerson, y de Defensa, Jim Mattis, el asesor de Seguridad Nacional, H. R. McMaster, el asesor económico Gary Cohn y el secretario de la Presidencia, John Kelly.
El presidente ya despidió a Tillerson y sacó del gobierno a McMaster, en tanto Cohn renunció después de perder la batalla por los aranceles. Trump tiene una relación de tensión con Kelly, en tanto Mattis perdió aliados clave. Han ocupado esos lugares el nuevo asesor de Seguridad Nacional, John Bolton y el nuevo secretario de Estado, Mike Pompeo, dos figuras con enfoques mucho más duros respecto de Irán y otros temas, que sus antecesores.
"El año 1 del gobierno de Trump fue una serie de twits y declaraciones, pero muy poca acción restringida", dijo Heather A. Conley, vicepresidenta del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, con sede en Washington. "El año 2 es una transición significativa hacia la acción a medida que el presidente no solo se siente más confiado y confortable para tomar decisiones unilaterales. Cuanto más los llamados expertos le dicen que va a tomar las decisiones equivocadas, se siente más alentado a dar esos pasos".
Retirarse del acuerdo con Irán no es un triunfo político para el presidente más allá de su electorado. Una encuesta de CNN indica que 66% de los estadounidenses dice que no debe romper el acuerdo y solo 29% que debe hacerlo.
Consideran a Kim racional y concentrado
Después de definir detalles de la reunión entre el presidente Donald Trump y Kim Jong-un, el secretario de Estado Mike Pompeo estimó que tuvo buenas conversaciones con el líder de Corea del Norte, a quien consideró un interlocutor racional y muy concentrado. Agregó que hablaron sobre la forma en que Kim "desea proceder y si está dispuesto a la desnuclearización a cambio de garantías que estamos listos a ofrecer". Pompeo también indicó que su país ayudará a reconstruir la economía norcoreana si Kim acepta eliminar todo su arsenal nuclear.
Una fuerte señal contra diplomacia multilateral
Donald Trump ya decidió reitrar a Estados Unidos de tres grandes acuerdos internacionales que negoció su antecesor, Barack Obama: el TPP (Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica), el acuerdo de París sobre el cambio climático y el pacto nuclear con Irán. Así envió una señal fuerte de rechazo a la diplomacia multilateral y a la integración global que fue impulsada por presidentes de los dos partidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las decisiones en dos temas no tuvieron impacto tangible inmediato. El acuerdo comercial quizás no fuera aprobado por el Congreso al haber oposición dentro de los dos partidos y Estados Unidos técnicamente no puede retirarse del acuerdo sobre el clima hasta 2020.
"Creo que su política exterior seguirá siendo una combinación de su instinto y sus valores, que es lo que prometió en la campaña electoral. Pero continuará adaptándose de manera selectiva a las circunstancias y hará transacciones en función de los dos", señala Zalmay Khalilzad, quien fue embajador en la ONU en el gobierno de George W. Bush.
James Goldfinger, experto en relaciones internacionales, recuerda que John Bolton (asesor de Seguridad Nacional) y Mike Pompeo (Secretario de Estado) dejaron aislado al secretario de Defensa, Jim Mattis, quien argumenta que el acuerdo con Irán funciona.
Amy Zegart (Universidad de Stanford) apunta que Trump encara demasiados temas a la vez entre los que están la vez situaciones nucleares peligrosas con Irán y Corea del Norte.
Pompeo es protagonista de las conversaciones con Kim Jong-un que dan como resultado los acuerdos para la reunión de Trump con el líder de Corea del Norte y la liberación de tres estadounidenses que estuvieron presos en ese país. FUENTE: THE NEW YORK TIMES