SERVICIOS DE INTELIGENCIA DE EE.UU.

Trump con carta blanca para seguir espiando

La Cámara Baja renovó una ley que habilita la vigilancia a extranjeros incluso fuera de Estados Unidos.

El presidente criticó primero la ley de espionaje, dos horas después se desdijo y la apoyó. Foto: Reuters
Trump criticó la ley de espionaje, dos horas después se desdijo y la apoyó. Foto: Reuters

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó ayer jueves la renovación de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA por su sigla en inglés), que permite el espionaje electrónico a extranjeros. La ley se votó en medio de contradictorios mensajes del presidente Donald Trump.

La Cámara baja sacó adelante la propuesta con 265 votos a favor y 164 en contra, y pasa ahora al Senado, donde debe- rá ser considerada antes del 19 de enero, cuando expira su validez.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, señaló antes del voto que de no renovarse este programa no se podría enviar "información a las autoridades para prevenir ataques terroristas" y "las consecuencias son realmente graves".

No se espera que la cámara alta muestre oposición a la controvertida ley de espionaje, por lo que es más que probable que cuente con su aprobación para que se mantenga en vigor durante otros seis años.

De todos modos, algunos senadores, como Rand Paul, de Kentucky, miembro del ala libertaria del partido Republicano, criticó la ley al afirmar que "ningún estadounidense debería perder su derecho a la privacidad". En el Senado los republicanos tienen una mayoría mínima de 51 bancas contra 49 de los demócratas.

"Ley Snowden".

La renovación afectaba a la Sección 702 de la FISA, a través de la cual la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) recolecta información sin orden judicial sobre las comunicaciones por vía digital de extranjeros fuera de Estados Unidos. Los servicios de inteligencia consideran esta sección clave para descubrir tentativas de ataques o sabotajes en territorio estadounidense.

La sección 702 de la FISA fue aprobada en 2008 por iniciativa del gobierno de George W. Bush, con un plazo de validez de apenas cinco años, y resultó renovada en 2012.

La ley permite, por ejemplo, espiar desde correos electrónicos hasta llamadas de teléfono de extranjeros, incluso si están hablando con un ciudadano estadounidense.

Esta ley se tornó famosa al ser develada por el exanalista de la NSA Edward Snowden en 2013, quien probó que las agencias de espionaje usaban estos mecanismos para vigilar también a ciudadanos estadounidenses, posibilidad que la ley prohíbe específicamente.

Por ello ahora fue hilvanado un acuerdo por el que se restringió la capacidad de acceso del FBI a los millones de datos interceptados por las agencias de espionaje sobre ciudadanos estadounidenses. A partir de esta renovación, los agentes del FBI precisarán de una autorización judicial para utilizar esos datos ante una corte.

"Nada se ha hecho para defender a la gran mayoría de los ciudadanos de estas investigaciones sin garantías. Y que nadie se equivoque, con esta prórroga se va a permitir extender la capacidad del gobierno federal de espiar a los estadounidenses", afirmó el senador demócrata Ron Wyden.

El rechazo contiene una lección amarga para los aliados de Estados Unidos. Tras el escándalo por las revelaciones de Snowden, Washington se aprestó a limitar los programas de espionaje creados por la Administración Bush que en 2001 había entrado en pánico tras los atentados del 11-S. Pero el recorte se concentró en los sistemas que afectaban al territorio estadounidense, entre ellos el que permitía almacenar y filtrar secretamente miles de millones de llamadas domésticas.

Los datos recopilados en el extranjero no entraron en este cambio legislativo. Y ello pese a que los papeles de Snowden mostraban que Estados Unidos buscaba en el exterior no solo atajar riesgos terroristas, sino "obtener ventajas diplomáticas de países aliados como Alemania o Francia y económico con Japón o Brasil".

Trump contradictorio

La aprobación ayer por parte de la Cámara de Representantes estuvo marcada por unos sorprendentes mensajes de Trump en su cuenta de Twitter.

"¿Es esta la ley que pudo haber sido utilizada (...) para vigilar y abusar de la campaña de Trump por el anterior gobierno?", señaló el presidente hablando de sí mismo en tercera persona.

Ante este mensaje diversos legisladores admitieron su confusión sobre la posición de la Casa Blanca con relación a la votación. Ante ese caos, apenas dos horas más tarde Trump aplicó reversa y cambió radicalmente de opinión al señalar en otro tuit que esa ley era necesaria. "El voto de esta jornada se refiere a la vigilancia externa para extranjeros en tierra extranjera. ¡Precisamos de este voto!", escribió el presidente. (Con información de El País de Madrid).

"Usted no es bienvenido"

En Suiza esperan manifestaciones violentas este fin de semana en Berna tras confirmarse que el presidente Donald Trump asistirá al Foro Económico Mundial de Davos entre el 22 y 26 de enero. La asociación anticapitalista suiza RJG convocó a una manifestación mañana sábado. Una petición en la web lanzada el miércoles por la organización Campax.org contra la participación de Trump sumaba ayer jueves más de 8.000 firmas bajo la consigna: "Trump, usted no es bienvenido, ¡aléjese de Davos!".

Putin: "Meten sus narices en todo"

Vladímir Putin advirtió ayer jueves a Estados Unidos sobre posibles injerencias en los asuntos internos de Rusia, y aseguró que el líder opositor Alexéi Navalni, vetado para concurrir a las presidenciales del próximo 18 de marzo, sería el candidato predilecto de Washington. "Ya que meten sus narices en todo, deben estar preparados para responder a determinados retos, que en realidad provocan ellos mismos", dijo Putin al señalar que a nadie le gusta que se metan en sus asuntos, sobre todo en campaña electoral. Putin, indiscutible favorito para ganar las elecciones y dirigir a su país durante otros seis años, insistió en que Rusia no ha intervenido en ningún proceso electoral en otro país ni tiene intención de hacerlo en el futuro. "Quiero que nadie me malinterprete en el sentido de que nos entrometemos en algún sitio. No tenemos intención de injerir", recalcó ante los directores de los principales medios de comunicación escritos y agencias de información rusas en Moscú. "El naipe ruso forma parte del juego político interno de Estados Unidos, y todos atemorizan al actual presidente (Donald Trump) con el proceso de destitución, con el argumento de la supuesta injerencia de Rusia" en su victoria electoral, señaló.

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