KABUL | Tres helicópteros estadounidenses se estrellaron ayer en Afganistán, en dos incidentes que los talibanes se atribuyeron y que en total causaron la muerte de 14 norteamericanos, 11 de ellos militares y 3 civiles.
El primer accidente fue en el Sur del país, en la provincia de Helmand, cuando dos helicópteros chocaron en vuelo. "En la provincia de Helmand hemos disparado contra un helicóptero, que luego rozó a un segundo. Ambos cayeron", reivindicó Qari Yousuf Ahmadi, portavoz talibán.
El otro incidente fue en la provincia de Badghis, en el oeste afgano. Siete soldados y tres civiles fallecieron, mientras que otras 25 personas -14 soldados afganos, 8 militares estadounidenses y 3 civiles de esa misma nacionalidad- fueron heridas. La nave se precipitó tras haber realizado un ataque contra traficantes de droga. Los talibanes también se adjudican este accidente, según indicó el portavoz Ahmadi: "Derribamos un helicóptero Chinook, matando a 24 soldados extranjeros".
Sin embargo, la Fuerza de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN "excluye" que ese helicóptero "haya sido derribado por el fuego enemigo". "El accidente es objeto de investigación pero es seguro que no se produjo ningún tiro hostil", subrayó la ISAF.
Los tres civiles muertos trabajaban para la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, según una fuente diplomática que pidió el anonimato. El presunto accidente se produjo después de una operación contra el tráfico de drogas, durante la cual "murieron más de doce combatientes enemigos", indicó la ISAF.
La actividad de los talibanes, vinculada al tráfico de opio, tuvo un fuerte recrudecimiento en los últimos meses en Badghis.
Ayer fue el día en que más soldados norteamericanos fallecieron en los últimos cuatro años de guerra en Afganistán. AFP, AP Y ANSA