Testamento revela que consideró renunciar y deja pocas indicaciones

| Escrito durante los 26 años de su pontificado, el legado de Juan Pablo II está resumido en 15 páginas en polaco

CIUDAD DEL VATICANO | AP

El papa Juan Pablo II dio a entender en su testamento que consideró la posibilidad de renunciar en el 2000, cuando ya estaba enfermo y la Iglesia entraba en un nuevo milenio, según el documento divulgado ayer.

El testamento indica además que el fallecido pontífice no dejó bienes materiales y pidió que todas sus notas personales fueran incineradas. Menciona solamente a dos personas aún con vida: su secretario privado y el rabino principal de Roma, quien lo recibió en la sinagoga de Roma en 1986.

El Papa además consideró la posibilidad de que se le celebrara un funeral en Polonia, y pidió que los cardenales tuvieran en cuenta la opinión de los polacos en ese aspecto.

Tres años después, sin embargo, dijo que los cardenales no tenían obligación de escuchar la opinión de los polacos, pero podían hacerlo.

El papa Juan Pablo II, que falleció el sábado a los 84 años, era enterrado en la cripta de la Basílica de San Pedro hoy a la mañana tras un funeral en esa plaza.

Juan Pablo II escribió su testamento a lo largo de sus 26 años de pontificado, comenzando en 1979, el año siguiente a su elección. Fue escrito en su polaco natal y traducido al italiano por funcionarios del Vaticano.

Cada vez que lo escribió lo hizo durante la Cuaresma, un período de reflexión que precede a la Pascua.

En sus escritos del 2000, cuando ya eran evidentes los efectos del mal de Parkinson que padecía, el Papa se manifestó atormentado y mencionó el atentado en su contra de 1981. Haber sobrevivido ese ataque, dijo, fue "un milagro".

Después de llegar a los 80 años, señaló que era hora de preguntarse sobre la frase bíblica que se refiere a Simeón que, después de bendecir a Cristo cuando era un niño, expresó: "ahora Maestro puedes dejar ir a tu servidor".

Juan Pablo expresó además que esperaba que el Señor "me ayude a reconocer por cuánto tiempo debo continuar con este servicio al que me llamó el día 16 de octubre de 1978".

Pero pareció responder sus dudas dejándoselas a Dios, que indicó lo había salvado después del intento de asesinato de 1981.

También oró en ese momento por tener la "fuerza necesaria" para continuar con su misión mientras se desempeñara como Papa.

En su testamento, Juan Pablo II sólo mencionó a dos personas: su secretario privado, el arzobispo Stanislaw Dziwisz, a quien agradeció efusivamente sus años de servicio. Y al recordar a varios cristianos y no cristianos para ofrecerle su agradecimiento, mencionó al "rabino de Roma", una referencia al ex rabino principal de Roma Elio Toaff, que recibió al Papa durante su histórica visita a la principal sinagoga de la capital italiana, en 1986.

Fue la primera oportunidad que un pontífice visitaba una sinagoga. Toaff visitó los restos de Juan Pablo II el lunes, levantando su brazo como un gesto de tributo.

El testamento incluyó también el deseo de Juan Pablo II de ser "enterrado en la tierra", un pedido que el Vaticano está honrando al colocarlo bajo la Basílica de San Pedro.

El Papa pidió que las reformas modernizadoras del Segundo Concilio Vaticano continúen, llamándolas "el gran regalo".

"Estoy convencido de que las nuevas generaciones se referirán a las riquezas que este consejo del siglo XX nos ha otorgado", escribió.

Juan Pablo le pidió a Dziwisz que dispusiera de sus bienes personales.

"No estoy dejando ninguna propiedad que requiera ser atendida", dijo. "Mis artículos cotidianos pueden ser entregados a quien se considere oportuno. Las notas personales deberían ser incineradas".

"Pido que Don Stanislaw supervise esto, y a él le agradezco la cooperación y su ayuda comprensiva de tantos años", escribió el Papa.

"Todos los otros agradecimientos los dejo en mi corazón ante el mismo Dios, porque es difícil expresarlos", sostuvo.

Fragmentos

"No dejo detrás ninguna propiedad de la que haya que disponer. En cuanto a las cosas de uso cotidiano que me sirvieron, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que se quemen las notas personales. Pido que de esto se encargue Don Stanislaw, al que agradezco la colaboración y la ayuda de tantos años y la comprensión" (6 de marzo de 1979).

"Los tiempos en que vivimos son indeciblemente difíciles y preocupantes. Difícil y tensa también es la vía de la Iglesia, prueba característica de estos tiempos, tanto para los fieles, como para los pastores. En algunos países la Iglesia se encuentra en un período tal de persecución que la falta de piedad y el odio superan incluso al de los primeros siglos" ( 22 de febrero - 1º de marzo 1980).

"El atentado contra mi vida, el 13 de mayo de 1981, confirmó en cierta manera la exactitud de las palabras escritas con motivo de los ejercicios espirituales de 1980: Cada vez siento más profundamente que me encuentro totalmente en las manos de Dios y estoy permanentemente a disposición de mi Señor, confiándome a El a través de su Inmaculada Madre (Totus Tuus)" (5 de marzo de 1982).

"Sobre el lugar del entierro y el lugar de los funerales que decida el Colegio Cardenalicio y los compatriotas" (5 de marzo de 1982).

"Según el designio de la Providencia, se me ha dado vivir en el difícil siglo que acaba de pasar y ahora mi vida se acerca a los 80 años (octogesmia adveniens), (por lo que) es necesario preguntarse si no es el momento de repetir con el bíblico Simeón Nunc dimitis (Nunc dimitis servum tuum Domine: Ahora Señor, ya puedes dejar que tu servidor muera en paz)" (12-18 de marzo del 2000).

"A medida que se acerca el límite de mi vida terrenal retorno con la memoria al principio, a mis padres, al hermano y la hermana (que no llegué a conocer...)" (12-18 de marzo del 2000).

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