Siria: 500 muertos en una semana

Muchos huyeron al Líbano; perdieron todo lo que tenían

DAMASCO | Al salir de Homs, la hija de Abu Ibrahim vio calles cubiertas de cadáveres y desde entonces se niega a comer, cuenta el padre de esta niña de 10 años refugiada en el Líbano que fue testigo del horror vivido en esta ciudad siria bombardeada por el régimen.

"El ejército de Bashar Asad destruyó nuestras casas", afirma este obrero de 50 años que huyó con su mujer y sus siete hijos de Homs, bastión de la revuelta contra el presidente sirio donde han muerto al menos 500 personas en una semana.

"Antes nos bombardeaban con disparos de mortero o cohetes RPG (antitanques), hoy es el turno de los tanques y de los helicópteros", asegura, desde una casa en obras que comparte con otras dos familias de refugiados en la región de Wadi Khaled, convertida en tierra de acogida de sirios, sobre todo de los que huyen de la fronteriza Homs.

Al cabo de once meses de represión que se ha cobrado más de 7.000 vidas, muchos sirios como Abu Ibrahim no dan crédito a que su sufrimiento fuese causado por su propio gobierno y creen que el régimen trata a sus ciudadanos "como Israel a los palestinos".

Los refugiados relatan el miedo a los bombardeos pero sobre todo las espantosas condiciones de vida que soportaban en su ciudad natal. "Algunos habitantes queman los muebles de su casa para calentarse", asegura Abu Ibrahim, que residía en Al Bayada.

"En cuanto escaseó la leche para bebés y las casas empezaron a quedar aplastadas por los bombardeos, hicimos las maletas", afirma Um Mohamed, de 26 años y madre de tres hijos que huyó de su barrio de Al Bayada.

Los niños expresan su angustia, a veces con un lenguaje de adultos, como hace Afrah, de 12 años.

"Pido a los líderes del mundo que envíen comida y leche a Baba Amr", un barrio rebelde de Homs, suplica, sentada en una escuela en desuso donde pasa las noches con su familia.

Al igual que miles de sirios refugiados en Líbano desde marzo pasado, las familias que llegan al país intentan adaptarse a una nueva vida que para muchos no es tal. AFP

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar