El presidente israelí, Shimon Peres, dijo que en Medio Oriente hay una oportunidad de paz que no se debe perder, tras la reunión de Sharm El Sheikh con su par egipcio, Hosni Mubarak, mientras en un nuevo "atentado" en Jerusalén un israelí resultó muerto.
"Uno de los temas de nuestra conversación fue intentar concluir un acuerdo con el pueblo palestino basado sobre el principio de dos estados y dos pueblos que vivan uno al lado del otro en paz", contó Peres.
"Para llevarlo a cabo y hacerlo creíble, queremos intentar tomar esta oportunidad y el espíritu de la iniciativa árabe de poner fin al conflicto en Medio Oriente con todos los países musulmanes, árabes y judío", afirmó.
Según el presidente israelí, este deseo que Mubarak comparte no se puede postergar y "todo el espíritu de Medio Oriente debe ser modificado".
Mubarak, por su parte, subrayó que el plan de paz árabe, que se remonta a 2002, "no habla de una iniciativa colectiva" sino que plantea que "se resuelve la cuestión palestina, entonces los árabes normalizarán las relaciones con Israel".
"Peres dice que los árabes no son enemigos de los judíos. Yo quiero decir que nosotros respetamos todas las religiones", agregó el mandatario egipcio.
Por otro lado, Mubarak afirmó que, en las negociaciones con Hamas por la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, "Egipto no fracasó, la falla es de la otra parte". "Israel sabe bien lo que está haciendo Egipto", remarcó ante la pregunta de un periodista en al conferencia de prensa conjunta.
Peres firmó que espera que los esfuerzos por la liberación de Shalit "se intensifiquen y den resultados".
Sobre las incursiones en la mezquita de Al Aqsa por parte de extremistas israelíes, Peres sostuvo que "ni los árabes ni los israelíes quieren tensiones confesionales".
"Visité Akko (localidad israelí donde se desarrollaron enfrentamientos entre israelíes y palestinos, ndr) y me encontré con el jefe de la comunidad islámica...los habitantes de Akko son ciudadanos israelíes y gozan de todos sus derechos", dijo.
En tanto, en un episodio que la policía de Jerusalén calificó de "atentado" murió hoy apuñalado por un palestino un hombre de 86 años.
El episodio, agregó la policía, tuvo carácter espontáneo, aunque se inserta en una tendencia más vasta señalada por los servicios israelíes, según los cuales desde principios de 2008 se advierte un intento sistemático de los palestino de llevar la luchar armada al interior de Jerualén.
El objetivo es, entre otros, demostrar que la barrera de separación erigida en Cisjordania no puede garantizar seguridad a los israelíes.
En el barrio de Ghilo, Jerusalén Este, norte de Belén, la presencia esta mañana del palestino Mohammad Salem Al Badan, de 20 años, despertó la sospecha de dos policías.
Al pedirle documentos, Al Badan extrajo un cuchillo e hirió al agente, dándose de inmediato a la fuga no obstante haber recibido un disparo.
En el camino, se detuvo frente a un anciano al que apuñaló en la cabeza y el pecho. El hombre cuya identidad se desconoce murió luego de ser internado en un hospital.
Finalmente el atacante fue neutralizado por un peatón e internado. Por lo que trascendió, se sabe que su estado es grave.
Luego del atentado, la policía de Jerusalén elevó el estado de alerta en la ciudad, pero de inmediato se supo que Al Badán no tenía cómplices en el lugar.
Por la noche, el ejército israelí ingresó en el pueblo de Taku´a, cerca de Belén, y en la casa de Al Badán detuvo a su hermana.
Entre los habitantes del lugar se difundió el rumor de que los soldados tenían orden de derribar su casa y comenzaron entonces una serie de incidentes en el curso de los cuales un manifestante resultó herido.
ANSA