Secuestran a otro alcalde tras linchamiento indígena

| El gobierno admitió ayer que "hay una situación un poco difícil", tras el nuevo secuestro, esta vez en el norte del país

LIMA | AFP

La policía peruana retomó ayer el control de Ilave, (1.300 km al sudeste de Lima), en medio de protestas de sus habitantes reunidos en el centro de esa ciudad, donde el lunes fue linchado su alcalde en una revuelta popular, informó el ministro del Interior, Fernando Rospigliosi.

"La policía ha podido reingresar a la ciudad y está retomando paulatinamente el control", dijo el ministro al subrayar que "es un proceso que va a demorar algún tiempo".

Al momento del ingreso policial había algunos centenares de personas merodeando por la plaza principal de la ciudad, añadió que el contingente policial que retomó Ilave estaba compuesto por 220 agentes.

El ingreso policial fue acompañado por gritos de los lugareños quienes coreaban "Ilave unida jamás será vencida".

Horas antes de que se desplegara la policía, centenares de indígenas aymaras se reunían en un ambiente tenso luego que el lunes una multitud enardecida linchó a su alcalde, a quien acusaban de presunto delito de corrupción por malos manejos de los dineros municipales.

Los aymaras también habían asaltado la comisaría.

Las instrucciones que tiene la policía son las de actuar con mesura, privilegiando el diálogo y la negociación, y no usar la violencia.

Rospigliosi llamó a la calma e hizo notar que una comisión especial enviada desde Lima ante la falta de autoridades locales espera tomar contacto en las próximas horas con los dirigentes del Frente de Defensa de Ilave, que convocaron a una huelga indefinida el 2 de abril.

De otra parte, en el poblado amazónico aledaño a Yurimaguas (800 km al noreste de Lima) indígenas aguarunas asaltaron ayer martes un local municipal y también tomaron como rehén a un alcalde y otros dos dirigentes públicos, informó el ministro del Interior, Fernando Rospigliosi.

"Hay una situación un poco difícil en diversas partes del país", admitió entonces el ministro al confirmar que en esa localidad selvática indígenas aguarunas tomaron el local municipal y se llevaron secuestrado al alcalde Oswaldo Peralta.

"Se trató de justicia popular"

LIMA

El mayor en retiro del Ejército Antauro Humala, líder del batallón Etnocacerista del Perú, justificó lo que llamó "justicia popular" en el linchamiento del alcalde de Ilave, en el sur peruano, y aseguró que el hecho es producto del "quiebre del Estado peruano".

Humala felicitó en tres oportunidades a lo largo de una entrevista telefónica a los pobladores que capturaron el lunes al alcalde, Fernando Cirilo Robles, para ultimarlo a golpes y cuchilladas, en el marco de una ola violencia en Ilave.

Al ser preguntado sobre por qué justificaba los asesinatos se retractó y dijo: "me he excedido, pero no lo censuro".

El militar en retiro negó ayer que el alcalde haya sido asesinado por algún miembro de su movimiento indigenista, tal como lo dijo el ministro peruano del Interior, Fernando Rospigliosi, pero aseguró que entre los miles de pobladores hubo miembros de su agrupación.

"Niego que el puñal asesino haya sido levantado por ellos (reservistas), yo conozco a mi gente", aseveró Humala, al tiempo que demandó la renuncia inmediata de Rospigliosi, a quien calificó como "incompetente y sinvergüenza".

"Ahí se produjo justicia popular (...) fue todo el pueblo", aseveró Humala, quien en más de una oportunidad ha demandado "matar" a todos los corruptos.

Analistas habían afirmado que la violenta revuelta indígena había sido estimulada por la creciente influencia en la zona del líder cocalero boliviano Evo Morales, que propugna la creación de una nación aymara, así como la infiltracion de elementos de Sendero Luminoso. ANSA

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